Vacaciones de invierno. Córdoba se llena de magia: 20 años de Circo en Escena
La agrupación Circo en Escena celebra sus 20 años de historia con un Festival Invernal que ocupará plazas, parques y salas independientes de Córdoba como previa del gran festejo de septiembre.
La agrupación Circo en Escena cumple 20 años produciendo encuentros, festivales y varietés con artistas locales e internacionales. Karen Rinaudo y Quillén Labrit, artistas y gestoras culturales, hacen un alto en los preparativos para conversar con La Voz sobre el doble festejo: en julio con espectáculos en plazas y barrios y en septiembre con la gran carpa que programan instalar en Ciudad Universitaria.
Cada edición combina una programación de espectáculos para toda la familia en la ciudad de Córdoba y talleres de formación. “Nos preparamos para el festejo de los 20 años con mucha emoción, es un sentimiento tan grande como lo es el desafío, queremos hacerle honor a la gran trayectoria del festival. Por sus características demanda un esfuerzo excepcional dadas las condiciones actuales” cuenta Quillén.

En Córdoba, los y las artistas de artes circenses generan su propia formación, trayendo especialistas reconocidos, buscando lugares para entrenar y armando eventos para mostrar al público sus producciones.
“Se puede ver el crecimiento en la construcción del circo contemporáneo, los vínculos con los espacios, desde las bibliotecas populares, las salas de teatro hasta instituciones grandes como la Universidad Nacional de Córdoba” destacan.
El festival comenzará el jueves 9 de julio al mediodía con un locro en el Espacio Cultural San Martín y, desde las 15.30, con la presentación de Bicho, live set, de La Termostática, compañía dominguera de circo.
El viernes, a las 20.30, será el turno de WOF. Obra payasa de Virginia Woolf, de La Ceremonia, en Merlina Trinchera, espacio cultural de barrio Pueyrredón. El sábado, desde las 15.30, las actividades se trasladarán a la plaza General Lavalle, en barrio San Vicente, con el espectáculo Potencia, de Entropía.
El domingo, la programación continuará en la plaza Villa El Libertador con Diluvio y Delirio, de La Curva, y culminará, a las 16, con una gran varieté invernal en el Parque Las Heras-Elisa.

Este festival invernal convoca en diferentes espacios de la ciudad de Córdoba tales como el Espacio cultural San Martín, la sala de teatro Merlina Trinchera, la Plaza Lavalle de barrio San Vicente, la Burbuja Circo, la plaza Villa el Libertador y el Parque Las Heras-Elisa.
“Con toda la mística y el ritual, todo lo aprendido en el camino de la producción y gestión cultural en red y de forma colectiva” cuenta entusiasmada Labrit porque la grilla de invierno también comprende una variada gastronomía: locro, pastelitos y chocolate caliente y empanadas criollas.
Y siempre hay detalles mágicos y sorpresas, este año niños y niñas que vienen creciendo con el festival son quienes dibujaron lo que se incluyó para la gráfica, flyers y pines.
Del circo quiero ser
"Recibimos más de 400 propuestas. Es muchísimo para un festival autogestivo", destaca Karen con orgullo. La cifra habla del crecimiento del evento, pero también de un desafío: definir qué circo mostrar. "En el área de programación nos estamos preguntando qué tipo de circo queremos programar. El festival tiene una red basada en el profesionalismo, la calidad artística y el lazo afectivo", resume.
Desde principios de año, el equipo organizador se reunió para pensar qué lugar puede ocupar el circo en un contexto atravesado por tensiones sociales, políticas y económicas. La respuesta tomó la forma de una programación que apuesta al espacio público como territorio de encuentro y al arte como una herramienta para imaginar otros mundos posibles.

"Nos estamos reuniendo desde comienzo de año, atravesados por todo lo que pasa en Córdoba, en el país y el mundo. Pensando el arte como un eje sensible, creemos que lo imposible se vuelve posible: traccionar para llenar de color y alegría con un desfile artístico, por ejemplo", expresa Quillén.
Esa mirada también se refleja en la elección de las sedes. La universidad, las calles y las plazas dejan de ser únicamente escenarios para convertirse en espacios de intercambio y construcción colectiva. "¡Queremos copar la universidad con el circo! Es una búsqueda, una construcción estética y política", afirma.
Pero el espíritu del festival también se construye fuera de las funciones. Los almuerzos, las cenas y las conversaciones informales entre artistas son parte de una experiencia que fortalece vínculos y alimenta nuevas redes de trabajo. "Los encuentros con otros artistas, con quienes vienen del exterior o de otras localidades, generan charlas muy ricas que, de alguna manera, sirven para compartir y unirnos", concluye Karen.
A la gorra
Las funciones y los talleres son con entrada libre y salida a la gorra. Cada espectador decide el valor que le asigna al trabajo artístico, una modalidad que busca promover el encuentro y sostener un acceso amplio a la cultura para toda la comunidad.

