Entrevista. Iván Noble: "A esta altura me importa muy poco la tiranía del algoritmo"
El cantante vuelve al ruedo rescatando sus canciones "traspapeladas" y con una mirada ácida sobre la realidad.
Iván Noble atiende el llamado con la parsimonia de quien ya no tiene que demostrarle nada a la urgencia del reloj. Del otro lado del Zoom, el sonido de un mate recién cebado marca el pulso de una charla que, como sus canciones, transita entre la nostalgia reflexiva y la observación punzante de la realidad.
El ex Caballero de la Quema se prepara para desembarcar este viernes en Studio Theater, un escenario que ya siente como propio, pero esta vez lo hace con una propuesta que rompe el "piloto automático" de las giras tradicionales.
Bajo el título de "Canciones Traspapeladas", Noble llega en formato dúo junto a su mano derecha musical, el pianista Rubén Casco, para rescatar esas piezas que el tiempo –o el olvido de los setlis– dejó en un rincón.
Es un acto de rebeldía contra la inmediatez de una industria que “sólo parece validar lo que se vuelve viral en siete segundos”. Con 58 años recién cumplidos, el también sociólogo analiza con la misma ironía que usa en sus redes sociales un presente que no duda en calificar como "espeluznante".
−Volvés con "Canciones traspapeladas". ¿Cómo surge esta idea de ir a buscar lo que quedó fuera del repertorio habitual?
−Con Rubén Casco, mi pianista y mano derecha, nos dimos cuenta de que veníamos tocando las mismas canciones de siempre y empezamos a extrañar un montón de temas que habían quedado afuera. Se me ocurrió una metáfora: en todas las cocinas hay un cuarto cajón donde uno guarda cosas que no sabe bien qué son, pero que a lo mejor necesitás en algún momento, como una pila que te salva la vida o un alambre para atar algo. Con las canciones pasa lo mismo; uno suele poner el piloto automático y toca siempre lo mismo por comodidad. Nos pareció un buen momento para rescatar esos temas que hacía mucho no cantaba y que son casi como "reestrenos" para nosotros.
−¿Y cómo se lleva esa propuesta con la demanda del público en una época donde parece que sólo valen los hits?
−Es una época muy tirana y urgente, donde parece que si algo no es viral en los próximos siete segundos, no vale la pena que suceda. Pero yo soy un hombre bastante mayor ya y me empieza a importar bastante poco esa tiranía. Si a esta altura de la vida uno no hace lo que tiene ganas de hacer y se queda a merced del algoritmo, pierde el norte de por qué empezó a hacer canciones. En el show igual van a estar las cinco o seis que la gente siempre quiere escuchar, pero también un pelotón de viejas canciones a las que les debo una disculpa.
−Recién mencionabas el "norte". ¿Cuál era ese objetivo cuando empezaste?
−(Risas) Al principio era para tener algo que hacer los fines de semana o para ver si conseguíamos chicas. Pero hablando en serio, crecí con la música nacional decorando mi vida, desde Almendra y Sui Generis hasta Mercedes Sosa; me alimenté de eso gracias a mis viejos. Yo estudié Sociología y podría haber terminado siendo Sociólogo, pero por suerte Dios no lo permitió y terminé haciendo canciones, que es la mejor manera de transcurrir la vida.
−Si tuvieras que empezar hoy de cero, con 20 años y en este contexto digital, ¿creés que habría espacio para un Iván Noble?
−El mundo cambió de forma vertiginosa. Cuando nosotros arrancamos en los ‘90, todo era a pulmón: salir a pegar afiches con engrudo en las calles y rezar para que el diario no se olvidara de poner que tocabas el fin de semana. No existían las redes. Hoy, dos pibes con una computadora en su habitación pueden hacer una canción que se escucha en Tokio, lo cual es increíble, pero para mí el oficio sigue siendo el mismo: una guitarra, un piano, una birome y que sea lo que Dios quiera. Lo importante es tratar de emocionar a la gente, ya sea con una banda entera o solo.
−Hablando de los ‘90 y de Córdoba, es inevitable recordar aquel show de 1994 en el entonces Chateau Carreras, teloneando a Aerosmith. Te tocó recibir una lluvia de escupitazos incesante.
–Sí, me acuerdo perfectamente. Éramos una banda muy nueva, con un solo disco en la calle. En Buenos Aires nos estaba yendo muy bien y nos eligieron para telonear a Aerosmith tanto en Vélez como en Córdoba, pero allá la gente no nos conocía tanto. En esa época, el público era muy intolerante con los teloneros. Me acuerdo de haber visto a gente tirándole monedazos a Spinetta en River; el Flaco las juntaba del piso y decía: "Gracias, con esto me compro un sándwich". Lo nuestro fue más leve, pero esas cosas te curten y te hacen entender que la música es un oficio donde a veces hay que poner el pecho.
−¿Hay algo de la música actual que te despierte ese mismo interés o que sientas que tiene “buena madera”?
−No soy un especialista porque suelo escuchar lo que ya conozco y me hace feliz, pero por mi hijo escucho cosas nuevas. Me parecen pibes muy apasionados y con buena madera artistas como Milo J o Trueno. Hay una búsqueda ahí. Ojalá puedan sostenerlo en el tiempo, porque hoy es muy fácil llegar a la estratósfera pero lo difícil es ver si el tiempo te convierte en alguien que dé ganas de ser escuchado dentro de 20 años. Para mí es una bendición que hoy mis canciones de la época de Caballeros o solistas junten a varias generaciones en un show.
−En X (antes Twitter) tenés un perfil muy activo y, a veces, bastante picante con la ironía. ¿Cómo te llevás con ese "barro" político?
−Uso X para comunicar lo que hago y después cuando estoy aburrido, que es seguido. Los cantantes tenemos mucho tiempo libre y uno lee Twitter como antes leía los diarios en la pizzería. No hay que tomárselo tan en serio, pero lo que sí es serio es el momento complicadísimo que vivimos. Hay cosas indignantes, como los despidos en Fate, que duelen mucho más que cualquier cruce en redes.
−Desde tu mirada, ¿cómo definirías este momento que atraviesa el país?
−Es un presente espeluznante. Y lamentablemente no es el primero ni será el último; ojalá no vengan tiempos peores por la gente que realmente se desloma laburando todos los días. Por lo pronto, este viernes me tocará "deslomarme" a mí en Studio Theater con estas canciones traspapeladas.
Para ver
Iván Noble presenta Canciones traspapeladas este viernes en Studio Theater a las 21. Entradas desde $ 45.000 en alpogo.com.

