Agenda. La Rústica recibe Los delirios de... ¿Quién?: así es la obra teatral en homenaje a Los Redondos
El histórico bar del Abasto cordobés es el escenario elegido para el homenaje teatral a los Redonditos de Ricota: tres episodios, tres jueves de mayo, un elenco de 18 personas y capacidad limitada.
La Rústica se convierte en mayo en territorio ricotero. El bar de rock del Abasto abre sus puertas a Los delirios de... ¿Quién?, el espectáculo teatral de Aloja Producciones dedicado a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, en un formato especialmente pensado para el espacio: la obra presentada en tres episodios consecutivos, un jueves por vez.
La propuesta toma la energía, la estética y la cosmogonía ricotera como materia viva y las despliega a través de un lenguaje escénico físico, colectivo y ritualístico. Lejos del homenaje musical convencional, la obra construye un viaje teatral por entregas: íntimo, fragmentado y con identidad propia. Un elenco de 18 intérpretes lleva a escena los núcleos fundamentales del universo Redondo en un espacio que, de por sí, ya forma parte del ritual.
Paula Gonzales, directora de la obra, profundiza sobre la propuesta. "Los delirios de... ¿Quién? es una obra que nace como un homenaje a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Surge de esta mezcla entre actriz y ricotera que soy yo. Hace unos ocho años empecé a pensar que Patricio Rey podía convertirse perfectamente en un personaje teatral", introduce, en diálogo telefónico con La Voz, en medio de los ensayos y en la previa de su primera función del jueves 14 de mayo.
Y añade: "La particularidad que tiene la obra es justamente esa: materializar de alguna manera a Patricio Rey y a muchos otros personajes de la cosmogonía ricotera. La idea es homenajearlos, pero desde el propio arte que ellos dejaron, especialmente desde las canciones".
–Y no está tan alejado de la historia real de la banda, teniendo en cuenta que en sus comienzos también había una fuerte impronta teatral en escena. ¿De qué elementos se fueron sirviendo para construir la obra? ¿Las letras, los dibujos de Rocambole, las tapas de discos?
–Sí, de todo eso que mencionás, aunque principalmente de las canciones. Después hay ciertos componentes estéticos donde siempre buscamos mantener la impronta ricotera, pero sin copiar literalmente. Por ejemplo, no tomamos personajes creados directamente por Rocambole, sino ciertas materialidades y recursos visuales: la pintura, el papel, lo artesanal. Hay personajes con vestimentas de papel, pero eso tiene un sentido vinculado a cómo ellos trabajaban desde lo gráfico. Las historias van surgiendo a partir de las canciones. El hilo dramático se armó como un rompecabezas construido desde toda la discografía, desde el primer disco hasta el último.
–La obra está dividida en tres partes. ¿Hay que ver las tres funciones para entenderla completa?
–La decisión de dividirla en tres capítulos apareció específicamente por hacerla en La Rústica. Es la primera vez que lo hacemos así. La obra completa dura una hora cuarenta y la verdad es que pasa volando, pero para ese espacio sentíamos que podía ser demasiado de una sola vez. Entonces apareció la idea de serializarla y me gustó mucho. Lo ideal sería que la gente pueda ver los tres capítulos, aunque después dependerá de cada uno. También es un misterio para mí cómo se va a recibir esa experiencia.
–¿Hace cuánto vienen trabajando la obra?
–Arrancamos en septiembre de 2023. La primera función fue en el subsuelo de la Casona Municipal. Después empezamos a itinerar.

A nivel producción, siempre intentamos hacer funciones únicas y buscar lugares que tengan relación con el universo de la obra. También es parte de la historia acercarnos a clubes y espacios no tradicionales. Estuvimos en el club Racing de Córdoba, en distintos clubes más y también en Santa María de Punilla, donde la hicimos dos veces en paralelo al Cosquín Rock. La idea es acercarse a un público que quizás no suele ir al teatro, usando este homenaje ricotero como una especie de anzuelo.
–¿Qué tan importante es la música dentro de la obra?
–Es todo. Están las canciones, las actuaciones y toda la musicalización funcionando juntas. Creo que justamente ahí está el sello particular de la obra: en cómo se amalgaman todos esos elementos. Además aparecen personajes que parecen salidos de una fantasía ricotera.
–Son 18 intérpretes en escena. ¿Cómo se trabaja con un elenco tan grande?
–Con mucho trabajo grupal. Sería muy difícil hacer esta obra de otra manera. Y podrían ser más incluso. Otra particularidad es que trabajo tanto con actores y actrices como con personas que no vienen del teatro. Hay gente que se fue sumando simplemente por amor al arte o a Los Redondos. Algunos hacen personajes fijos y otros cambian constantemente. Entonces todo se vuelve muy dinámico y hasta caótico, algo que también tiene mucho que ver con el espíritu ricotero. Cada función es distinta. Cuando hacemos la obra completa, esa hora cuarenta pasa volando. Es como sumergirse en ese universo. Y cuando el público acompaña, se genera una especie de ritual permanente en homenaje a los Redondos y al rock argentino.
–Hay una fecha cercana al show de la banda del Indio en Jesús María. ¿Pensaron hacer alguna intervención allá?
–Sí, vamos a hacer algo. No tiene que ver directamente con la obra, sino con una propuesta más performática y corta, pero la idea es estar ahí. De hecho, algunos ni siquiera tenemos entrada todavía, pero sí muchas ganas de ir y de llevar algo de lo nuestro.
–Y para cerrar: ¿alguna vez pensaron en invitar a Semilla Bucciarelli, que vive en Córdoba?
–No, nunca se dio. En eso soy bastante tímida. Obviamente sería un honor enorme que viera la obra, pero nunca hice llegar una invitación concreta. Sí tuvimos la posibilidad de acercarle material filmado a Skay Beilinson a través de alguien del ministerio, aunque no sabemos si lo vieron o no. Y también nos encantaría que algo le llegara al Indio. Más que nada para decir: “Esto lo hicimos para ustedes”. Siempre decimos que es una obra hecha desde Córdoba, con amor, para ellos y para todos nosotros. Es un homenaje y una ofrenda cada vez que la hacemos.
Para ir
El ciclo arranca el jueves 14 de mayo en La Rústica (General Santiago Liniers 82, en la zona del Abasto) con el Episodio I, continúa el 21 con el II y cierra el 28 con el III. Todos los jueves a las 21.30. Entrada libre con contribución voluntaria. El aforo es reducido: se recomienda reservar lugar con anticipación.


