"Vulnerabilidad". EE.UU. tuvo un agotamiento de misiles clave frente a la amenaza de China
La guerra contra Irán mermó el arsenal estadounidense de sistemas Tomahawk, Patriot y THAAD. Un nuevo informe advierte que reponer estas reservas tomará años, limitando la potencia de fuego de las fuerzas de Trump ante un posible conflicto en el Pacífico.
Los proveedores militares de Estados Unidos enfrentan un desafío crítico: necesitan al menos tres años para reponer las reservas de tres sistemas de armas esenciales que fueron utilizados intensamente en la guerra contra Irán.
Esta situación encendieron las alarmas en el Pentágono y el Congreso, ya que abre un flanco de vulnerabilidad estratégica frente a las ambiciones de China en el Pacífico occidental.
El inventario en niveles críticos
Según un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), aunque Estados Unidos posee municiones suficientes para el escenario actual en Medio Oriente, la reducción de sus inventarios creó una "ventana de vulnerabilidad". Los sistemas afectados son fundamentales tanto para el ataque como para la defensa:
- Misiles Tomahawk: cruciales para atacar objetivos en profundidad en territorio enemigo.
- Interceptores Patriot y THAAD: sistemas vitales para defenderse contra misiles y drones entrantes.
El CSIS estima que reponer los más de mil misiles Tomahawk disparados contra Irán podría tardar hasta finales de 2030, dado que actualmente se fabrican menos de 200 al año.
Por su parte, la reposición de los interceptores Patriot debería concluir a mediados de 2029, mientras que los THAAD podrían demorar hasta finales de ese mismo año.
"El problema no es el dinero, es el tiempo"
A pesar de que el gobierno republicano de Donald Trump propuso un presupuesto de defensa histórico de 1,5 billones de dólares para 2027, el análisis advierte que el financiamiento no es la solución inmediata.
“Se necesita tiempo para ampliar la capacidad de producción y construir estos complejos sistemas”, explica el informe del CSIS, señalando que la industria debe poner al día una compleja red de suministros que se atrofió tras el fin de la Guerra Fría.
En aquella época, Estados Unidos asumió que las guerras futuras serían cortas y regionales, lo que llevó a pedidos menores y a una infraestructura de fabricación reducida. La realidad de conflictos prolongados, como el de Rusia en Ucrania y la actual guerra con Irán, demostró que se requieren inventarios mucho más profundos.
El factor China y la disuasión
Esta escasez coincide con el objetivo declarado de China de estar preparada para tomar Taiwán por la fuerza para 2027. El presidente chino, Xi Jinping, advirtió que un mal manejo de la relación con la isla podría llevar a un conflicto abierto con Washington.
Sin embargo, el panorama no es totalmente pesimista para la administración Trump. El CSIS destaca que la experiencia de combate reciente de EE.UU. contra Irán, Venezuela y los rebeldes hutíes contrasta con la falta de experiencia de China, que no libra una guerra desde 1979.
Esta brecha de experiencia podría servir como factor de disuasión mientras las fábricas de Raytheon y Lockheed Martin intentan duplicar o triplicar su producción.


