Al teatro. Alejandro Dolina: Privarse de Messi o de Borges porque no son peronistas sería una tontería

El escritor y músico llega a Córdoba en plan de actor con su nueva obra de teatro. Por qué se define como un “pesimista metódico” y por qué cree que la IA es “una metáfora de la mediocridad laboriosa”.

12 de julio de 2026 a las 09:45 a. m.
Alejandro Dolina: Privarse de Messi o de Borges porque no son peronistas sería una tontería
"La noche extraviada o los libretistas del mundo", obra teatral con Alejandro Dolina y Cora Barengo. (Gentileza Fernando Sánchez)

Hay hombres que parecen haber sido tallados por espíritu de la noche porteña, pero que al mismo tiempo pertenecen a una geografía universal, la que se habita con el pensamiento, con la melancolía y con la fuerza de la palabra.

Alejandro Dolina es, posiblemente, uno de los últimos grandes representantes de esta definición, dueño además de un estilo propio que le permite saltar de una disquisición ontológica a un análisis sobre el "wing" derecho sin perder la elegancia.

Músico, escritor, actor y, por sobre todas las cosas, el arquitecto de una mitología radial que ha educado sentimentalmente a varias generaciones, "el Negro" regresa a Córdoba. Pero esta vez no lo hace con el ritual de La venganza será terrible, sino con una máscara diferente: la del teatro puro, poético y existencial.

Dolina llegará el sábado 25 y el domingo 26 de julio, junto con Cora Barengo, a la sala Carlos Giménez del teatro Real para presentar La noche extraviada o los libretistas del mundo. Y lo hace en un momento en el que la realidad parece haberles dado el beneficio de la duda a sus ficciones más inquietantes: el fantasma de que vivimos acechados por algoritmos y por guiones ajenos.

En esta obra, escrita por él mismo y con la colaboración artística del enorme Pompeyo Audivert, Dolina se sumerge en una puesta onírica donde la palabra recupera su peso específico frente al ruido de la época.

"La noche extraviada o los libretistas del mundo", obra teatral con Alejandro Dolina y Cora Barengo.
"La noche extraviada o los libretistas del mundo", obra teatral con Alejandro Dolina y Cora Barengo. (Gentileza: Fernando Sánchez)

Entre el destino y el libreto

Lejos del formato de su histórico programa de radio, esta propuesta invita a descubrir a un Dolina actor que, sin embargo, no reniega de sus obsesiones de siempre. La trama es, por lo menos, perturbadora: en medio de una niebla persistente, un conferencista intenta hablar sobre la poesía mientras descubre que sus pensamientos y acciones no le pertenecen.

“Casi todas las obras artísticas tienen algo de sueño, tienen algo de invención”, explica Dolina con esa cadencia pausada que es marca registrada. Para él, el proceso creativo no es siempre una decisión soberana: “En el sueño no es uno el que inventa, es otro; el otro yo, el subconsciente”.

Dolina confiesa que no se siente cómodo con el realismo costumbrista. “No me salen las historias de un marido que no se lleva bien con la mujer y que discuten en la cocina”, admite con humor. Prefiere trabajar con las “regiones más oscuras del sueño”, donde el anhelo y la ilusión se confunden con la pesadilla de no ser dueño de uno mismo.

"La noche extraviada o los libretistas del mundo", obra teatral con Alejandro Dolina y Cora Barengo.
"La noche extraviada o los libretistas del mundo", obra teatral con Alejandro Dolina y Cora Barengo. (Gentileza: Fernando Sánchez)

La premisa de la obra resuena con una sospecha contemporánea: ¿somos realmente soberanos en nuestras decisiones? El protagonista de la obra descubre que recibe directamente órdenes de unos tipos llamados “los libretistas del mundo”, quienes le hacen llegar un guion diario que debe cumplir estrictamente.

Es, en esencia, una tragedia griega en clave moderna. Como ocurre con los oráculos antiguos, cada movimiento que el personaje hace para eludir el mandato no hace más que precipitarlo hacia su cumplimiento. “Es como un algoritmo de orden superior”, define el autor, aclarando que el destino es “burlón” y disfruta convirtiendo la huida en el camino directo hacia la trampa.

"La noche extraviada o los libretistas del mundo", obra teatral con Alejandro Dolina y Cora Barengo.
"La noche extraviada o los libretistas del mundo", obra teatral con Alejandro Dolina y Cora Barengo. (Gentileza: Fernando Sánchez)

En escena, Dolina comparte el misterio con Cora Barengo, quien aporta sus poesías y encarna a diversas mujeres –misteriosas, demenciales y poéticas– que actúan como agentes de esos libretistas. “El personaje se parece a mí, padece mis mismas frustraciones”, confiesa Dolina. “Yo también pienso en la vida real si estaré tomando yo mismo mis decisiones o si habrá otro que me impone un mandato”, admitió Dolina, que fue entrevistado en el streaming La Voz en Vivo.

Tras desgranar los pormenores de su puesta teatral, la conversación con Dolina se expande hacia los temas que hoy tensan la cuerda de la sociedad argentina: desde el fenómeno Messi hasta la amenaza de la “mediocridad automatizada” que ofrece la IA.

–En esta era de inmediatez y redes sociales, ¿la imaginación está perdiendo la batalla?

–Yo creo que para algunas personas la imaginación, la creación poética y aun el pensamiento filosófico tienen mala prensa. Parece que fueran máquinas de perder tiempo en un momento en que la idea capitalista de que “el tiempo es oro” está muy vigente. Parece que los pensadores, los poetas y los músicos fueran una especie de irresponsables que rehúyen las cosas importantes, que vendrían a ser la prosperidad y la riqueza, para ponerse a ver qué significa realmente la vida.

–¿La ficción sigue siendo la mejor forma para entender la realidad?

–No es necesariamente la mejor forma para entender la realidad, pero a veces es una forma más rica. A veces, cuando uno se acostumbra a cierto lenguaje periodístico que repite los mismos clichés para describir distintas cosas, la metáfora resulta más esclarecedora que la elocución literal.

–¿Y qué te pasa con la realidad que estamos viviendo en esta época?

–Me produce una gran inquietud, una gran tristeza. Yo no creo que el pensamiento, la metáfora, la creación de poesía, sea una manera de escaparle a esa tristeza, sino una manera de enfrentarla allí donde uno es más fuerte. Posiblemente para eso sirva la poesía, para torcer e iluminar destinos oscuros.

"La noche extraviada o los libretistas del mundo", obra teatral con Alejandro Dolina y Cora Barengo.
"La noche extraviada o los libretistas del mundo", obra teatral con Alejandro Dolina y Cora Barengo. (Gentileza: Fernando Sánchez)

–Esta semana pasamos un partido agónico de la selección y muchos sintieron que hubo algo “escrito”. ¿Hay un libretista detrás del fútbol?

–Seguramente allí se ve la obra de un libretista, de un puestista, de un director. La teatralidad del partido de Argentina frente a Egipto fue perfecta. Un partido que termina 1 a 0 sin conflicto no tiene teatralidad. En cambio, cuando se acerca el final, las acciones se precipitan y llega un desenlace inesperado; eso es lo que conviene en las obras construidas según un canon de creatividad. Allí aparece el arco narrativo del héroe.

–Y Messi encaja en ese rol de héroe clásico…

–El héroe sería Messi, en el sentido de ser una persona que se ve acorralada por problemas que parecen imposibles de solucionar y peligros imposibles de evitar. Sin embargo, el tipo, de alguna manera misteriosa, sale adelante y revela su carácter humano. Es un héroe implacable y, para los rivales, cruel. Pero, ojo, hablo de Messi como personaje de estas obras que él representa, que son los partidos de fútbol.

–¿Cómo viviste los partidos? ¿Podés mantener la distancia del analista?

–No, sufrí mucho y me enojé mucho. Me parecía que Argentina estaba jugando mal y estaba entre enojado y triste, que es lo que suele pasar con las realidades del mundo que lo dejan a uno perplejo.

–Hay mucha gente que cuestiona a figuras públicas, incluido Messi, o Borges en su momento, por sus simpatías políticas. ¿Qué opinás de esa tensión, siendo alguien identificado con el peronismo?

–Yo lo que puedo decir es que soy peronista, pero no estúpido. Evidentemente, privarme de Borges o privarme de Messi porque no son compañeros o porque no van a la unidad básica a cebar mate sería una tontería. Sería eliminar de mi vida algunas de las buenas cosas que nos hacen felices aunque sea por un rato. La literatura y el fútbol, con sus diferentes profundidades y tamaños, aplican perfectamente para este razonamiento.

"La noche extraviada o los libretistas del mundo", obra teatral con Alejandro Dolina y Cora Barengo.
"La noche extraviada o los libretistas del mundo", obra teatral con Alejandro Dolina y Cora Barengo. (Gentileza: Fernando Sánchez)

–¿Te preocupa el nivel de violencia que se percibe hoy en la sociedad?

–La violencia está tan instalada que parece que cualquier circunstancia o reunión, más tarde o más temprano, se pone violenta. Vamos a ver un partido de fútbol y aparece la violencia, hay una fiesta y aparecen los cuchillos, los golpes y la intolerancia. Creo que hoy hay más de eso, especialmente cuando la violencia atraviesa también las instituciones y las declaraciones oficiales. La función pública, tanto del oficialismo como de la oposición, requiere templanza y calma, antídotos que aquí evidentemente no están funcionando.

–Hablemos de la inteligencia artificial. ¿La usás? ¿Qué opinión tenés de esta herramienta?

–No sé si la uso realmente, pero a veces me relaciono con voces en YouTube que son hijas de la inteligencia aArtificial. Hay un engaño ahí. Está por verse si la IA puede producir emociones artificiales. Tengo la prevención que tienen todos: ¿qué sucede si la IA empieza a tener conciencia? Si la tiene, será un sujeto, y quizás decida que lo mejor es deshacerse de nosotros. Lo que sí creo es que será difícil que desaparezca la IA porque produce riqueza, y todo lo que produce riqueza en este mundo es indestructible.

–Hay que ver si puede producir belleza…

–Vaya a saber… Lo intenta, pero ahí no anda muy bien. He escuchado casos donde la IA intenta que Gardel cante un tango que nunca grabó, o a Bing Crosby cantando a Charly García, ¡y no funciona! (risas). Tampoco funciona escribiendo poesía o cuentos. En ese sentido, actúa como un alumno que no estudió, pero debe fingir que sabe: usa “la famosa guitarra de los exámenes”. Parece que fuera una piolada hacer que la IA trabaje por nosotros, pero lo peor que tiene es que a veces trabaja mal por nosotros. Por empezar, es conservadora porque repite patrones por buscar a mucha velocidad.

–¿Cuál es el mayor defecto que le ve a esta tecnología?

–Ese, que es inevitablemente conservadora. Repite patrones, pero para salir de los patrones hay que hacer algo que nunca se hizo antes, y la IA trabaja sólo con todo lo que ya hemos hecho. Promedia hacia abajo. Es una hermosa metáfora de la mediocridad laboriosa, la más dañina de las mediocridades. Un tonto entusiasta es mucho más peligroso que un tonto con pereza. Pero esta velocidad y poder abarcativo que tiene para poder examinar millones de casos en pocos segundos sirve para determinadas cosas de la ciencia.

–Con ese panorama, ¿sos optimista?

–No soy optimista, es quizás uno de mis peores defectos. Siempre pienso que las cosas van a salir mal porque utilizo la metodología de la propia IA: si 999 de cada 1.000 veces las cosas salen mal, la norma es que saldrá mal. Por eso, cuando las cosas salen bien, me dan una maravillosa alegría y una sorpresa, porque siempre estoy esperando lo peor.

Para ir

La noche extraviada o los libretistas del mundo. Funciones: sábado 25 y domingo 26 de julio a las 20. Sala Carlos Giménez, teatro Real (San Jerónimo 66, Córdoba). Elenco: Alejandro Dolina y Cora Barengo. Colaboración artística: Pompeyo Audivert. Música original: Alejandro Dolina. Equipo técnico: Verónica Costa (asistencia de dirección), Miguel Vincent (sonido), Hugo Cabrera y Martín Zara (escenografía) y Julio Vega (luces). Entradas: platea, $ 45 mil; primer y segundo nivel, $ 43 mil; tercer nivel, $ 41 mil. Disponibles en Autoentrada y en boleterías del teatro. Duración: 75 minutos.