Este sábado. Lucía Luque y Néstor Garnica, en el Libertador: clásica y folklore unidos por el amor al violín
Los instrumentistas anticipan la velada que compartirán este sábado en el coliseo mayor de la provincia. Historia de una alianza surgida por el respeto y por la admiración mutua.
En una unión de dos universos mucho más cercanos de lo que pareciera, la música clásica y la música popular folklórica tendrán una cita de lujo este sábado en el Teatro del Libertador. Y el puente será el violín.
Por un lado, Lucía Luque (primera concertino de la Orquesta Sinfónica de Córdoba), y, por el otro, Néstor Garnica, al frente de su Trío Criollo.
El concierto lo abre Lucía con su Camerata Luque interpretando Las 4 estaciones porteñas, de Astor Piazzolla; después llegará el turno de Garnica con un set de media hora, y por último un cierre en conjunto con todos los hits folklórico y un par de temas de “música clásica folklorizados”.
¿Cómo surgió esta unión de violinistas?
“En 2019 me mandó un mensajito por Facebook", recuerda ahora entre risas Luque sobre aquellos comienzos.
“Yo la venía siguiendo a ella, en su carrera, desde hacía años, antes de que fuera a Europa. La invité a una fiesta del violinero en el Comedor Universitario, no sabía si me iba a dar calce para tocar, pero quería conocerla. ¡Y se vino a la peña!”.
Ahí nació una amistad que luego se terminó plasmando en la plaza Próspero Molino, tocando juntos en la apertura del Festival Nacional de Folklore de Cosquín.
"Nosotros con los muchachos tenemos, medio en broma, un repertorio de música clásica mezclada con música popular, en ritmo de chacarera, carnavalito, piezas de Mozart, de Vivaldi... y se dio la posibilidad de poder hacerlo con Lucía. Vino con instrumentistas del San Martín, de la Camerata Luque, ¡y no tuvieron piedad, nos agarraron a violinazos!", recuerda ahora entre risas el santiagueño.
Aquello fue en enero de 2020, justo antes de que la pandemia paralizara gran parte de nuestras vidas.
En 2022 volvieron a tocar juntos y desde entonces mantienen la sana costumbre de juntarse sobre algún escenario, por lo general en ambientes más folklóricos.
“El de este sábado será el primer concierto oficial en un teatro”, aclara Lucía, sobre el concierto que tienen programado para este sábado 28 de marzo en el Teatro del Libertador. “No va a ser fácil para nosotros porque estamos acostumbrados a las peñas y a festivales donde la gente se maneja con otra efusividad. Va a ser raro pero lindo”, vaticina Garnica.
Los caminos de la vida
Lucía empezó a tocar el violín a los 7 años, pero admite que avanzó muy rápido. En especial en un período en el que tocaba realmente todo el día: entre los 11 años hasta los 18 años, estudiaba 10 horas por día. "Lo que tiene el violín que yo lo considero el instrumento más difícil..., pero por qué digo eso, por el repertorio que tiene la música clásica. Llegar a tocar caprichos de Paganini, conciertos de Tchaikovsky, Bartok, Sibelius, son de una dificultad tan grande que requieren un virtuosismo".
Néstor, en cambio, aprendió de oído, con el programa de Sixto Palavecino. "Era agarrá y hacé lo que puedas", dice. Recién empezó a estudiar más formalmente cuando conoció al maestro Humberto Carfi, que casualmente fue el mismo que también le enseñó a Lucía.
"Yo era feliz tocando mis gatos y chacareras, llegando hasta tercera posición nomás, y llegó Humberto cambiándolo todo", rememora Garnica.

–¿Qué cosas se admiran uno del otro en el plano musical pero también performático?
–Garnica: Cuando la ves a Lucía te olvidás de todo... no estás pendiente de la técnica o de la musicalidad... lo hace tan bien que ya ni tenés que pensar en eso. Llega a un momento de disfrute en el que ya empezás a ver colores. Llegar a ese nivel es algo increíble. De la parte técnica de ella no puedo ni hablar, sobrepasa todo.
–Luque: Néstor es el referente del violín en el folklore, es el número uno ahí. Gracias a la forma que tiene de ver el violín en la música, revolucionó completamente este instrumento en el folklore. Él está al servicio de la música, y eso va más allá de nuestras condiciones y es lo que realmente nos une, nuestro amor a la música. Cuando tocamos..., yo siento que tengo 8 años.

–¿Qué se siente cambiar de los teatros y grandes coliseos a la peña?
–Luque: Yo vengo incursionando con la música popular desde hace varios años, desde chica, pero más con el tango. Lo del folklore fue más gracias a Néstor. La primera vez que toqué Piazzolla tenía 8 años y quedé flasheada. De ahí que en mis conciertos siempre incluyo algo de un tango de la vieja guardia. Eso me llevó a hacer mucha participación en milongas en Buenos Aires, y cuando viví en Italia formé un cuarteto de tango. Y después de un año dije...: yo tengo que saber bailar (risas), así que empecé a tomar clases. El fervor de la peña es espectacular, es una fiesta, como estar en un concierto de rock.
–Y vos, Néstor, cuando vayas ahora al Libertador, ¿vas a estar más contenido?
–Garnica: Más duro (risas). Tengo que tocar con saco, así que buscaré alguno medio elástico. No, la gente quiere ver a un músico en su naturalidad, lo que es uno. No hay una careta aquí, uno empuña un violín y toca, y eso es lo que va a ver la gente.
Para ir
Lucía Luque y Néstor Garnica, sábado 28 de marzo a las 20 en el Teatro del Libertador (Av. Vélez Sársfield 365). Las entradas pueden adquirirse en el portal Autoentrada o en la boletería del teatro. Precios: platea, $ 38.500; cazuela, $ 33 mil; tertulia, $ 22 mil; paraíso, $ 11 mil, y palcos x 4, $ 154 mil.

