Cine. La temporada de premios cerró con unos Oscar correctos pero sin emoción
El domingo se celebraron los premios de la Academia, que galardonan lo mejor del cine. Una batalla tras otra fue la gran ganadora de una noche a la que le faltó "picante".
La 98° edición de los premios Oscar se celebró el 15 de marzo en el teatro Dolby de Hollywood, en una ceremonia sin grandes emociones. Todo lo que se suponía que iba a suceder, sucedió. Los ganadores fueron los esperados, lo que no generó ninguna sorpresa para los fanáticos del cine.
Si bien este año hubo novedades a la hora de conocer las nominaciones, ninguna de ellas despertó entusiasmo. Por un lado, Pecadores se convirtió en la película más nominada en la historia, consiguiendo entrar en 16 categorías. Por otro lado, se sumó una nueva terna: Mejor casting, ganada por Una batalla tras otra.
Esta última fue la gran ganadora de la noche (y una de las favoritas del público). El film con Leonardo DiCaprio como protagonista se llevó seis estatuillas, incluidas las de Mejor película y a Mejor director para Paul Thomas Anderson.
Sin embargo, para ser una película en la que el tema central es la revolución y sus consecuencias, la gala estuvo totalmente despolitizada. No hubo pronunciamientos en contra del ICE (el controversial Servicio de Inmigración impulsado por Donald Trump), ni en contra de la guerra y los ataques de Estados Unidos e Israel hacia Irán. Tal vez, una bajada de línea mantuvo a todos en su lugar ante la delicada situación que se vive en el mundo.

Sólo Javier Bardem se pronunció al respecto. Junto a su atuendo para la alfombra roja, el actor lució un pin que en el que podía leerse “No a la guerra” con letras rojas que simbolizarían sangre, y otro en apoyo a Palestina.

A la hora de presentar el premio a Mejor película extranjera, el cual ganó el film noruego Valor sentimental, Bardem se tomó un momento para dar un claro mensaje: “No a la guerra y Palestina libre”. Estas palabras provocaron la ovación de los presentes.
Por otro lado, quien estuvo a tono con sus chistes fue Conan O’Brien, el conductor de la ceremonia. Hubo una fuerte crítica a la nueva forma de consumir películas, en la que el espectador no puede sostener la atención y necesita recurrir al celular inmediatamente.
Fiel a su estilo, O’Brien conducía la gala mientras la pantalla se dividía y mostraba un juego similar a Subway Surfers aparecía al lado del anfitrión.
En esa misma línea, se apuntó contra los tiempos de los films y cómo se comprime todo para adaptarse a las nuevas formas de consumo. Antes de presentar el premio a Mejor cortometraje, el actor Kumail Nanjiani hizo un chiste al respecto: “Deberían hacer remakes de las películas como cortos. Una batalla. Eso es todo. Tenés una, elegí bien, Paul”.
Por suerte, esta vez no existió la típica broma respecto a la edad de las novias de DiCaprio, sino que agarró de punto a Timothée Chalamet.
Recientemente, el joven actor tuvo unos comentarios desafortunados sobre el ballet y la ópera, tildándolos de aburridos. Muchos especulan que esto fue lo que hizo que Marty Supreme no gane ninguna de las ocho categorías en la que estaba nominada. Lo gracioso es que F1 y la última entrega de Avatar se llevaron más premios que una de las mejores cintas del año.
Chalamet ofrece la actuación de su vida en esta película, además de ser excelente por muchos otros motivos. Al parecer, no fue suficiente para llevarse el Oscar a Mejor actor.
Quien tampoco dio lo suficiente pero aun así se llevó el galardón, fue Michael B. Jordan por Pecadores. Él ni siquiera es el mejor actor de su propia película.

En general, fue un año de grandes producciones, la gran mayoría de las nominadas estaban a la altura para recibir el premio. Algunas fueron más predecibles, como Valor sentimental o Las guerreras K-pop como Mejor película de animación, pero el Oscar estuvo totalmente merecido.
Continuando con los méritos, la increíble Jessie Buckley le dio su única victoria a Hamnet con el Oscar a Mejor actriz. Su emoción al recibir la estatuilla traspasó la pantalla. Nadie más que ella podría haberse llevado ese premio a casa.

Así como hubo grandes ganadores, también hubo grandes olvidados. En vida y en muerte. El in memoriam recordó a las figuras que fallecieron en el último año, realizando homenajes especiales para Rob Reiner, Diane Keaton y Robert Redford a cargo de personas cercanas a ellos. Quienes no tuvieron su foto en el segmento fueron Brigitte Bardot, James Van Der Beek y Eric Dane, entre otros.
Por otra parte, algunas de las estrellas que no recibieron su nominación al Oscar fueron Guillermo del Toro por Frankenstein, Chase Infiniti por Una batalla tras otra o Jacobi Jupe por Hamnet.
Para terminar, Argentina no podía quedar afuera. No sólo tuvo una pequeña mención en el monólogo de apertura de O’Brien, sino que tres argentinos estuvieron nominados en sus respectivas categorías.
Violeta Kreimer es la productora del corto Dos personas intercambiando saliva, ganador a Mejor cortometraje de ficción. El cordobés Santiago Fillol estuvo nominado a Mejor película extranjera, debido a su labor como coguionista en Sirat. Por último, Florencia Martín fue la encargada del diseño de producción de Una batalla tras otra. Aunque no ganó en su categoría, se llevó la estatuilla por Mejor película.




