Entrevista. Itziar Ituño, antes de debutar en el cine argentino: La vida me trae thrillers, las cosas duras
La actriz es la protagonista de “Pensamiento lateral”, donde interpreta a una psicóloga en “la meca de la psicología”, atravesada por un secuestro extorsivo. ¿Cómo transitó la popularidad que le dio "La Casa de Papel"?
Pensamiento lateral es la ópera prima de Mariano Hueter y la primera película que la actriz vasca Itziar Ituño protagoniza en la industria cinematográfica argentina.
Y ya que arrancamos esta nota enfocados en debuts, vale añadir que es la primera vez que la intérprete, mundialmente famosa por interpretar a la inspectora Raquel Murillo y a Lisboa en La Casa de Papel, se pone en la piel de una psicóloga. Puntualmente en la de Julia, que deberá poner en juego sus conocimientos para sobrevivir a un secuestro extorsivo, según sinopsis oficial.
“Pensamiento lateral está marcado por el riesgo narrativo y la profundidad emocional, con una mirada disruptiva sobre la mente humana”, refuerza ese texto.
Coproducido por 16:9 Cine (Roberta Sánchez) y Torneos, Pensamiento lateral se promociona como en thriller psicológico en el que Mariano Hueter también oficia de guionista.
Además de Ituño, en él actúan César Bordón (Luis Miguel: la serie), Mauricio Paniagua (Monzón) y Alberto Ammann (Atrapados, Narcos). En la realización, todos debieron afrontar escenas crudas, violentas, impiadosas.
Pensamiento lateral se presentó en la edición 2025 del Festival Internacional de Cine de Moscú, donde obtuvo el Gran Premio de la Crítica. En el Festival Internacional de Montreal recibió una mención de honor, y en la 40ª edición del Festival Internacional de Mar del Plata tuvo su primera proyección en el país.
Su estreno en salas, en tanto, está previsto para el próximo 26 de marzo en los complejos Cinemark y Cinemacenter.
Pero ahora el tema sobresaliente es que Itziar Ituño, también frontwoman de una banda de rock vasca, está disponible vía Zoom para hablar de lo que sea que planteemos.
“La propuesta me llegó a través de mi representante, de forma oficial. ‘Oye, te ha llegado una propuesta muy loca desde Argentina para que hagas de psicóloga. Es un thriller, una ópera prima’, me dijo. Me resultó muy curioso que me buscaran para ese papel en un país que es la meca de la psicología”, cuenta la actriz desde su hogar bilbaíno.
“Entonces, me dije ‘esto no tiene desperdicio, esto lo tengo que leer’. Y tras leer el guion y ver lo que le pasaba al personaje de Julia, me sumé a la aventura de este proyecto independiente en un país desconocido para mí”, añade.
–¿Es esta tu primera vez trabajando en la industria cinematográfica argentina y visitando el país?
–Sí, es la primera vez como intérprete en un producto cultural argentino y también mi primera vez como persona en el país. Fue una experiencia inolvidable
–¿El personaje de Julia estaba muy marcado en el guion o pudiste hacer aportes autónomos?
–Estaba bastante marcada a nivel de texto y acciones, como una mujer inteligente que sabe jugar sus cartas, pero su personalidad y hermetismo los trabajamos durante una semana de ensayos en la productora en Buenos Aires. Allí pudimos conocernos muy bien con los otros actores, con Alberto y con César, quienes me trataron con mucho cariño. Entonces, estoy al pie de cañón para volver a Buenos Aires en favor de Pensamiento Lateral. Tengo que decir que además de lo profesional, he hecho amigas y amigos de calidad top.
–¿Cómo es el proceso de abstraerse de la carga de escenas tan vívidas de agresión física con personajes que representan el mal, como los de César y Alberto, una vez que termina la ficción?
–Ese era uno de mis miedos, precisamente. En su momento pensé “Voy un poco a la aventura, sola y a meterme en un guion que es un agujero; ¿qué irá a pasar?”. Porque sin buen compañerismo, puedes estar en problemas. Pero fue todo lo contrario: aunque en acción estábamos sufriendo y desgarrándonos, en cuanto cortaban las escenas, empezaban los chistes, las risas y los cuidados. Estábamos en una fábrica de pieles muy vieja en la que hacía frío; todo era muy cinematográfico por su crudeza, pero siempre estaba el equipo que nos traía mantitas, té y mate caliente. De hecho, cuanto más violenta era la escena, más grandes eran las risas después del corte. Fue una pasada, tanto por el buen humor como por los cuidados.
La comedia, un terreno por explorar
–Tengo la impresión de que sos una actriz más propensa al drama visceral que a la comedia ligera. ¿Es así?
–Es cierto, pero no por elección propia. La vida me trae thrillers, las cosas duras y papeles de mujeres que sufren o que se empoderan luego de superar situaciones graves. Soy una mujer muy feliciana de la vida, que siempre le busco el chiste y la sonrisa a todo. Me encanta la comedia y soy una persona muy alegre; sin embargo, no he tenido tantas oportunidades en ese género y ahora estoy intentando acercarme a él. Quiero ser versátil y no quedar encasillada, que es uno de los peligros de esta profesión. Te ven de policía en una serie y concluyen que sólo sirves para eso. No es así, todos los intérpretes tenemos infinitas posibilidades. Pero en este caso, el reto era explorar el dolor físico y la desesperación de estar encerrada y torturada, algo que nunca me había tocado de forma tan extrema. Y también era otro reto ver hasta dónde llegaba el dolor físico, el cansancio, la rabia y las ganas de salir de allí.
–¿Cómo sobrellevaste el cambio que significó en tu vida el personaje de Raquel Murillo y el paso a estar bajo todos los focos internacionales?
–La vida te sorprende. Yo ya tenía una carrera fundamentada en el País Vasco, haciendo teatro, cine y televisión antes de ese boom internacional. Me fui a un casting sin saber bien de qué, con una separata para La casa de papel. Me eligieron y tuve que pensarlo, porque suponía dejar todo: mi casa y mi mundo para instalarme en Madrid y poder hacer la serie. Serie a la que le estoy agradecida por todo lo hecho y sudado. Le debo mucho al personaje de Raquel Murillo, a quienes la idearon y a todo el equipo que trabajó para que el personaje se luzca. Gracias a él, me ha surgido la posibilidad de estar en Pensamiento lateral y en otras producciones. Lo de la popularidad y el éxito tiene una parte dura de encajar; desde lejos todo parece brillo y brilli (sic), pero lo cierto es que tiene un “reverso tenebroso”.
–¿Te imaginás a “Pensamiento lateral” como una plataforma para presentarte como cantante en escenarios argentinos?
–Me encantaría porque soy una loca animada para probar cosas nuevas. Andaba medio con pies de plomo en este mundo porque me sentía un poco intrusa, a pesar de que llevaba mucho tiempo como parte de un grupo folk vasco, donde cantaba con una percusión pequeña. Pero desde el ambiente del rock & roll me empiezan a invitar y se generó todo para hacer nuestras canciones con una formación ampliada (Ingot), siempre cantando en euskera para mantener vivo nuestro idioma. Y a partir de La Casa de Papel, giramos por Brasil e Italia. El proyecto estaba en desarrollo, pero ahora quedó asentado. Si se diera la oportunidad de hacer una gira por Argentina, sería maravilloso porque la música es internacional. Estuve en Santiago de Chile cantando con Fermín Murguruza…
–¿Compartís algún rasgo personal con Julia, tu personaje?
–Creo que comparto la empatía y la capacidad de escuchar, pero soy mucho más caótica, dispersa y despistada que ella, quien tiene un pensamiento muy práctico y eficaz. De hecho, en su momento dudé entre estudiar sociología o psicología, y creo que hubiera sido una buena psicóloga
–¿Confiás en el psicoanálisis o las terapias para sobrellevar la vida actual?
–Confío totalmente en las terapias de autoconocimiento y consciencia. En el País Vasco antes era un tema tabú, pero ahora hay un despertar positivo hacia la salud mental y la búsqueda de un viaje interior para vivir de forma más saludable hacia afuera.
Para ver
Pensamiento lateral se estrenará en cines el próximo jueves 26 de marzo. Es la ópera prima de Mariano Hueter y en ella actúan Itziar Ituño, César Bordón, Mauricio Paniagua y Alberto Ammann. Producen Torneos y 16:9 Cine.



