Medio Oriente. EE.UU. anunció una tregua entre Israel y Hezbollah, aunque se reportan nuevos bombardeos
Equipos de rescate de la ciudad de Nabatieh informaron que se registraron al menos 12 ataques aéreos israelíes después de la entrada en vigor del alto al fuego, prevista para las 16 hora local.
Estados Unidos anunció este viernes que Israel y Hezbollah alcanzaron un acuerdo de alto al fuego, en un intento por consolidar la tregua regional surgida tras el memorándum firmado entre Washington y Teherán para poner fin a la guerra en Medio Oriente.
La noticia llegó luego de una nueva escalada de violencia en el sur del Líbano, donde bombardeos israelíes dejaron al menos 47 muertos, según el Ministerio de Salud libanés, mientras que Hezbollah aseguró haber matado a cuatro soldados israelíes durante enfrentamientos terrestres.
Pese al anuncio de la tregua, equipos de rescate de la ciudad de Nabatieh citados por la BBC informaron que se registraron al menos 12 ataques aéreos israelíes después de la entrada en vigor del alto al fuego, prevista para las 16 hora local.
Un acuerdo bajo presión
El entendimiento busca evitar que los enfrentamientos entre Israel y Hezbollah pongan en riesgo el acuerdo más amplio alcanzado entre Estados Unidos e Irán para desactivar el conflicto regional.
Sin embargo, la situación sobre el terreno muestra que la implementación está lejos de ser sencilla.
El portavoz militar israelí Effie Defrin afirmó que las fuerzas armadas continuarán actuando contra amenazas inmediatas.
“Seguiremos eliminando amenazas inmediatas, responderemos a las violaciones de Hezbollah y haremos todo lo necesario para proteger a nuestros civiles”, sostuvo.
Por su parte, el secretario general de Hezbollah, Naim Qassem, evitó confirmar formalmente el alto el fuego, aunque aseguró que la organización no fue derrotada.
“El proyecto para eliminar a Hezbollah ha fracasado y los israelíes se retirarán de cada centímetro de nuestra tierra”, declaró.
Trump vuelve a criticar a Netanyahu
La nueva crisis también volvió a exponer tensiones entre el presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.
En los últimos días, Trump cuestionó públicamente la continuidad de las operaciones israelíes en Líbano y sugirió que los ataques estaban provocando un número excesivo de víctimas civiles.
Desde Teherán aprovecharon esas diferencias para responsabilizar a Washington por cualquier eventual incumplimiento del acuerdo.
El canciller iraní Abbas Araghchi acusó a Israel de buscar una “guerra permanente” y advirtió que cualquier violación del memorándum será atribuida a Estados Unidos.
Mientras tanto, el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, endureció aún más el discurso tras la muerte de los soldados israelíes.
“Líbano debe arder. Por cada lágrima derramada por una madre israelí, mil madres libanesas deben llorar”, afirmó.
Los combates que precedieron al acuerdo
Los enfrentamientos se intensificaron después de que Hezbollah anunciara una emboscada contra tropas israelíes en el sur del Líbano.
Según la organización respaldada por Irán, destruyó tres tanques mediante misiles guiados y atacó posiciones militares con cohetes y artillería.
Entre los cuatro militares israelíes muertos figura un comandante de batallón.
Como respuesta, Israel lanzó una intensa campaña de bombardeos sobre distintos puntos del sur libanés.
El Ministerio de Salud del Líbano informó que los ataques dejaron 47 muertos y 97 heridos. Solo en el distrito de Nabatieh se registraron nueve víctimas fatales en Harouf, siete en Haboush y seis en Al-Duweir, entre ellas un niño.
La agencia estatal de noticias libanesa describió los ataques de las últimas horas como algunos de los más intensos desde el inicio de la guerra.
Una guerra que deja miles de víctimas
Líbano quedó involucrado en el conflicto regional después de que Hezbollah lanzara cohetes contra territorio israelí en respuesta a un ataque que provocó la muerte del líder supremo iraní.
Israel respondió con una amplia ofensiva aérea y terrestre que derivó en la ocupación de aproximadamente el 5% del territorio del sur del Líbano.
Desde el comienzo de la guerra, las autoridades libanesas reportan más de 3.900 muertos y al menos 11.600 heridos.
Además, alrededor de un millón de personas permanecen desplazadas y decenas de comunidades del sur del país quedaron completamente destruidas.
El nuevo alto el fuego busca frenar esa escalada, aunque las violaciones registradas pocas horas después de su entrada en vigor alimentan las dudas sobre su viabilidad a largo plazo.

