Televisión. Miradas opuestas a la segunda temporada de Otro día perdido: ¿triunfó la TV o mal programa?
Mario Pergolini hizo algunos ajustes en su programa y renovó el éxito con su "late night show" de El Trece. Dos opiniones sobre el ciclo.
A favor: que se vuelva un clásico
Nicolás Lencinas
El pasado lunes 30 de marzo, comenzó la segunda temporada de Otro día perdido, el late night show de Mario Pergolini en la pantalla de El Trece. Que siga al aire es, en sí mismo, un triunfo. El año pasado, el regreso del conductor fue mirado con cierto recelo: había repetido hasta el hartazgo que no volvería a la televisión. Sin embargo, el ciclo resultó exitoso y, ya afianzado, lanzó su segunda temporada.
En esta ocasión hubo un cambio sustancial: Laila Roth no continuó y fue reemplazada por Evelyn Botto. Claro que hay una notoria diferencia entre el aporte que hacía la comediante y el que hace la nueva integrante: Botto se acopló bien a un programa y a un equipo que ya funcionan de manera aceitada, y fluyen en cada emisión.
Soy Rada sigue siendo el enlace artístico y musical entre Mario y los invitados; por supuesto, sus trucos de magia son un deleite. Evelyn, por su parte, aporta una mirada picante de la actualidad y suele tener una interacción más cercana con los invitados, en parte, por conocerlos de antes, como fue el caso de Pablo Lescano y Emanero.
Y Pergolini es brillante. Sus entrevistas siempre dejan algo y, con su ironía, acidez y picardía, logra sacar lo mejor de cada invitado.
Párrafo aparte merece la segunda parte del programa, cuando llegan al estudio personalidades fuera del espectáculo: héroes anónimos, niños prodigio o prestigiosos investigadores del país. Sus voces se amplifican gracias a Otro día perdido y el televidente accede a historias que vale la pena conocer.
Que la televisión argentina tenga un programa así, que además mida bien y genere repercusión en redes y en plataformas, es el resultado de un gran equipo y de un Pergolini experimentado que sabe cómo jugar sus cartas.
En contra: Otro ciclo perdido
Brenda Petrone Veliz
Mario Pergolini volvió a apostar por Otro día perdido en El Trece, pero esta vez con Evelyn Botto como coconductora en lugar de Laila Roth, quien desistió de la pantalla chica para priorizar su carrera de stand-up.
Botto encarga ese rol del programa desde un lugar muy distinto al que caracterizaba a Roth, menos genuino y mucho más actuado, quitándole la frescura y el humor que potenciaban a la figura de la comediante.
La locutora hace humor a su forma, pero desde su figura como actriz, y no logra destacar entre las dinámicas del ciclo, como si lo lograba en Tapados de laburo, el programa conducido por Nacho Elizalde y Paula Chávez en Olga.
Este comentario está lejos de comparar a dos talentosas mujeres del espectáculo cuyos desarrollos artísticos son de por sí diferentes. El problema es Otro día perdido. Este night show de una hora y media cayó en la monotonía. "No es volver, es terminar", dijo Pergolini cuando desembarcó en el programa el año pasado. Bueno, se ve que esto no termina más.
El uso excesivo de inteligencia artificial (IA) para los informes ya es más que insoportable. Hasta el guion del programa parece hecho con IA. Si bien Pergolini es un conductor y un entrevistador nato, se nota más achatado en comparación con sus etapas anteriores. Los entrevistados son buenos y eso hace que el ciclo navegue relativamente bien entre las turbias aguas del rating.
Ahora bien, para ser justos, ojalá el ciclo no termine por el simple hecho de que hay muchas familias trabajando en Otro día perdido, en el marco de un evidente contexto de crisis laboral televisiva. El tema es la falta de variedad y de creatividad para este año que los haga destacar. En vez de eso, a veces parecen tres robots que cumplen, pero no deslumbran.



