Palpitando el Mundial. Miradas opuestas a El último baile, tema mundialista de Luck Ra: ¿nuevo hit o fórmula obvia?
El cordobés, reciente ganador del premio Gardel en la categoría de mejor canción de cuarteto, homenajeó a Lionel Messi con la letra de su última canción.
A favor: Otro hit de Luck Ra
Nicolás Lencinas
Este jueves salió El último baile, la canción que Luck Ra le dedicó a Lionel Messi y que apunta a convertirse en una de las bandas sonoras argentinas del Mundial 2026.
Acompañado por Un Poco de Ruido y por Juan Portella, el cordobés vuelve a demostrar por qué es uno de los artistas más efectivos de la escena popular actual. La canción tiene todos los ingredientes de un hit: una melodía pegadiza, un estribillo fácil de cantar y una emotividad que conecta de inmediato con el público.
Luck Ra mezcla una acertada narrativa sobre la historia de Messi con su habitual fórmula de cuarteto-pop y algunos matices milongueros que le aportan identidad desde el comienzo. No hay comparación posible con La mano de Dios; tampoco hace falta. Aquella canción inmortalizó a Diego Maradona y esta busca retratar el recorrido de otro ídolo argentino desde una sensibilidad distinta.
La letra pone el foco en la perseverancia de Messi, en los años de críticas, derrotas y frustraciones que precedieron a la gloria. También acierta al transformar el clásico "olé, olé" de las tribunas en un "Leo, Leo" que funciona como guiño futbolero y como gancho musical.
La participación de Pinky SD aporta color y personalidad. Su acordeón deja algunos pasajes que inevitablemente remiten al imaginario musical asociado al fútbol argentino y ayudan a reforzar el clima emotivo de la canción.
El cierre recupera la atmósfera inicial y plantea, casi como un deseo colectivo, que este sea el último gran baile de Messi dentro de una cancha.
Luck Ra asumió un desafío difícil: escribir sobre un ídolo vivo, vigente y ya convertido en leyenda. El tiempo dirá si la canción logra trascender los meses mundialistas, pero como homenaje popular cumple con creces.
En contra: El camino es inverso
Diego Tabachnik
A pocos días del comienzo del Mundial, la industria musical está desesperada buscando “la” canción que pegue, el himno que se viralice como banda de sonido de las hinchadas. Empezando por la Fifa, que, lejos de apostar por un tema oficial, ya lanzó una tracalada de canciones, a las cuales se les ven las costuras de sus fórmulas burdas con la idea de apuntar a distintos mercados.
Entre los artistas locales, también hay intentos de conseguir ese ticket dorado. El último en sumarse a esa carrera fue el cordobés Luck Ra, junto con el salteño Juan Portella y los muchachos cumbieros de Un Poco de Ruido. El tema se llama El último baile, y, más que una canción para la selección argentina, es una loa a Leo Messi. Empieza como un tango, pero a los pocos segundos cambia al ritmo de cuarteto, y juega con la idea de que la despedida de Messi no sea esta, sino que se lo pueda ver bailar “hasta la eternidad”.
Y sí, es cierto que algo de gancho tiene, pero el problema no es ese.
Cuando la intención es tan obvia, cuando “el misterio del hit” queda completamente eclipsado por la supuesta estrategia, el tema en cuestión se vuelve una parodia de sí mismo.
Y, en este tipo de eventos deportivos, se suele mantener la lógica inversa: son las hinchadas (o los hechos fortuitos) desde donde salen estos himnos modernos. Muchachos, la canción que lo acaparó todo en el Mundial de Qatar 2022, nació de un móvil de TyC cuando de casualidad su autor la coreó. Después los jugadores de la selección la adoptaron y el resto fue historia. No hay campaña de marketing o compositor manipulador de emociones que logre superar esa combustión auténtica y espontánea. Eso se da… o no se da. Y ahí sí que hay misterio.


