Rock. Mick Jagger cumple 83 años: Entre el pacto con el diablo y la brutal honestidad de la vejez
El cantante de The Rolling Stones celebra un nuevo aniversario vigente y relevante artísticamente. Sin embargo, en una entrevista reciente dijo que no hay nada bueno en envejecer.
“Por favor, permíteme presentarme / soy un hombre de riqueza y buen gusto / Estuve por aquí durante un largo, largo año / Robé el alma y la fe de muchos hombres...”
Estas líneas de Sympathy for the Devil, ese clásico irrefutable del ala más exótica del repertorio de los Rolling Stones, funcionan hoy más que nunca como el fundamento perfecto para explicar la longevidad de Mick Jagger. El cantante icónico de la banda más grande del mundo cumple hoy 83 años y lo hace desafiando, una vez más, todas las convenciones del reloj biológico y las expectativas de una industria que suele jubilar a sus leyendas mucho antes de llegar a los ocho decenios.
Sin embargo, a diferencia de otras celebraciones, este aniversario llega en un momento de particular introspección y honestidad brutal para el frontman. Si bien hace apenas unas semanas el lanzamiento de Foreign Tongues, el 25° álbum de estudio de la banda, sacudió los cimientos de la música global y demostró que los Stones ignoran el paso del tiempo, el propio Jagger se ha encargado de bajar a tierra el mito de la eterna juventud. En una reciente y reveladora entrevista para el pódcast The Interview de The New York Times, Jagger fue consultado sobre qué hay de bueno en alcanzar esta edad. Su respuesta fue lapidaria: “No hay nada bueno en ello. Nada”.
El mito de la sabiduría y la realidad del cuerpo
Para un hombre que ha sido el rostro de la vitalidad extrema y el dueño del "swagger" (esa mezcla de actitud, estilo y contoneo que definió al rock durante seis décadas), admitir que la vejez no trae compensaciones románticas es un acto de valentía. Jagger desestimó de plano la idea de que los años acumulan sabiduría. Según su visión, el proceso es, en realidad, una serie de pérdidas constantes: “No obtenés sabiduría. Lo olvidás todo. Olvidé toda mi sabiduría”, sentenció con ironía.
Esta declaración choca frontalmente con la imagen que proyecta en Foreign Tongues, donde su voz mantiene una maestría interpretativa arrolladora y la banda parece no sufrir de "disforia generacional". Aun así, el cantante admitió que, aunque todavía es capaz de realizar la mayoría de las actividades que desea, el ritmo ha cambiado drásticamente. “No es particularmente agradable y, por supuesto, no podés hacer las cosas tan rápido como querés”, explicó, revelando que ahora debe ser mucho más cuidadoso con sus movimientos físicos para evitar lesiones que antes eran impensables.
Happy Birthday, Mick! You continue to inspire generations with your energy, creativity and unmistakable spirit - there is no one quite like you! Wishing you an amazing day! 🎉 pic.twitter.com/T4WdUNlKWA
— The Rolling Stones (@RollingStones) July 26, 2026
La soledad del aristócrata y el pordiosero
Jagger siempre ha habitado una dualidad fascinante: es un aristócrata del rock que se ganó ese estatus comportándose durante décadas como un joven pordiosero. Pero esa vida bajo el microscopio de la fama mundial ha tenido un costo en su conexión con la realidad. El músico confesó sentir una suerte de disociación respecto a las demás personas, admitiendo que su vida "obviamente no es normal". Para combatir el aislamiento social y la soledad (riesgos que afectan a cualquier persona de edad avanzada, incluso a una estrella de su calibre), Jagger busca refugio en lo cotidiano: camina solo por las calles para intentar sentirse parte del entorno común y mantener los pies en la tierra.
Esta disciplina y búsqueda de orden no son nuevas. Es probable que esa propensión le haya quedado de su infancia, cuando su padre, profesor de gimnasia, le impuso un contrato familiar de clase media: si cumplía con sus obligaciones académicas, habría margen para el divertimento. Así fue como el joven Mick, mientras estudiaba en la prestigiosa London School Of Economics, pudo importar los discos de Chess Records, el sello de blues de Chicago que cambiaría su vida para siempre.
Un big bang que no se detiene
La historia es conocida pero no por eso menos mítica: en abril de 1962, en una estación de tren, Jagger se topó con Keith Richards, un excompañero de primaria. Jagger llevaba bajo el brazo esos discos de Chess, y la conexión fue instantánea. Junto a Brian Jones, sentaron las bases del grupo más duradero de la historia. Desde entonces, la relación simbiótica con Richards ha marcado su vida artística, sobreviviendo a crisis personales, proyectos solistas sin éxito de Jagger y hasta las críticas de Richards en su autobiografía sobre el comportamiento "calculador" de su socio.
En los Stones, Mick siempre ha jugado el papel que Paul McCartney desempeñó en los Beatles: el portavoz, el relacionista público, el hombre que busca que el negocio y la música sigan funcionando. Y lo ha logrado con creces. Con Foreign Tongues, los Stones alcanzaron su 15º álbum número uno en el Reino Unido, empatando el récord histórico de The Beatles.
El heroico sobreviviente y el futuro
A sus 83 años, Jagger es, por encima de todo, un "heroico sobreviviente". No solo ha superado la pérdida de compañeros fundamentales como el baterista Charlie Watts, sino que ha salido adelante tras tragedias personales, como el suicidio de su pareja L’Wren Scott en 2014, y problemas de salud graves, como la cirugía cardíaca a la que fue sometido en 2019.
Su vitalidad actual no es sólo producto de un “pacto con el diablo”, sino de una vida hoy mucho más ordenada y disciplinada que la de su pasado de excesos. Esa energía se traduce en una familia numerosa (ocho hijos de cinco mujeres distintas, además de nietos y bisnietos) que refleja su voracidad por la vida. Desde su primera hija, Karis, hasta el pequeño Deveraux Octavian Basil, Jagger ha navegado relaciones con figuras como Bianca Jagger, Jerry Hall, Luciana Gimenez y su actual pareja, Melanie Hamrick.
¿Qué sigue para el hombre que lo ha hecho todo? Jagger no tiene planes de retiro. Ya ha confirmado que se encuentra componiendo material para un próximo disco y mantiene la esperanza firme de volver a los escenarios con los Stones en 2027. Para él, su trabajo sigue siendo el mismo: ofrecer una escapatoria de dos horas para que el público olvide sus hipotecas, sus problemas y las crisis mundiales.
Mientras el mundo se pregunta cuántos años más le quedan de contrato con ese “diablo” al que saludó en 1968, Mick Jagger sigue caminando solo por las calles, olvidando su supuesta sabiduría pero manteniendo intacto el encanto de quien sabe que, aunque el tiempo es un enemigo implacable, todavía se le puede ganar una partida más en el escenario.



