En vivo. Lollapalooza Argentina 2026: Soledad ofreció un show arrollador y patentó el "Ponchopalooza"
La cantante santafesina no se guardó nada en su debut en el festival internacional. Folklore apabullante en todas sus formas y los Miranda! más Lázaro Caballero como invitados.
En el atardecer de este sábado, al cierre de su show debut en el Lollapalooza Argentina, Soledad se despidió con un certero discurso que tuvo por remate “lo nuestro vale”. Esa expresión, que en algún punto es compatible con “lo viejo funciona” de El Eternauta, coronó un espectáculo tan arrollador como brillante, en el que la santafesina pudo conciliar con maestría 30 años de trayectoria en una hora.
A minutos de finalizado el concierto en el escenario Alternative, se podía concluir que Soledad había estudiado muy bien previamente la situación; debe haber pensado “bueno, el Lolla es un festival internacional, entonces no hay que apichonarse y demostrar que tenemos una riqueza musical tremenda para encantar a quien sea que se llegue a vernos”.

Cumplió con esa premisa con gestos de espectacularidad y, por supuesto, con su condición de entretenedora que siempre desafía al contexto y a sí misma.
Comenzó su concierto con una línea mixta de zapateadores de malambo y con su banda mostrándose estruendosa aunque bien matizada. Ella, por su parte, sencilla y despampanante, sobria y sexy al mismo tiempo, con su carisma llevándose puesto lo que se cruzara y con su voz en un excelente momento.
Primero chacarereó, luego agitó sapucai y, de repente, recibió a los dos Miranda! escalonados.
Juliana Gattas apareció primero para hilvanar Ódiame con Propiedad privada, y después Ale Sergi se sumó para una versión bien melodramática de Que nadie sepa mi sufrir que terminó en un abrazo tripartito muy emocionante.

“Empecé con 15 años en un festival pensando que la música era una sola y hoy lo confirmo. No es fácil encontrar lugares para los que hacemos música de raíz, pero cuando lo hacemos se siente genuino”, dijo en ese bloque inicial, en referencia a nuestro Cosquín y a su acuerdo con la iniciativa de este festival de ser cada vez más transversal e inclusivo.
Ese nivel de apertura, claro, hace que esta Soledad plenipotenciaria empequeñezca a performers pop o urbanas que cantan sobre pistas y se mueven sin tanta convicción.
Soledad, una entretenedora tenaz
Al promedio, entre Entre a mi pago sin golpear y A Don Ata, “La Sole” jugó la carta del agite del poncho, al tiempo que enfervorizada gritó “¡¡¡Ponchopalooza!!!” Si eso no es dejar una marca en una cita festivalera, entonces qué lo es. Lo concreto es que un público diverso (fans de Chappell Roan de rosa riguroso y rímel, familias, curiosos y público propio) hizo hélice con sus trapos.
Soledad puede estar en la cúspide pero nunca se releja. En esta oportunidad, quedó en claro cuando invitó al formoseño Lázaro Caballero y vendió la colaboración entre ambos (una versión sentida de Hoja en blanco de Dread Mar-I) como si fuera una artista emergente. Pidió que fueran a YouTube para ver cómo arma el proyeto Casa Sole. Repitió el gesto cuando avisó que a lo largo de 2026 continuará con las celebraciones de sus 30 años en la música y que esperaba verlos a todos en las salas en las que se presentara.
Hacia el final, todo tomó un cariz bailable con el movimiento cumbiero de Como te voy a olvidar; el encadenamiento norteño Llorando se fue - El humahuaqueño – Cariñito; y con la extensión de esa misma vibra con El bahiano y Tren del cielo.
Si terminaba ahí, el soberano hubiera quedado muy arriba y hubiera estado OK. Pero Soledad eligió que todos se fueran hacia otros escenarios conmocionados, pensando en que “este es un país maravilloso” y que “lo nuestro, vale”, tal como se apuntó arriba y acaso para contrarrestar esa tendencia de que nos merecemos lo peor, lo que nos pasa.
El recurso para lograrlo fue la interpretación de Brindis, que Afo Verde compuso para ella hace 20 años. En esa pieza, a Sole se le oye que “por otra noche como esta/ doy mi vida”. ¿Alguien duda que la daría?


