Entrevista. Nina Suárez llega a Córdoba con un viaje introspectivo y autogestivo: El lado oscuro está ahí, aunque lo queramos ocultar
La artista se encuentra girando por el país presentando "El lado oscuro", un gran disco que le viene dando muchas satisfacciones. Aquí cuenta cómo fue el proceso creativo.
Nina Suárez y su power trío (integrado por Manolo Lamothe y Juana María Muschietti) comenzaron 2026 arriba de un auto. No se trata de una metáfora: literalmente iniciaron la gira de presentación de El lado oscuro recorriendo el país por ruta. Primero fue en un Gol que ya conocía bien las distancias; luego, cuando ese vehículo dijo basta, la travesía continuó en una Suran.
La postal resume bastante bien la lógica con la que la artista viene construyendo su carrera: autogestión, equipo y una relación directa con el camino.
En diálogo telefónico con La Voz, Suárez habla con entusiasmo sobre esa experiencia y sobre el momento que atraviesa. Su último disco, publicado en agosto de 2025, fue seleccionado top 10 entre los mejores del año por la revista Rolling Stone, un reconocimiento que coronó un período intenso de trabajo.
En medio de una pausa entre viajes y antes de llegar a Córdoba, la cantante repasa el recorrido reciente y reflexiona sobre las ideas que atraviesan su música.
“La verdad es que es hermoso el país que tenemos”, dice. “A veces pareciera que nos quieren hacer creer lo contrario, pero cuando ves los lugares por los que pasamos te das cuenta de lo increíble que es. Ni hablar del sur”.

Para la artista, viajar en ruta también forma parte de la experiencia musical.
“Con la banda viajamos mucho y eso te permite descubrir un montón de lugares. Hace poco pudimos comprar un auto para movernos. Antes teníamos un Golcito que llevábamos a todos lados. Lo usamos hasta que literalmente dijo ‘no puedo más’. Se rompió y, gracias a la generosidad de amigos, conseguimos un auto un poco más nuevo y volvimos a la ruta”, cuenta. Ese cambio fue clave para que la gira pudiera ampliarse.
“Eso nos permitió llegar incluso hasta el sur, porque pagar pasajes para toda la banda sería imposible. Así fuimos a Rosario, Junín, hicimos la gira costera con base en Mar del Plata y desde ahí bajamos a Miramar, Necochea y Monte Hermoso. Con el auto es mucho más fácil organizar esos recorridos”, agrega.
−Cuando estuviste en el sur hicieron una acción solidaria por los incendios en la Patagonia. ¿Cómo surgió?
−Nos comunicamos con la organización Jóvenes por Bariloche y armamos una colaboración para que en todas las fechas estuvieran los pósters y los alias para donar. Queríamos que el tema estuviera presente en cada show. El año pasado ya había ido al sur sola, en formato acústico, para probar si era posible hacer una gira más grande después. Y justo en esa misma época también estaban los incendios. Fue muy impactante Por un lado ves paisajes increíbles, mucha actividad cultural, gente haciendo cosas hermosas… y al mismo tiempo están prendiendo fuego los bosques. Es una locura.
−Vos venías tocando mucho en formato cantautora, sola con la guitarra. ¿Cómo fue afianzándose la banda con esta cuestión de los viajes largos?
−Los viajes son largos y exigentes. Al principio todo empieza entre amigos: tenés una banda, van a ensayar, se divierten y es lo mejor del mundo. Y sigue siendo hermoso, pero con el tiempo todo escala. De repente llevás seis días en la ruta, cambiando una rueda en medio del desierto o manejando diez horas seguidas.
En ese contexto, explica Suárez, aparecen otras capas del vínculo.
“Por eso es importante que haya amistad, pero también que funcione como equipo. Nosotros hacemos todo: no hay manager ni productores. Si no estamos todos atentos y poniendo el cuerpo para que funcione, es muy difícil sostenerlo”, señala.
−¿En qué momento aparece la sensación de que todo vale la pena?
−A veces pasa arriba del escenario, cuando ves a la gente cantando las canciones. Pero en esta última gira por el sur me pasó algo distinto: fue tan intensa que recién pude procesarla cuando volví a casa. Fueron seis días de manejar todo el día, llegar, tocar, dormir y volver a manejar. Cuando finalmente descansé, ahí apareció esa sensación de que todo vale la pena.
El lado oscuro
Publicado en agosto de 2025, El lado oscuro terminó de consolidar el presente artístico de Nina Suárez. El disco mezcla introspección personal con un imaginario cercano al cine de terror y la reflexión existencial. Más que un simple conjunto de canciones, el trabajo funciona como una especie de manifiesto sobre las zonas menos visibles de la experiencia humana.
−En el manifiesto del disco hablás de esa idea del “lado oscuro”, pero no necesariamente como algo negativo. ¿Por qué lo planteás así?
−Tiene que ver con todas las partes que nos componen como personas. Hay mucho de nosotros que no es deseable o que preferimos ocultar: nuestros defectos, patrones que repetimos, frustraciones que terminan influyendo en nuestras acciones. Muchas veces tratamos de ignorar esas partes, de empujarlas al fondo porque son incómodas. Es mucho más fácil quedarse con lo bueno, con la buena acción después de una mala, y dejar atrás lo que salió mal. Pero en realidad eso no se puede descartar: está siempre ahí. Ese es un poco el concepto del álbum: entender que esa parte existe y que no se puede esconder. Está en todo, tanto en los triunfos como en las derrotas. Y también hay algo valioso ahí. En esa parte más oculta o sin luz de uno mismo también hay respuestas, cosas para aprender e incluso para compartir con otros.
−Musicalmente, el disco es muy potente y las letras tienen frases que quedan resonando. ¿Cómo fuiste construyendo ese recorrido introspectivo en las canciones?
−Las canciones se fueron escribiendo a lo largo de varios años. Algunas nacieron mientras estábamos grabando el primer disco y otras aparecieron después. Simplemente se dio así. Muchas las escribí mientras estábamos en pleno proceso del primer álbum y nunca pensé que terminarían formando parte de otro proyecto. Son un bloque muy grande de mi vida. En ese sentido, las canciones no son unos pocos meses de inspiración, sino varios años de cambios. Fueron apareciendo muchas preguntas, muchas relaciones nuevas, el hecho de empezar a vivir sola, conocer más gente, dejar atrás algunos vínculos y construir otros. También hubo una especie de reencuentro conmigo misma: entender de dónde vengo, pensar en mi familia, en mis abuelos, en todo el árbol familiar. Se volvió una especie de obsesión.Y al mismo tiempo veía muchísimas películas de terror. Entonces todo eso terminó mezclándose: la introspección personal, lo familiar y también ese imaginario más oscuro o fantástico.
−En una de las letras hablás de que somos “máquinas de supervivencia”. ¿Creés que eso tiene más que ver con el entorno en el que vivimos o con la herencia genética y todo lo que viene de antes?
−Para mí, tiene que ver con todo lo que viene de antes. En realidad todos los seres vivos de la Tierra quieren sobrevivir. Incluso las células o los organismos microscópicos funcionan con ese objetivo. Nuestros propios genes también quieren perpetuarse. Hay un libro que me gusta mucho que se llama El gen egoísta, de Richard Dawkins, de donde saqué esa frase. Habla justamente de cómo los genes buscan continuar su existencia más allá de nosotros. Por eso también tiene sentido que cuando tenemos hijos esos genes “salten” a un cuerpo nuevo, más joven. El libro es increíble porque mezcla ciencia con mucha imaginación para explicar esos conceptos.
–"El lado oscuro" fue elegido por la revista "Rolling Stone" como uno de los mejores discos del año. En ese ranking aparecés junto a artistas como Fito Páez o Marilina Bertoldi. ¿Qué te genera ese reconocimiento?
–Para mí es un logro enorme. Me pone muy contenta y lo festejamos mucho entre todos. También es un honor estar compartiendo una lista con discos así. La mayoría de los álbumes que aparecen en esos rankings suelen hacerse con presupuestos muchísimo más grandes que el nuestro. Entonces haber hecho un disco con los recursos que teníamos y que haya sido valorado de esa manera es un triunfo para la autogestión. Es un logro de todo el equipo. A mí me gusta mucho esa idea de equipo, de levantar la copa entre todos. Y también creo que es un pequeño triunfo para la escena independiente, porque hay muchísimas bandas y proyectos que merecen ese tipo de visibilidad. Vivimos en una industria muy dominada por el mainstream, así que está buenísimo cuando aparecen rankings o reseñas que ayudan a descubrir música independiente, cosas diferentes a la norma.

