Realities. Miradas opuestas a Es mi sueño, el programa de Guido Kaczka

El nuevo ciclo de Guido Kaczka captó la atención de los televidentes. Dos miradas sobre el formato y sobre los jurados.

22 de marzo de 2026 a las 07:51 a. m.
Miradas opuestas a Es mi sueño, el programa de Guido Kaczka

A favor: el corazón sobre todo

Nicolás Lencinas

Es mi sueño, el nuevo ciclo de Guido Kaczka, trajo un formato más que conocido: el certamen de talentos frente a un jurado de notables.

Si bien esto ya se ha visto hasta el hartazgo, el programa funciona por la relevancia de quienes juzgan y también por lo que sucede con los participantes.

Hasta aquí, nos hemos encontrado con historias emotivas, como la de la mujer que Abel Pintos tuvo en brazos cuando era niña, o también con fanáticos que se acercaron al estudio y le demostraron su amor a la Mona Jiménez.

El carisma del cantante cordobés atravesó la pantalla y, una vez más, conquistó a los televidentes que no residen en Córdoba, al tiempo que ratificó su estatus de prócer artístico.

Joaquín Levinton y Jimena Barón también aportan lo suyo: el cantante de Turf nos hace testigos de su desparpajo y de sus curiosas devoluciones, y “la Cobra” no desentona con sus idas y vueltas con los participantes.

El canto o las virtudes artísticas de los participantes es lo de menos. Así como la Mona valora la presencia incluso de quienes cantan mal, el ciclo funciona por el hecho mismo de ver la interacción de los cantantes con gente común que se somete a su mirada crítica.

Pero, claro, hasta ahora no hubo críticas descarnadas ni palabras desalentadoras, como suele ocurrir en otros realities.

Todo es paz y amor. Todo es emoción y diversión. En un formato atravesado por la competencia, la Mona sobresale y deja claro que su rol no es solamente juzgar, sino acompañar a quienes se animan a subir al escenario, bajar la tensión con humor y cercanía. De eso se trata.

En contra: Mi sueño es ver algo nuevo

Noelia Maldonado

En su afán por competir con el monstruo de Gran Hermano, el Trece apuntó fuerte y al centro y pateó al arco con algo que la televisión no estaba necesitando pero que siempre funciona: ¡otro programa de talentos!

Es mi sueño arrancó con muy buena respuesta del público y con un jurado de primera que combina el compromiso, cierta picardía, algo de tecnicismo y mucho humor de la mano de Jimena Barón, de Abel Pintos, de Joaquín Levinton y de la participación intermitente de nuestro gran prócer Carlos “la Mona” Jiménez, quien esta semana fue reemplazado por Carlos Baute.

Hasta ahí todo bien. El problema se presenta cuando descubrimos que no hay nada nuevo bajo el sol. Que el ciclo Es mi sueño ya lo hemos visto muchas veces en formatos que van desde los recordados Popstars (que promete volver este año), La Voz Argentina, Soñando por cantar, Got Talent y hasta el fallido Canta conmigo ahora que Marcelo Tinelli llevó adelante en 2022.

Guido Kaczka se luce, aunque, como ocurre con estos formatos, no se destaca porque los protagonistas son los participantes y los jurados.

En cuanto a los primeros, vale decir que parecen bien seleccionados por sus cualidades vocales, pero, todos sabemos, muchos están ahí por sus historias de vida. No es novedad ver las dificultades que pasan para cumplir su sueño. Además, también sabemos, esas historias están seleccionadas meticulosamente para poder ser resumidas en recortes para redes sociales.

En suma, bien vale la apuesta por renovar la grilla televisiva, pero sería interesante hacerlo con algo novedoso y no echar mano de los mismos recursos de siempre.

Si haciendo zapping nos cruzáramos con el programa y no leyéramos su nombre, igual tendríamos la sensación de haberlo visto una y mil veces.