Condena histórica. Seis años de prisión para un adolescente que instigó ataques escolares en Brasil desde Portugal
El joven fue hallado culpable de "complicidad moral" tras utilizar redes sociales para promover un intento de asesinato en una escuela brasileña. Lo que se sabe.
Un tribunal de Portugal condenó este miércoles a seis años de prisión a un adolescente por haber incitado, a través de redes sociales, un intento de asesinato ocurrido en Brasil.
La justicia portuguesa lo consideró responsable de complicidad moral en el ataque perpetrado por un estudiante brasileño contra sus compañeros, motivado presuntamente por situaciones de acoso escolar.
El rol de las redes sociales y grupos de odio
La investigación de la fiscalía reveló que el joven lideraba un grupo en la plataforma Discord, la cual era utilizada para promover y difundir diversos episodios de violencia. Estos actos, que incluían agresiones contra personas y animales, eran registrados en video y compartidos entre los miembros de la comunidad digital.
A pesar de la sentencia, el adolescente fue absuelto de la gran mayoría de los más de 230 cargos que enfrentaba desde que se inició el juicio a puertas cerradas en febrero.
Entre las imputaciones descartadas figuraba su presunta vinculación con un trágico tiroteo ocurrido en octubre de 2023 en el estado de São Paulo, donde un estudiante de 16 años asesinó a una alumna e hirió a otros tres adolescentes.
Una narrativa bajo cuestionamiento
Durante la lectura del fallo, el juez Pedro Botelho Vieira lanzó una dura crítica a la forma en que se presentó al acusado durante la etapa investigativa. Según el magistrado, la imagen construida de un "monstruo" capaz de las peores acciones y principal responsable de todos los actos violentos fue "claramente exagerada".
Sin embargo, el tribunal consideró probado que el joven tuvo un rol relevante en la instigación del intento de asesinato específico por el que finalmente fue condenado.
Esta pena de seis años unifica los delitos por los que fue hallado culpable, poniendo fin a uno de los procesos judiciales más complejos en materia de ciberdelincuencia juvenil y violencia en redes sociales entre Portugal y Brasil.

