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Redacción La Voz
El Gobierno de Estados Unidos designó como organizaciones terroristas extranjeras a las bandas criminales brasileñas Primeiro Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV), consideradas las estructuras delictivas más poderosas de Brasil.
La medida fue anunciada este jueves por el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, y comenzará a regir formalmente a partir del 5 de junio. Además, ambos grupos fueron incluidos en la lista de “Terroristas Globales Especialmente Designados”, una categoría que habilita sanciones financieras y restricciones internacionales.

“CV y PCC son dos de las organizaciones criminales más violentas de Brasil. Juntas, comandan miles de miembros y han orquestado ataques brutales contra policías, funcionarios públicos y civiles”, afirmó Rubio en un comunicado oficial.
La inclusión de ambas organizaciones en la lista terrorista permite a Estados Unidos ampliar herramientas legales y financieras para perseguir actividades vinculadas al narcotráfico, lavado de dinero y financiamiento criminal.
En la práctica, la medida habilita sanciones económicas, congelamiento de activos y restricciones sobre personas, empresas o entidades que mantengan vínculos con estas organizaciones.
Además, especialistas señalan que este tipo de designaciones también podría ser utilizado por Washington como argumento para impulsar operaciones internacionales contra redes criminales transnacionales, aunque esa posibilidad genera cuestionamientos legales y diplomáticos.
Desde la administración de Donald Trump sostienen que el objetivo es frenar el tráfico de drogas hacia territorio estadounidense y debilitar las estructuras financieras de los grupos criminales.
“El Gobierno de Trump continuará usando todas las herramientas disponibles para proteger a nuestra nación y mantener las drogas ilícitas fuera de nuestras calles”, expresó Rubio.
El PCC y el Comando Vermelho nacieron dentro del sistema penitenciario brasileño durante las últimas décadas del siglo XX y con el tiempo se expandieron hasta convertirse en organizaciones criminales de alcance regional.
Actualmente controlan importantes rutas de narcotráfico, redes de extorsión, tráfico de armas y operaciones de lavado de dinero en distintas zonas de Brasil y otros países de América Latina.
Las dos bandas mantienen además una histórica disputa por el control de territorios, cárceles y corredores de tráfico de drogas, especialmente en estados fronterizos y grandes centros urbanos como Río de Janeiro y San Pablo.
Según estimaciones citadas por medios internacionales, las organizaciones cuentan con decenas de miles de integrantes y una creciente influencia fuera de Brasil.
La decisión de Washington generó repercusiones políticas en Brasil, donde el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva se había mostrado contrario a catalogar como terroristas a las bandas criminales.
Funcionarios brasileños advirtieron que la medida podría abrir la puerta a presiones diplomáticas o eventuales intentos de intervención extranjera bajo el argumento de la lucha contra el terrorismo.
Celso Amorim, principal asesor internacional de Lula, sostuvo que Brasil acepta la cooperación internacional contra el crimen organizado, pero rechazó cualquier acción que pueda afectar la soberanía nacional. “Usar esto como pretexto para una intervención es inaceptable”, afirmó.
La decisión forma parte de la estrategia impulsada por la administración Trump desde comienzos de 2025 para ampliar la lista de organizaciones criminales consideradas terroristas en América Latina.
En los últimos meses, Estados Unidos también aplicó designaciones similares contra carteles mexicanos, la Mara Salvatrucha en El Salvador y el Tren de Aragua en Venezuela.
Analistas internacionales sostienen que la medida podría profundizar tensiones diplomáticas en la región y aumentar el debate sobre los límites de la política de seguridad exterior estadounidense frente al crimen organizado transnacional.