Manifestaciones. Crisis en Bolivia: el gobierno admitió un muerto en medio de protestas en La Paz

Se trata de un joven de 24 años que falleció durante un operativo policial. Mientras, el presidente Rodrigo Paz busca desactivar las protestas con un recorte salarial del 50%.

26 de mayo de 2026 a las 02:51 p. m.
Crisis en Bolivia: el gobierno admitió un muerto en medio de protestas en La Paz
Mineros se enfrentan con la policía exigiendo acceso a áreas mineras ampliadas en La Paz, Bolivia, el 14 de mayo de 2026. (Juan Karita)

La ciudad de La Paz, en Bolivia, cumple cuatro semanas sitiada por barricadas que generaron una severa escasez de alimentos, combustibles y medicamentos. En este contexto, el gobierno boliviano confirmó este martes la muerte de un manifestante de 24 años tras recibir un disparo durante un operativo policial y militar.

La víctima falleció durante una intervención destinada a liberar los bloqueos que asfixian la capital boliviana, dijo el gobierno. Según informes médicos locales, el deceso se produjo por una herida de bala, lo que motivó el inicio de una investigación oficial por parte del Ejecutivo.

Pese a este incidente, el Gobierno reiteró que los agentes del orden no tienen autorización para utilizar armas de fuego ni balas de goma en las manifestaciones. La tensión se radicalizó tras enfrentamientos donde se registraron lanzamientos de dinamita, piedras y el uso de gases lacrimógenos.

Las protestas, que comenzaron hace un mes por reclamos sindicales, exigen ahora la renuncia inmediata del presidente Rodrigo Paz. Los manifestantes, provenientes de sectores mineros, campesinos y obreros, mantienen el asedio pese a los intentos de mediación.

El gesto económico del Presidente

En un intento por aplacar el descontento social, el presidente Rodrigo Paz anunció la decisión de reducir su salario en un 50 por ciento. Actualmente, su sueldo ronda los 24 mil bolivianos (unos 3.500 dólares), cifra que representa ocho veces el ingreso promedio en el país.

El presidente boliviano Rodrigo Paz ofrece una conferencia de prensa en el palacio de gobierno en La Paz, Bolivia, el 20 de mayo de 2026. (Juan Karita)
El presidente boliviano Rodrigo Paz ofrece una conferencia de prensa en el palacio de gobierno en La Paz, Bolivia, el 20 de mayo de 2026. (Juan Karita) (AP)

Paz, un economista que asumió hace seis meses, enfrenta una crisis marcada por una inflación interanual del 14 por ciento. Los gremios exigen, además de aumentos salariales, un suministro estable de combustible y una gestión económica más sólida ante la falta de divisas.

Sin embargo, las medidas previas, como la destitución del ministro de Trabajo y promesas de mayor participación indígena, no lograron frenar las marchas. Los manifestantes aseguran que mantendrán las medidas de fuerza de manera indefinida.

Presión política y apoyo internacional

El escenario político se complejizó con la intervención del exmandatario Evo Morales, quien pidió convocar a nuevas elecciones en un plazo de 90 días. Morales, aliado histórico de sectores sociales, cuestionó la legitimidad de la gestión actual en medio de la parálisis económica.

En el plano externo, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, mantuvo una comunicación telefónica con Paz para expresar su solidaridad. Brasil, junto con Estados Unidos y Argentina, ofrecieron enviar ayuda humanitaria para enfrentar el desabastecimiento.

Lula instó tanto al gobierno como a los manifestantes a priorizar el diálogo para superar las diferencias y evitar una mayor escalada de violencia. Por el momento, la ciudad de La Paz permanece bajo una calma frágil mientras los sectores movilizados refuerzan los puntos de bloqueo.

La resolución del conflicto queda supeditada a la posibilidad de una mesa de negociación efectiva entre el Ejecutivo y las organizaciones sindicales que lideran la revuelta.