Entrevista. Vanesa González y el regreso de Made in Lanús a Córdoba: Me da miedo lo que se vota
La actriz llega al teatro Ciudad de las Artes junto al elenco de Made in Lanús bajo la dirección de Luis Brandoni. En una charla profunda con La Voz, reflexiona sobre la vigencia de un clásico a 50 años del último golpe militar y la crisis de la cultura nacional.
Vanesa González llega a Córdoba para presentar Made in Lanús, un hito del teatro nacional de Nelly Fernández Tiscornia que cumplió 40 años de vigencia. La obra se presentará este viernes 3 y sábado 4 de abril en el teatro Ciudad de las Artes.
Bajo la dirección de Luis Brandoni (quien protagonizó tanto la obra original como la película que se basó en ella titulada Made in Argentina), el elenco se completa con Malena Solda, Alberto Ajaka y Esteban Meloni en esta propuesta que interpela directamente la identidad y los sentimientos de los argentinos.
Para González, el desafío fue doble: no sólo debió abordar un texto con una carga histórica inmensa, sino que se sumó al proyecto en reemplazo de Cecilia Dopazo y sin ensayos previos, una experiencia que en diálogo con La Voz describe como un "subidón" de energía cargada de nervios, pero también de una profunda entrega artística.
La obra sitúa al espectador en un terreno de emociones encontradas, donde el desarraigo, el regreso al país de origen y las visiones políticas divergentes chocan y se abrazan.
Antipatria por dolor
La actriz interpreta a Mabel, una mujer que debió exiliarse con su esposo en Estados Unidos tras el Golpe de 1976 y que vuelve a Argentina cargada de enojo y una sensación "antipatria" producto de las heridas del pasado.
La intérprete destaca que, a pesar de las diferencias políticas que tiene con Brandoni, el arte fue el puente para un reencuentro emocionante después de más de una década sin trabajar juntos.
Sin embargo, la conversación con Vanesa González no se agota en las tablas. La actriz se muestra profundamente dolida y preocupada por la situación económica del país, el clima social violento y el avance de discursos que, a su criterio, promueven el odio y el silencio.
–¿Pudiste hablar con Cecilia Dopazo tras el reemplazo?
–Vi como 10 funciones de ellos antes de sumarme mientras estudiaba la letra. Le hice algunas preguntas a Cecilia. Estuvo muy presente y fue de gran ayuda.
–¿Sos muy autoexigente con vos misma cuando tenés que preparar un personaje?
–Infumable. Mi principal exigencia es que necesito saberme la letra de pe a pa para sacarme ese peso de encima urgente. Cuanto más conocimiento de algo tenés, más libertad adquirís, por lo menos para romper esa estructura. Después, soy infumable. No me puedo ver, me critico muchísimo. Soy insoportable.
–¿Eso también te pasa con lo que subís a las redes, en la tele o en el cine?
–Me pasa con el trabajo en general. La red social es como un idioma un poco aparte para mí. Tardé como 10 años en tenerlas. Me costó encontrar un vínculo que me fuera un tanto saludable. Hoy, dentro de todo, lo logré.
–¿Demoraste en llegar a las redes porque no querías saber nada de eso?
–Me daba mucho miedo, pero no tengo muy claro por qué. Creo que es porque siento que estoy parada en una ventana y que todo el tiempo algo te está observando. Además, quedás como presa de estar mirando algo un montón de horas (scrolleando). A veces me pongo horarios para decirle basta al teléfono.

–¿Cuál es el mayor desafío de hacer una obra que tiene 40 años de historia a 50 años de la dictadura militar en Argentina?
–¡Uf! Un montón. Cuando fui a ver la obra a Banfield en su regreso, me conmoví porque hoy lamentablemente es recontractual, y digo lamentablemente porque seguimos en este espiral político, socioeconómico y financiero eterno. Por suerte, Made in Lanús tiene mucha ternura y mucho amor. Yo tengo amigos que viven lejos y te dicen "pude comprar mi casa o tengo un laburo con el que puedo salir a cenar todos los días", pero extrañan estar cerca del otro. El teatro siempre funciona como un espacio de contención y compañía.
–Tu personaje está muy enojada con Argentina. ¿Cómo estás vos hoy en el país?
–Yo amo mi país. Me encanta vivir acá. Sí estoy dolida por lo que se vota. Me da miedo que sean personas cercanas las que votan de esa manera. Tengo la sensación como si se pretendiera el silencio, como que hay algo que nos empuja a estar callados, oprimidos. Las decisiones que se toman son sólo por odio. Me duele lo que está pasando. Para mí, era sabido que iba a pasar lo que pasó, pero no me lo esperaba ni un poco.
–¿Por qué creés que se votó así?
–Por odio, por enojo y por personalizar las ideas. Enojo con sectores, cuestiones partidarias y personalidades políticas. Ese es el odio que arrastra la derecha. No me quiero poner binaria con la derecha y la izquierda porque me aburre pensar la vida así, pero creo que ese es el gran problema que tenemos. Al odio se lo combate con cariño, como cuando adoptás un perro de la calle que está apático. Hay que darle mucho amor y tiempo para que vuelva a confiar. Así estamos hoy nosotros. Otros estarán más enojados y por eso votan lo que votan. Todo es consecuencia de estar pasándola mal.
Trabajar con Luis Brandoni
–¿Cómo es trabajar y ser dirigida por Luis Brandoni?
–A Luis lo conocí hace muchos años en la novela Caín y Abel, donde los dos actuábamos, pero claro, era otra vida. En este caso, nos juntamos a tomar un café después de 10 años, él dirigiendo y yo actuando. Hoy no hay tanto vínculo entre el director/a y el actor/actriz. Cuando aparece un director que está presente, que te habla con tanta pasión de un texto porque conoce la historia, me conmovió mucho. Me gustó verlo hablar de la obra y que se emocionara. Los dos tenemos opiniones políticas recontra distintas y estaba bárbaro porque podemos encontrarnos emocionados por la misma obra.
–¿Cómo está de salud? En noviembre del año pasado tuvo que cancelar funciones...
–Ahora está trabajando un montón. Hace dos funciones los viernes y sábados, así que creo que está bárbaro. Su obra (¿Quién es quién?)no pudo ir a la Costa justamente por una recomendación de su médico de cabecera, pero se quedaron haciendo funciones en Buenos Aires y estaba super bien. Ahora, se estrenó Parque Lezama, una película que hinchó mucho los huevos para hacer. Estaba super contento.
–En "La Voz en Vivo", Miguel Pardo dijo que los espectáculos de Pardo Producciones "estuvieron un 30% arriba de lo que fue el año pasado" y que Córdoba estuvo mejor que Mar del Plata. ¿Ustedes cómo lo sintieron?
–La costa estuvo bastante crítica en relación a otros veranos. La gente que fue de vacaciones a Mar del Plata fue con bajo presupuesto. Nos lo veíamos venir. Nuestra producción fue astuta al pensar en girar por el interior. Los elencos que se quedaron en Mardel la tuvieron que pelear bastante, excepto, los tanques como La cena de los tontos con elencos muy mediáticos.
Para ver
Made in Lanús se presenta teatro Ciudad de las Artes (Av. Pablo Ricchieri 1955) este viernes 3 y sábado 4 de abril a las 21.30. Las entradas se obtienen en boleterías o por la web de Autoentrada a $45 y $48 mil (los precios incluyen gasto por servicio).

