Crónica. El León del Ritmo rugió en Córdoba: así fue el show de Los Fabulosos Cadillacs

El grupo regresó a la ciudad casi 10 años después de su última presentación y repasó una carrera repleta de hits que llenaron de energía y nostalgia la Plaza de la Música.

25 de abril de 2026 a las 01:22 a. m.
El León del Ritmo rugió en Córdoba: así fue el show de Los Fabulosos Cadillacs
Los Fabulosos Cadillacs, vigentes y a todo ritmo en la Plaza de la Música.

Este viernes, con entradas agotadas y a sala llena, Los Fabulosos Cadillacs volvieron a tocar en Córdoba tras casi una década, con el Orfeo Superdomo como último antecedente en la ciudad.

El reencuentro se dio en el marco del 40° aniversario de la banda liderada por Vicentico y Flavio Cianciarulo.

Con hits inmortales y un ritmo apabullante comandado por el bajo, las percusiones y los vientos, el León del Ritmo arrasó en la Plaza de la Música.

La banda atraviesa un gran momento y el vínculo con su público, sumado a la confluencia de más de una generación, dio como resultado una noche a puro baile, salto, grito y pogo.

El león del ritmo

Minutos antes del comienzo, cuando la sala comenzaba a llenarse, se percibía una postal compartida: un promedio de edad cercano a los 40 años, grupos numerosos de amigos y gente que se reencontraba en el lugar.

Con la música, no faltaron los abrazos, los gritos con sabor a nostalgia y los coros del público, que Vicentico supo capitalizar para integrarlos a su canto.

Con una intro comandada por Señor Flavio, el show comenzó con El León Santillán y un rugido contenido durante 10 años. A puro agite, sonó fuerte el ska característico de la banda en Mi novia se cayó en un pozo ciego.

Detrás de Flavio, una imagen del fallecido Gerardo “Toto” Rotblat también dijo presente en una gira que reúne a varios miembros fundadores e históricos.

Demasiada presión coronó el inicio con vientos estridentes que hicieron mover los pies de todos. Carmela y La luz del ritmo reafirmaron la precisión y el pulso marcado por Nano Ricciardi en batería y Astor Cianciarulo en percusión.

Por supuesto, los vientos comandados por Sergio Rotman y Dany Lozano fueron un deleite en cada arreglo.

Carnaval toda la vida

El comienzo fue directo, al hueso, irresistible. La calma llegó con la intro onírica de El genio del Dub. Luego, los vientos se retiraron para que Vicentico tomara la guitarra y abordara CJ en complicidad con su hijo Florián.

Sin respiro, tras una sublime versión de Calaveras y diablitos, finalmente llegó el saludo, casi 40 minutos después de iniciado el show.

“Es una alegría inmensa estar acá. Gracias por hacernos partícipes de esta fiesta”, lanzó ante el aplauso del público. “Hace tiempo que no estábamos en Córdoba, les agradecemos”, reiteró.

El cantante se mostró en gran forma sobre el escenario, adueñándose del centro y arengando en momentos clave. Por momentos, desgarró su voz y se entregó por completo, incluso arrodillado, como hizo en Condenaditos.

Tras el cumbión y el teclado sampleado de Pablo Lescano en Padre nuestro, V Centenario también lo tuvo a Vicentico llegando exhausto al final. En un momento, levantó la vista y se encontró con toda la Plaza de la Música con el puño en alto.

Otro gran momento llegó de la mano de Flavio, que se adelantó con el bajo y entonó primero el Himno Nacional Argentino, para luego enlazarlo con Mañana en el Abasto, de Sumo, y Post Crucifixión, de Pescado Rabioso.

Después de Siguiendo la luna, hubo otro guiño a Sumo con un fragmento de Kaya.

Demasiada presión

Con la Plaza de la Música colmada y el público en ebullición, pocos advirtieron que Flavio no la estaba pasando bien.

Durante Mal bicho, tema en el que tiene una participación central y enérgica, se lo vio disminuido, buscando aire.

Interpretó El satánico Dr. Cadillac como pudo y, al momento de la despedida previa a los bises, se retiró a un costado y se desplomó en una silla para recibir oxígeno.

Flavio Cianciarulo no pudo completar el show en Córdoba.
Flavio Cianciarulo no pudo completar el show en Córdoba. (Gentileza En Vivo.)

La banda se tomó unos minutos antes de retomar el tramo final y volvió a escena. Con oficio, Flavio tomó el bajo, aunque volvió a evidenciarse su mal estado durante Matador.

El cierre se aceleró: Vasos vacíos se enlazó con Yo no me sentaría en tu mesa como despedida definitiva.

Allí, Aníbal “Vaino” Rigozzi, exguitarrista y actual mánager, se sumó al característico coro. Pero Flavio no resistió más y le cedió el bajo a Vicentico para completar la canción. Pocos lo notaron. Debajo del escenario, todo fue fiesta y carnaval.

Los Fabulosos Cadillacs redondearon un gran show donde el público también fue protagonista. La foto final fue la mencionada: más de una generación disfrutando de una banda inmortalizada en la cultura popular argentina.