Último concierto. Raúl Venturini se despide de la Banda Juvenil Municipal: Será una noche de sensaciones encontradas
El adiós del director será este miércoles 20 de mayo, en el Auditorio de la UTN. Dice que será una noche de sensaciones encontradas.
Este miércoles 20 de mayo, a las 20, el auditorio de la UTN (ubicado en la intersección de Maestro López y avenida Cruz Roja Argentina) será el escenario de un evento cargado de historia y emoción. La Banda Juvenil Municipal de Córdoba brindará un concierto con entrada libre y gratuita, que marcará el cierre de la etapa de Raúl Venturini al frente de la institución.
“Será una noche de emociones encontradas”, dice el músico, a punto de jubilarse como empleado municipal.
“Por un lado, significa saber que cumplí un ciclo, que cumplí mi ciclo de trabajador en el que hice lo que creí mejor y en el que he transitado una vida artística realmente muy hermosa”, añade.
E inmediatamente comparte el repertorio de esa noche tan especial: “Será un concierto que incluirá dos obras con solistas integrantes de la banda que pueden afrontar la responsabilidad. Son La Veu de la Trompeta, del español Ferrer Ferran y que la interpreta Julián Martín como solista, y la otra es una versión de Oblivion (Astor Piazzolla) con un arreglo para saxo alto y banda de Néstor Alderete que lo tocará Harry, nuestro primer saxofonista”.
“El repertorio se completa con Danza de la tierra, una obra de Michael Sweeney, en la cual ese compositor intenta, a través de la música, dar cuenta de los ciclos que el planeta tiene: invierno, verano, frío, caliente, terremotos, tranquilidad; y con Vesuvius del gran Frank Ticheli que, como su nombre lo indica, refiere a la famosa erupción del Vesubio que tapó a Pompeya y Herculano. También a través de la música, la idea es reflejar esa situación catastrófica”, suma.
Además, Venturini apunta que el repertorio (ecléctico, por cierto) suma Street Tango de Piazzolla con arreglo para banda y una compilación o un enganchado de grandes canciones de Led Zeppelin, titulado Led Zeppelin en gira.
Dos bandas, dos
A la hora de hacer historia, Raúl Venturini cuenta que se incorporó a la Academia Municipal de Música alrededor del 2002. “Primero, inicié con un taller de improvisación que sirvió de apoyo a la tarea de audioperceptiva y lenguaje musical que se desarrolla en ese espacio. Siempre es oportuno recordar que en la Academia Municipal de Música tenemos dos bandas: la Banda Inicial y la Banda Juvenil. Primero, asumí la dirección de la Banda inicial y poco tiempo después, las de las dos”, precisa.
“Y desde siempre, el criterio fue elegir música que estuviese en condiciones de ser interpretada por el grupo humano que conforma cada una de las bandas. Es decir, que sus capacidades técnicas nos permitieran buenos abordajes”, señala.
Venturini subraya que a lo largo de su trayectoria buscó repertorios que hiciesen bastante hincapié en música argentina, música latinoamericana, música escrita en este momento. “Y, obviamente, hubo repertorios de bandas, además de clásicos y de otro tipo en permanentemente en producción. Es que las bandas sinfónicas son, de los cuerpos artísticos masivos que hay, los más activos. Tienen gente componiendo y arreglando permanentemente. Hay muchísimas bandas funcionando en escuelas y en instituciones que ganan la cotidianidad de la gente”, explica.
Al hablar de los criterios pedagógicos que empleó al frente de las bandas de la Academia Municipal de Música, Venturini se apura en sentenciar que “trabajar con niños, niñas y jóvenes, es una maravilla”.
“Siempre fue una fuente de alegría –enfatiza-, más allá del trabajo que implica. Como se trabaja con jóvenes que están tratando de encontrar sus caminos, se debe ser paciente y saber cómo impartir la disciplina necesaria para poder abordar el estudio de un instrumento, algo que no es rápido ni fácil. Por el contrario, requiere constancia y estudio”.
“Las bandas fueron un motivo de alegría, porque, después de ese trabajo intenso y comprometido, los conciertos resultaron hermosos”, asegura.
“La gente puede disfrutar de esta situación de músicos en tránsito educativo que le devuelve a la comunidad lo que ésta aporta. Es una devolución nuestra y de la Municipalidad de Córdoba, que es el ente que sostiene este espacio público de formación y de iniciación a la música. La Banda Juvenil es una difusora del patrimonio musical en la ciudad de Córdoba y también afuera. Y vamos a barrios, a escuelas, a centros vecinales, a plazas, al lugar al que nos convoquen, con conciertos didácticos y con uno con repertorio fijo”, resume.
—¿En qué momento de su vida lo encuentra esta despedida, o su jubilación como empleado municipal?
—En relación a mi situación como empleado municipal, bueno, estoy a punto de jubilarme. Este concierto será el último que dirijo de la banda, y me encuentra con emociones encontradas. Sé que ya está, que cumplí mi rol, mi tiempo, y que tiene que venir alguien nuevo con su impronta para que la Academia Municipal de Música continúe con su rol social. No hubiese podido hacer nada sin el trabajo de los profesores que forman a los músicos que son parte de las bandas. Y en relación a mi vida personal, puedo decir que la jubilación me encuentra con ganas de seguir produciendo, seguir haciendo. Siempre tuve una actividad musical permanente con grupos, tanto en música barroca, que es una especialidad en la cual trabajo desde siempre, como en música contemporánea, en el sentido de que está escrita e interpretada por nosotros hoy. También me encuentro volviendo a un espacio del que nunca estuve muy lejos, que es el del teatro, aunque esta vez haciendo siendo parte de una producción de una obra ya como actor, lo que me ha puesto en una situación distinta a la de siempre.
En este punto, Raúl Venturini se refiere a la convocatoria de Cheté Cavagliatto para interpretar a El Músico en la obra Spinoza, la herejía sin fin, en cartelera en el Teatro Real. “Es otra experiencia hermosísima”, dice al respecto.
“Ser parte de una obra que tiene un texto que trabaja justamente sobre pensar al ser humano, a las personas, es eso, muy hermoso. Y lo hacemos desde la revisión de un momento específico de la vida Baruch Spinoza, este filósofo tan importante para entender lo que nos pasa actualmente. Es muy gratificante ser parte de eso. Realmente, la jubilación me encuentra en un momento muy expansivo, si lo puedo decir, de alguna manera”, confiesa.
Por último, Venturini cuenta cómo le llegó el ofrecimiento de la prestigiosa directora Cheté Cavagliatto. “Había trabajado con ella en otras producciones anteriores, aunque no como actor. La primera vez que trabajamos juntos fue con Los pecados de Shakespeare, obra en la que toqué con un grupo de músicos… Interveníamos las escenas así, como músicos, no como actores”, revela.
“Después hice otra obra con Cheté, ahí ya como un personaje, pero sin texto: Los golpes de los remos. Y, bueno, en esta oportunidad ella logró convencerme de que hiciese un personaje, porque viene hace tiempo diciendo que tengo que actuar”, cierra



