En Buenos Aires. Agustín “Rada” Aristarán antes de su debut con Charlie y la fábrica de chocolate: Broadway nos va a envidiar
El Gran Rex se prepara para recibir una obra que promete deslumbrar con su magia, despliegue técnico, un elenco de primer nivel y una historia que atrapa a grandes y chicos por igual.
Dentro de un galpón sobre calle Tronador, en Buenos Aires, se gesta Charlie y la fábrica de chocolate, obra que este 4 de junio debutará en el teatro Gran Rex.
Ese punto de encuentro, que por fuera dice poco pero por dentro exuda arte, funciona como un verdadero búnker creativo donde decenas de talentos confluyen, ensayan y comienzan a darle forma a este musical en el que la magia adquiere un sentido mucho más amplio que el simplemente abstracto o metafórico.
Desde hace más de tres meses, y en medio de escenografía móvil, biombos, trajes, luces y maquinarias de diversa índole, el elenco de Charlie y la fábrica de chocolate le da forma a esta historia que está próxima a levantar el telón.
Se trata de una producción conjunta entre MP Producciones, Ozono Producciones y Carlos y Tomás Rottemberg, quienes dejaron la vara muy alta en términos de calidad e inversión con sus musicales anteriores: Matilda, School of Rock y La Sirenita.
“Este camino arrancó con Matilda. Las premisas con las que comenzamos, y con las que seguimos, fue: decir la verdad, no especular con las fechas de finalización de la obra o con los precios de las entradas, trabajar en producciones de calidad, y analizar el costado pedagógico del material que se iba a presentar”, explica Carlos Rottemberg durante un ensayo al que asistió La Voz.
Para el productor son estas premisas las que ayudaron a que más de medio millón de personas vieran las propuestas anteriores y que tantos miles más ya estén comprando sus tickets para ver es ta nueva propuesta. “Esto es muy meritorio, y es un camino del que estamos muy orgullosos”.
Creer para ver
Al frente de esta maquinaria artística enorme, en materia actoral, aparece Agustín “Rada” Aristarán. El artista se pondrá en la piel de Willy Wonka, uno de los personajes más icónicos y complejos del universo creado por Roald Dahl.
“Wonka es un nene en el cuerpo de un adulto. Es superamoroso, supermágico, pero también un poco oscuro”, analiza el actor en diálogo con La Voz y sostiene que esta complejidad hace que sea un personaje muy difícil de abordar desde la interpretación.
Lejos de sentir que su versión de Wonka ya está construida, Rada asegura que continúa descubriéndolo en cada ensayo. “Creo que los personajes terminan de nacer el día de la función, con público real. Ahí sucede algo mágico”, sostiene.
Para el actor, ese intercambio entre escenario y platea es justamente uno de los aspectos más fascinantes del teatro. “No dejamos de ser personas contando una mentira que el público decide creerse. Y eso es lo más maravilloso del acto revolucionario del teatro. Es como decir: ‘Mentime, que me encanta escuchar tu mentira”, reflexiona.
Alineado con las declaraciones de Rottemberg sobre el costado “pedagógico” de la obra, Aristarán considera que Charlie y la fábrica de chocolate (más allá de un despliegue visual y técnico sorprendente) también tiene un mensaje muy claro para los chicos.
“Es una historia donde ganan los buenos”, resume. Y profundiza: “Cuenta la historia de un nene que sueña con algo enorme y que trabaja muchísimo para eso. Charlie estudia, se ocupa, sabe todo sobre chocolates. Y la consecuencia de ese esfuerzo termina siendo algo mucho más grande de lo que imaginaba”.
Una producción “descomunal”
El detrás de escena para dar vida a una obra de estas características es tan agotador como estimulante. Un detalle no menor es que Charlie y la fábrica de chocolate cuenta con cuatro elencos diferentes de niños que se alternarán a lo largo de la temporada, ya que por su edad no pueden trabajar jornadas extendidas, ni hacer varias funciones al día.
Esa dinámica impacta de lleno en el proceso de ensayos: cada escena debe repetirse al menos cuatro veces, una con cada elenco. Al respecto, Rada dice: “Para nosotros eso es buenísimo, y estimulante, porque cuando uno ya está cansado aparece un elenco nuevo con unas pilas impresionantes y renueva las energías”.
Para el actor, trabajar con niños es una experiencia “maravillosa” y “superfacil” que le recuerda permanentemente por qué eligió dedicarse a esto.
–¿Qué enseñanza te deja trabajar con niños?
–En realidad más que aprender, trabajar con niños me recuerda por qué yo me dedico a lo que me dedico: que es jugar. A mí me gusta jugar, y tengo la suerte de que jugar sea mi trabajo.
– A lo largo de tu carrera atravesaste diferentes formatos: hiciste teatro, televisión, cine, música. Cuando se concretó la posibilidad de ser parte de esta obra ¿qué fue lo que más te atrajo de la propuesta?
– Que puedo ser parte de la obra más grande que se hizo. Charlie y la fábrica de chocolate es un delirio desde lo económico, desde la producción, desde la cantidad de gente que trabaja y desde la intensidad con la que se vive todo esto. El la historia más potente que van a ver desde lo visual.
Y aunque ya interpretó personajes fuertes dentro del género, Rada reconoce que Willy Wonka ocupa otro lugar en el imaginario colectivo. “Es un personaje transversal a muchas generaciones. Está el Wonka viejo, el de Tim Burton, el de Chalamet… y ahora está el Wonka nuestro”.
“Broadway nos va a envidiar, señores”, cierra entre risas, pero con la convicción de quien sabe que detrás de esa frase no hay exageración, sino orgullo por una producción digna de las grandes ligas.
Para ver Charlie y la fábrica de chocolate
Estreno: 4 de junio. Teatro Gran Rex (Av. Corrientes 857, Buenos Aires). Elenco: Agustín "Rada" Aristarán como Willy Wonka. Mery del Cerro como la Sra. Bucket (mamá de Charlie). Sebastián Almada como el Abuelo Joe. Denise Cotton como la Sra. Gloop (mamá de Augustus). Sebastián Holz como el Sr. Salt (papá de Veruca). Marcelo Albamonte como el Sr. Beauregarde (papá de Violet) y Dolores Ocampo como la Sra. Teavee (mamá de Mike). Entradas a la venta desde $ 30 mil a $ 75 mil por Tuentrada.com.

