Sin filtro. Gerardo Romano, del sexo múltiple y orgías del pasado a la lucha contra el Parkinson

El actor estuvo de invitado en el programa Otro día perdido, y sorprendió a Pergolini con las múltiples historias de su pasado y su optimismo en el presente más allá de sus dificultades de salud.

10 de abril de 2026 a las 08:58 a. m.
Gerardo Romano, del sexo múltiple y orgías del pasado a la lucha contra el Parkinson
Gerardo Romano estuvo en un mano a mano picante con Mario Pergolini.

Gerardo Romano siempre ha sido un personaje difícil de encasillar. En recientes entrevistas, el actor se abrió sobre las "mil vidas" que vivió antes de la actuación, su presente enfrentando una enfermedad neurodegenerativa y las experiencias que lo alejaron de la religión.

Antes de ser una figura central del espectáculo, Romano recorrió caminos impensados. En la década del '60, integró las fuerzas de seguridad, aunque su motivación inicial era sencilla: "Me gustaba dirigir el tránsito". Sin embargo, el destino lo llevó a la Casa de Gobierno, donde se desempeñó como custodio de los presidentes Arturo Humberto Illia y el dictador Juan Carlos Onganía.

El actor recuerda esa época con ironía, mencionando que disfrutaba de los anteojos de sol y la adrenalina de correr junto al auto presidencial.

Su carrera no se detuvo allí. Además de ser un apasionado del rugby en el Olivos Rugby Club, se recibió de abogado y llegó a ser jefe de la división sumarios del Ministerio de Justicia de la Nación, designado por Juan Domingo Perón.

Romano incluso tuvo un paso por el sector agropecuario como productor avícola antes de que la dictadura de 1976 interrumpiera su militancia política y lo empujara definitivamente hacia la actuación

La pelea contra el Parkinson: "Me asusté, pensé en morirme"

Uno de los momentos más profundos de sus declaraciones recientes fue cuando abordó su salud. Romano hizo público que padece Parkinson, una noticia que inicialmente lo impactó de lleno. "¿Qué fue lo que te asustó? Morirme", confesó con honestidad brutal.

El actor explicó que, tras el diagnóstico, tuvo que elegir entre abandonar todo o seguir adelante, y optó por lo segundo, refugiándose en el teatro.

A pesar de la enfermedad, Romano mantiene una rutina estricta para frenar el avance de los síntomas:

Actividad física: Nada un kilómetro tres veces por semana y se desplaza en bicicleta.

Entrenamiento cognitivo: Sigue repasando textos teatrales, aunque no esté en función, para trabajar "el músculo de la memoria".

Motivación familiar: El actor subraya que su mayor motor son sus hijos de 40 y 21 años. "La peleo, tengo hijos por los cuales debo pelearla", afirmó, destacando que en su hogar el tema se trata con naturalidad e incluso con humor.

Sexo, drogas y religión: Sus confesiones en Luján

Romano también recordó su pasado de excesos y su ruptura definitiva con la Iglesia Católica. Según relató, su distanciamiento comenzó en su juventud, cuando tras confesar su primer orgasmo, un sacerdote lo echó de la iglesia imponiéndole una penitencia excesiva. "Me sentí echado y cumplí con el echamiento", sentenció.

Años más tarde, ya en su madurez, intentó una última confesión en Luján tras una noche de excesos. En un relato que mezcló la transgresión con la comedia, Romano detalló que le confesó a un sacerdote: "Tuve sexo múltiple, tomé drogas, participé de una orgía".

La respuesta del cura, lejos de ser un sermón, fue una invitación a "salir juntos", lo que terminó por sellar su alejamiento definitivo de la institución religiosa.