Espacio Blick. Facundo Domínguez: La Feria de Obras Hermosas es una ofrenda a la tribu de espectadores y artistas
Con entradas agotadas, ya comenzó y sigue hasta el 2 de agosto. Espacio Blick reúne 25 compañías en una programación que apuesta por la diversidad de las poéticas escénicas y el encuentro entre artistas y público. La mayoría de las obras son a la gorra o tienen entradas con precios populares.
Durante julio, Espacio Blick parece desbordar sus propios límites para convertirse en un punto de encuentro de la escena cordobesa. La Feria de Obras Hermosas este año ocupará todo los fines de semana del mes con producciones de distintas poéticas en una agenda que funciona como un pequeño festival.
El público puede ver dos o hasta tres espectáculos en un mismo día, descubrir obras que hace tiempo no estaban en la cartelera o que son de otras localidades.
En su octava edición, la feria vuelve a apostar por una programación intergeneracional que reúne poéticas diversas y producciones de distintos grupos.
El corazón de la feria está en la selección de las obras y detrás de esa curaduría está Facundo Domínguez, director, iluminador y escenógrafo, codirector de Espacio Blick junto a Adrián Andrada. Tras un primer fin de semana con funciones agotadas, conversó con La Voz sobre cómo se construye una programación de obras hermosas.

Si bien cuenta que el proceso comienza de manera colectiva, con conversaciones con artistas y recomendaciones de colegas, la decisión final recae sobre él. "Busco las obras por su singularidad, la poética hermosa, de acuerdo a lo que yo veo en Córdoba. No es una hermosura hegemónica", comenta.
Domínguez se define como un espectador detallista. Cuenta que evita convocar espectáculos que no haya visto personalmente.
En su recorrido lleva registradas más de tres mil obras, incluso en una planilla de Excel, y ese archivo, casi obsesivo, se convirtió en una herramienta para pensar cada edición: "Pienso mucho en las cualidades de cada obra, en la hipótesis de la hermosura y en la singularidad que persigo. Quiero que las 25 tengan esa capacidad de provocar y dialogar con las otras obras de la feria".
Además, las dimensiones de Blick favorecen una cercanía poco frecuente entre artistas y espectadores. Esa intimidad, propia de muchas salas independientes, termina siendo un criterio de programación.
Una tribu alrededor del teatro
En tiempos donde se privilegian los eventos multitudinarios y la experiencia mediada por las pantallas, la feria insiste en un ritual a escala familiar: compartir una sala, conversar después de la función en el bar o en la vereda. La curaduría también busca favorecer esas conversaciones.
"Pienso en una ofrenda a la tribu de espectadores y artistas creadores", dice Domínguez.
"Todo está puesto al servicio de ese espacio de encuentro y alegría: desde el catering para los artistas hasta las piezas gráficas." La organización involucra el trabajo de todo el equipo de Blick, desde la recepción del público hasta el cuidado de cada detalle de la experiencia.

"Es impresionante ver a la gente en la antesala, reencontrarse y abrazarse. La alegría es muy necesaria y muy potente en estos tiempos” reflexiona el director.
En su mirada, las obras destinadas a las infancias no ocupan un lugar diferenciado dentro de la programación, sino que integran la misma búsqueda estética que el resto de la cartelera.
La calidad artística, sostiene, no depende del público al que se dirige una obra. "Yo programo teatro; no programo teatro para infancias. Es una manera de mirar".
La selección ofrece un recorrido por algunas de las producciones más singulares de la escena cordobesa reciente. Conviven reposiciones que regresan de manera excepcional en el marco de la feria con espectáculos de reciente estreno y otros que habitualmente circulan por escuelas, plazas, bibliotecas y espacios alternativos.
Entre ellos conviven Bufón, de Julieta Daga y Luciano Delprato, una reflexión irreverente sobre el poder; Voy con mis amigxs a Saturno, de Santiago San Paulo, que recupera desde el teatro el caso de Valentino Blas Correas; Coyote. Hablame de lo que viste, creación de Sofía Vitiello y Cristian Setién, que explora la relación entre los cuerpos, las pantallas y la violencia cotidiana; y Temblor, con dramaturgia de Rodo Ramos y dirección de Julieta Daga y Laura Bringas, una comedia dramática sobre el desamor.

Por las tardes podrán verse, entre otras, En burrito a la escuela (Ulularia Teatro), Pájara Pez (Artefactas), La Caperucita (Tres Tigres Teatro), Semilla y estrella (Colectiva La luz de los pájaros), Una flor en el retablo, de Abril Fernández Ferrez, Mundo Abuelo (Convención Teatro) y Abuela Elcira (Chíngaras Teatro), que recuperan el universo de los títeres, los objetos, la narración y la memoria.
La grilla se completa con Otrotoro (Kika Producciones), inspirado en el mito del Minotauro a partir de Borges y Cortázar; la Varieté Feliz Cumpleaños Kika, que celebra los 25 años del grupo; los conciertos de Lavirgenxita y El Cuarteto del Amor; y un laboratorio de teatro de objetos coordinado por Javier Swedzky, una de las referencias argentinas de esta disciplina.
"La feria es un popurrí de energías", resume Domínguez. Vista en conjunto, la selección dibuja un mapa de la escena cordobesa actual: conviven la investigación sobre los objetos, la plasticidad y la revisión de mitos clásicos, las dramaturgias atravesadas por la memoria reciente y propuestas que cruzan música, danza y performance.
Esa convivencia es, precisamente, la idea de "obras hermosas" que Domínguez defiende: no un canon estético, sino una conversación entre poéticas singulares.
Para ir
Espacio Blick, pasaje Pérez 11. Abre 30 minutos antes de cada función. Entradas a la gorra y precios populares, reservas por WhatsApp de cada obra

