Entrevista. Camionero presenta Tracción a sangre, un festival hecho a medida del under: No nos atraen las multitudes

El potente dúo de rocanrol vuelve a la ciudad a pocas semanas de haber agotado una fecha. Aquí cuentan de qué se trata el ciclo que traen al Club Paraguay el próximo 14 de marzo.

27 de febrero de 2026 a las 03:41 p. m.
Camionero presenta Tracción a sangre, un festival hecho a medida del under: No nos atraen las multitudes
Santiago Luis y Joan Manuel Pardo son los integrantes del dúo Camionero. (Prensa Camionero)

Exactamente hace un año, este medio dialogó con Camionero en medio de su expansión como banda emergente, tras un largo tiempo de haber pateado las calles y el under porteño.

En aquel momento, el cantante y guitarrista Joan Manuel Pardo contó que todavía mantenían sus trabajos porque no podían vivir de la música. También dio cuenta del crecimiento que había tenido el dúo en relación con el público y con la posibilidad de salir a girar por el país, y adelantó que la idea era presentar material nuevo.

Un año después, la cosa sigue fluyendo: el público del “Camión” continúa en aumento y las salas de Buenos Aires y del país comenzaron a quedarles chicas. A este paso, el fenómeno podría volverse masivo y convocante, una cuestión que no le quita el sueño ni a Pardo ni al baterista Santiago Luis, quien atiende desde su casa para dialogar sobre la fecha del 14 de marzo en Club Paraguay y repasar las declaraciones del año pasado.

“Sentimos que fue un año en ascenso. Más que nada por el volumen del público; no es que haya cambiado algo en nosotros. Se nombra cada vez más a la banda y sigue siendo todo ascendente de alguna manera”, comenta el baterista en diálogo telefónico.

–“Joni” dijo en aquella nota que estaban grabando un disco, pero este no llegó. ¿En qué quedó?

–¿Lo prometió para junio del año pasado? (Risas). Bueno, recién ahora tenemos algo. Ayer terminamos de grabar las guitarras. Tenemos las baterías y faltan las voces. Si se puede, la idea es sacarlo en marzo.

–De todas maneras, trabajan sin apuro. Una virtud de la independencia que mantienen.

–Claro, siempre fuimos nuestros propios hacedores y planificadores de nuestra vida. Volviendo a lo del disco, el año pasado fue muy intenso. Metimos muchas fechas y eso nos dejó sin tiempo para entrar al estudio. Encima habíamos pensado en tocar menos, pero fue el año que más tocamos. Para que eso no vuelva a pasar, decidimos bajar un poco y sumamos una persona más que nos ayuda a organizarnos. Seguimos siendo autogestivos e independientes, y eso hace que no tengamos presiones. Pero también pasaron un par de años de Todo lo sólido se desvanece en el aire, y tenemos ganas de hacer cosas nuevas y darle a la gente música nueva.

–Vienen en el marco de "Tracción a sangre", un ciclo propio que ya tiene muchísimas ediciones. ¿Qué pasa ahí con ustedes y con el público?

–Comenzó como un ciclo en 2024, del cual hicimos 20 ediciones. Arrancó en el Morrison para 100 personas y, a lo largo de dos años, terminó en el Vorterix para 1.500. También sigue en ascenso. Lo que te decía de tocar menos también viene de la idea de transformar el ciclo y convertirlo en una especie de festival, con una organización cada tres meses para convocar más gente y que se sumen bandas, con propuestas de feria y demás. El primero de este año va a ser el 23 de marzo en el Complejo Art Media y, de ahí, la idea es llevarlo a las provincias. En ese contexto tocamos en Club Paraguay junto a Las Salas Velatorias, una banda de allá que amamos.

–Cuando fueron a "Fonograma", mencionaste un cariño especial por esa banda y también diferenciaron la escena del conurbano, la platense y la cordobesa. ¿Qué destacás de acá?

–A mí me encanta ir , me vuelve loco. Es como La Plata, una ciudad estudiantil, pero más "gede". Me copa: la noche de Córdoba es increíble. Podés terminar a cualquier hora y en cualquier lado, y es increíble. Con respecto a la escena, estamos muy atentos a gente de nuestro palo que hace cosas interesantes, los chicos de Las Rutas, por ejemplo. Muchas bandas se la aguantaron ese tiempo en el que el rock tuvo una especie de baja con respecto a la escena.

–Tenemos como termómetro el pasado Cosquín Rock, donde, en líneas generales, se vio un público reencontrándose con el rock nacional de siempre y una retracción, si se quiere, del género urbano. Matan al rock, pero siempre está ahí.

–Veo que hay un poco más de rock. La gente se cansa de una cosa y va a otra. Eso pasó siempre y va a seguir pasando. Para los festivales, obviamente, tienen que estar a la vanguardia de lo que se vende. Tienen que traer lo que vende en el momento, aunque a uno le parezca –o no– lo mejor. Es así.

–Ustedes invitan a revivir la esencia del rock con una impronta "under" y autogestiva. Así venga el "mainstream" y la masividad, ¿morirán en la suya? Digo, tocando siempre en salas chicas.

–Vamos a morir en la nuestra. Creemos en lo que hacemos y es lo que nos trajo hasta acá.

–Batería, guitarra y voz. ¿No sumarían un bajo ni un teclado, aunque sea ocasionalmente en algún vivo?

–No. Cuidamos lo que formamos. Mirá, ahora estamos grabando. Por ejemplo, a veces una guitarra queda mejor grabada sola con el octavador en vez de hacer todo el acorde, por una cuestión de claridad en la nota. Después, en el vivo, se siente todo lo mismo. Si empezás a digitar otras cosas y a abrir el panorama con más elementos, siempre te vas a endulzar con otros sonidos que pueden ir: un teclado, una acústica… Eso es infinito. La cuestión y los huevos acá es ir hasta el final con la nuestra, aguantando el proyecto porque todavía tiene mucha tela para cortar. ¿Por qué autoboicotearme? El desafío está en lo otro.

–Hay bandas que musicalmente tienen como ideal la multitud y la cuestión de tocar en estadios. Entiendo que no les quita el sueño e incluso prefieren tocar en lugares pequeños.

–No nos atrae para nada. Te soy sincero: para mí, haber llegado acá es como estar en Disney. Me levanto un día como hoy, llevé a mis chicos al colegio y me quedé en la cama esperando esta llamada para dar una entrevista. Cosa que, mientras era arquitecto, no pude hacer. A esta altura de mi edad, no me lo permitía. Y la música ahora me lo permite, y me llevó mucho tiempo. Camionero tiene ocho años, pero toco desde los 15. Siempre toqué en serio, pero nunca de manera profesional como ahora. Estar toda una vida haciendo lo que amás y llegar a tirarte en la cama a ver el techo… ¿qué más puedo pedir?

Para ir

Camionero presenta Tracción a sangre el próximo sábado 14 de marzo en Club Paraguay (Marcelo T. de Alvear, 651). Entradas desde $ 25 mil en alpogo.com.