Refuerzo. Brasil invertirá U$S 2 mil millones en seguridad y lucha contra el crimen organizado
El gobierno de Lula da Silva puso en marcha un programa de seguridad pública que busca fortalecer la lucha contra las principales organizaciones criminales del país. La iniciativa incluye inversiones en tecnología, control penitenciario y combate al lavado de dinero.
El gobierno de Brasil lanzó este martes un programa de seguridad pública de 11 mil millones de reales (unos U$S 2 mil millones) destinado a combatir al crimen organizado y reforzar la lucha contra bandas criminales como el Primer Comando de la Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV).
La iniciativa fue presentada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en el Palacio del Planalto, en Brasilia, en un contexto donde la seguridad pública se convirtió en uno de los principales ejes de disputa política de cara a las elecciones presidenciales de octubre.
El programa contempla inversiones en combate al tráfico de armas, investigación de homicidios, control penitenciario y persecución financiera de organizaciones criminales.
Según informó el gobierno brasileño, cerca de 1.000 millones de reales (U$S 190 millones) serán ejecutados antes de diciembre.
Tecnología y control contra las bandas criminales
Entre las medidas previstas, el plan habilita la compra de drones, escáneres corporales, detectores de metales, bloqueadores de señal de celulares, máquinas de rayos X, sistemas de audio y video, radares y equipos de rastreo de ADN.
También se destinarán fondos a la adquisición de vehículos y herramientas de inteligencia para las fuerzas de seguridad.
El foco principal estará puesto sobre el PCC y el Comando Vermelho, dos de las organizaciones criminales más poderosas de Brasil y con fuerte presencia en el narcotráfico y el sistema penitenciario.
Lula habló de seguridad con Trump
Durante el lanzamiento del programa, Lula reveló que discutió temas vinculados a seguridad pública con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante su visita a Washington la semana pasada.

“Le dije que teníamos propuestas de asfixia financiera, de combate al lavado de dinero. Algunas de las armas usadas en Brasil vienen de Estados Unidos”, afirmó el mandatario brasileño.
“Le dije que, si quiere formar parte de esto, hay espacio. Pero tendrá que trabajar de acuerdo con las decisiones del gobierno de Brasil y de la policía de Brasil”, agregó.
Debate político y críticas cruzadas
La seguridad pública se convirtió en uno de los puntos más sensibles para el gobierno de Lula, históricamente cuestionado por sectores opositores por supuesta falta de firmeza frente al crimen organizado.
Aliados del oficialismo en el Congreso señalaron que algunos gobernadores opositores se muestran reticentes a utilizar fondos del nuevo programa federal.
Entre los dirigentes que impulsan discursos de “mano dura” aparecen el senador Flávio Bolsonaro y el exgobernador de Goiás, Ronaldo Caiado, ambos críticos del Partido de los Trabajadores.
Durante el acto, Lula evitó responder directamente a esas críticas, aunque el vicepresidente Geraldo Alckmin apuntó contra la gestión del expresidente Jair Bolsonaro.
“La única política de seguridad en la presidencia anterior fue distribuir armas, permitir armas”, afirmó Alckmin.
“Y esas terminan con los criminales, con el crimen organizado. Es la policía la que debe poder portar armas”, agregó.

