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Espectáculos - Tevé

Documental. Louis Theroux y su documental sobre la machosfera demuestra la cocina de las "masculinidades tradicionales"

El flamante documental del periodista y documentalista británico se queda a mitad de camino en el análisis sobre estos polémicos "influencers" a escala global.

20 de marzo de 2026, 15:50
Louis Theroux y su documental sobre la machosfera demuestra la cocina de las "masculinidades tradicionales"
"Louis Theraux: Inside the manosphere", el nuevo documental en Netflix.

Los documentales tienen el potencial de tomar una pregunta trivial y demostrar la complejidad que encierra. “¿Qué significa ser hombre?”, es el interrogante que abre Louis Theroux: Dentro de la machosfera, un documental estrenado este mes en Netflix que deja algunos sinsabores.

Theroux se destaca por dirigir series y documentales audaces que iluminan la oscuridad de celebridades y de fenómenos como la cienciología. Cabía esperar la misma audacia en su abordaje de la machosfera por ser un tema extensamente investigado.

El director se sumerge en esa red de influencers, youtubers y sitios web que promueven un modelo de hombre dominante y agresivo hacia las mujeres y que denominan “masculinidad tradicional”. Muestra cómo viven, cómo son sus amigos y parejas, cómo se desenvuelven en la calle y qué piensan sobre el mundo.

Todos son millonarios desde muy jóvenes por dictar cursos sobre empoderamiento masculino y finanzas, por promocionar productos y aplicaciones que rozan la estafa, y por publicitar perfiles de mujeres de Only Fans. Tienen un discurso muy bien armado que transmiten con seguridad, aun cuando caen en contradicciones.

Estos soldados de la machosfera alcanzan una masividad apabullante. ¿Era necesario difundirlos aún más?

A conciencia

La machosfera es consecuencia de una pregunta radical, “¿qué significa ser hombre?”, que llega a un diagnóstico fatal: “la sociedad quiere que los hombres vivan en el sometimiento”.

Sobre esto se monta un engranaje de falacias y de hechos que, se supone, justifican las acciones para sanar esa masculinidad herida. Apelan a un orden mundial adverso pergeñado por judíos, al complot de mujeres que no se someten a ellos y a la homosexualidad que se extiende como una pandemia.

Suena delirante pero sus razones son enunciadas con estricta racionalidad y se apoyan en ejemplos palpables, como las ideas que grita Donald Trump cada vez que puede.

Lejos de ser un mero fenómeno cultural pasajero como las tendencias de TikTok o los videítos pasatistas de YouTube, la machosfera es un entramado político y económico bien aceitado. Incide en el armado de gobiernos y fortalece la economía de la atención que rige los algoritmos de todo lo que aparece en las pantallas.

A menudo se lanzan críticas en nombre de la vulnerabilidad de los varones adolescentes, pero hace tiempo que la machosfera ha trascendido esos límites de género y edad. Hay mujeres que sostienen su subordinación porque consideran que es propio de un hombre auténtico imponer, proveer y decidir qué es una auténtica mujer; y hay adultos que votan a los vástagos de esa esfera para que decidan sobre su país.

Las demostraciones de poder y la aceptación de violencia simbólica y física hacia mujeres, discapacitados y disidencias sexuales indican que la machosfera se ha vuelto el sentido común.

"Louis Theraux: Inside the manosphere", el nuevo documental en Netflix.
"Louis Theraux: Inside the manosphere", el nuevo documental en Netflix. (Netflix. )

Ser es ser percibido

Louis Theroux expone detalles a espaldas de los entrevistados que de otra manera no saldrían a la luz. Después de entrar en confianza, no muestran respeto por sus seguidores porque son solamente un número de sus métricas, un público dispuesto a caer en el peor de los autodesprecios para sentirse apreciado.

La otra dimensión abordada por Theroux consolida la superficialidad de este documental. En el cierre, presenta las infancias de los entrevistados: carentes de una figura masculina o con padres golpeadores, pobreza y madres que trabajaban a destajo.

Ese recorrido apunta a una causalidad psicológica que, al señalar el trauma, oculta el complejo entramado de la machosfera, como si la violencia de los discursos que sostienen de adultos se atemperara con una infancia torcida.

La machosfera no es un conjunto de singularidades dolidas, sino un negocio que mueve muchísimo dinero gracias a los retoños de Sillicon Valley y a gobiernos que extreman las desigualdades mientras crean otras nuevas. Por el momento, la salida más inmediata, al parecer, es evitar el uso de su única moneda: la atención.