Entrevista. Muerdo vuelve a Córdoba y reflexiona sobre su música: Hay que volver a donde nacen las canciones

El cantautor español llega al país con una gira en formato íntimo y reflexiona sobre su vínculo con la música Argentina, las colaboraciones con colegas de acá y su mirada crítica sobre la industria musical.

07 de marzo de 2026 a las 10:23 a. m.
Muerdo vuelve a Córdoba y reflexiona sobre su música: Hay que volver a donde nacen las canciones
Muerdo encara una nueva etapa artística.

Pascual Cantero, más conocido como Muerdo, es uno de los cantautores españoles que en la última década ha logrado tender un puente musical cada vez más sólido entre Europa y Latinoamérica. Nacido en Murcia hace 37 años, pero con fuerte influencia madrileña en su formación artística, el músico construyó una identidad sonora atravesada por los viajes, el mestizaje cultural y la tradición de los trovadores.

Su historia con este lugar del mundo comenzó como mochilero y, con el tiempo, terminó convirtiéndose en un vínculo artístico y emocional profundo. Hoy, el propio músico define a Latinoamérica como su “segunda patria”. En ese recorrido fue absorbiendo influencias de figuras fundamentales como Atahualpa Yupanqui o Violeta Parra, además del espíritu de los cantautores de salas emblemáticas de Madrid como Libertad 8. No por casualidad, su propuesta suele ser comparada con la de Manu Chao por su impronta viajera, social y mestiza.

A lo largo de su carrera, Muerdo publicó seis discos y construyó una red de colaboraciones con artistas de toda Iberoamérica, entre ellos, Perotá Chingó, el Bahiano y Connie Isla. Sus canciones, atravesadas por una mirada social y humanista, dialogan con distintas realidades del continente y acompañan procesos colectivos en países como Chile, Colombia y Argentina.

Actualmente, el cantautor se encuentra en el medio de una gira llamada “Volver a donde nacen las canciones”, según cuenta en una gacetilla de prensa, la idea es dejar la banda y el ruido de los grandes escenarios para encontrarse en un contexto íntimo con su público.

En diálogo con La Voz, y desde su casa en Madrid, el artista habla de ese recorrido, de su vínculo con Latinoamérica y del presente de su música.

–A lo largo de tu carrera, generaste muchos vínculos con artistas argentinos. ¿Cómo se dieron esas colaboraciones?

–Siempre de una manera muy natural. Prácticamente todas las colaboraciones que hice surgieron desde la admiración mutua o desde la amistad, no como estrategias de marketing. La primera fue con Perotá Chingó, en 2012. Después llegó el caso del Bahiano, que me propuso revisitar una canción. Y con Connie Isla fue muy bonito porque compusimos juntos. Cada una tiene su historia, pero todas nacen de una afinidad humana y artística.

–Recientemente, también publicaste una nueva versión de “Cambalache”. ¿Cómo surgió esa reinterpretación?

–Forma parte de un proyecto paralelo que estoy haciendo con Diego Guerrero, un artista flamenco que trabaja mucho en el latin jazz. Estamos revisitando clásicos latinoamericanos. En el caso de Cambalache, quisimos llevarlo a otro terreno, con un arreglo de big band que remite a las grandes orquestas latinas, como las de Tito Rodríguez. Era un riesgo porque no es nuestro género, pero lo hicimos desde el respeto. Y lo impresionante es la vigencia que sigue teniendo la letra.

–Tu nueva gira se llama “Volver a donde nacen las canciones”. ¿Qué significa ese concepto para vos?

–Es un punto de inflexión para mí. Es una manera de volver a lo esencial. La gira va en formato acústico, con solo dos músicos, y retomando parte de mi repertorio antiguo. Incluso el público va a tener un rol importante a la hora de elegir canciones. Durante mucho tiempo, sentí que estaba poniendo mi vida al servicio de la música. Ahora quiero poner mi música al servicio de la vida.

–En tus redes también hiciste una reflexión bastante crítica sobre la industria musical actual.

—Sí, porque vivimos en una industria donde todo es cada vez más rápido, más superficial y más pasajero. Además está la presión de las redes sociales, donde parece que tenés que hacer mil cosas que no son música para que la gente llegue a escuchar tu música. Eso es muy desgastante.

–También cuestionaste el modelo de los grandes festivales.

—A mí me gusta más tocar en una sala durante una hora y media o dos, recorrer todo el repertorio y pasar por diferentes emociones. En los festivales, muchas veces estás obligado a hacer solo fiesta. Además hay un modelo de consumo, donde la gente paga mucho dinero para ver 20 bandas y termina coleccionando una experiencia más que prestando atención real a lo que pasa en el escenario.

–Tus canciones suelen dialogar con temas sociales y políticos. ¿Cómo mirás el contexto actual?

—Intento abordar la política con prudencia. Más que cerca de lo ideológico, me siento cerca de lo humano y de los valores. Y cuando hablo de temas de Latinoamérica, trato de ser respetuoso, porque son realidades que no vivo diariamente. No me interesa ser otro europeo opinando sobre problemáticas ajenas. Creo mucho en la capacidad de los pueblos para decidir sus propios caminos.

–Después de más de 15 años de carrera, ¿qué es lo que hoy te sigue movilizando a escribir canciones?

–Lo bonito es seguir teniendo ganas de hacerlo y emocionarse cuando aparece una canción. Porque cuando uno se emociona al escribirla, ahí nace también la posibilidad de emocionar a otros.

–¿Qué te gustaría que se llevara el público argentino de estos conciertos?

–Siempre digo que si la gente sale del concierto un poco más en paz o un poco más feliz de lo que entró, ya se ha ganado todo. Y si además logran dejar ahí, entre lágrimas, gritos o canciones, parte de lo que cargamos como seres humanos, entonces sería maravilloso. Ojalá se vayan un poco más ligeros.

Para ir

Muerdo se presenta el próximo domingo 22 de marzo, a las 20, en Studio Theater (Rosario de Sta. Fe 272). Entradas, desde $ 40 mil en alpogo.com.