Punto de vista. Al cuarteto lo escuchan todos, pero no doblega a la discriminación

Fer Olmedo, de DesaKTa2, hizo una declaración políticamente incorrecta, que llama a analizar la nueva transversalidad de nuestra música regional.

08 de marzo de 2026 a las 09:52 a. m.
Al cuarteto lo escuchan todos, pero no doblega a la discriminación
Fer Olmedo, en pose relajada. El cantante tuvo una declaración desafortunada y fue repudiado.

Hace unos días y en el Cabildo Histórico de la ciudad, durante la presentación oficial del Festival Nacional del Cuarteto, que se realizará el 1° de mayo en La Plata y el 24 del mismo mes en Jesús María, Fer Olmedo, cantante de DesaKTa2, tomó el micrófono con determinación.

Su idea era agradecerle a Carlos “La Mona” Jiménez, gurú aglutinador, por la invitación y, de paso, analizar el presente de nuestro ritmo regional.

Olmedo estaba cómodo, suelto, aparentemente feliz de ser parte de un movimiento musical que vive un momento de esplendor.

Y fue entonces que filtró una consideración políticamente incorrecta, por lo menos. “Estoy feliz con lo que está pasando porque ahora el baile es un boliche. Antes, el baile era de negros. Y eso es un gran logro. A nosotros nos pone feliz porque ha cambiado todo”, dijo.

Viralizado, el mensaje fue repudiado en la red social que se imagine, al punto de que el emisor tuvo que redireccionarlo en un video. “Hago este video para pedir mis disculpas. Estuve viendo cómo ese reel se hizo muy polémico. Sinceramente, utilicé mal las palabras y me expresé mal. No fue lo que quise decir y el mensaje se confundió”, explicó

“Nunca pensé que se iba a tomar tan mal. Quise expresar mi felicidad de que hoy el cuarteto se escucha en todo el país; también por el presente del cuarteto, que hoy lo escucha un montón de gente que antes no lo escuchaba”, siguió.

El descargo de Fer Olmedo

“Hoy va un montón de gente al baile que antes no iba. Simplemente me expliqué mal. Soy humano, me puedo equivocar y lo que menos quise hacer es ofenderlos, así que les pido disculpas. Yo amo el cuarteto. Mi felicidad es por la evolución que tuvo: hoy todos quieren bailar cuarteto y eso es lo que quise decir”, finalizó.

¿Caso cerrado? Debería, porque más allá de que Olmedo se alineó a un racismo estructural, el desplazamiento al que aludió se corresponde con la realidad. En la actualidad, por más que la Unesco lo haya declarado patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por su apego a la clase trabajadora que podía autopercibirse como “media”, lo cierto es que el cuarteto goza hoy de una transversalidad apabullante.

Y lo bueno del poco feliz incidente de Olmedo es que nos recuerda que algo que hoy parece natural (que el cuarteto es la música que escuchan todos), ayer nomás NO era así y que siempre hubo en nuestra música regional estrategias “aspiracionales” para que lo fuera.

Una demanda siempre ahí y estrategias aspiracionales

El espectacular crossover que Rodrigo protagonizó en el año 2000, con epicentro porteño, fue involuntario y dio un indicio de que la demanda interclases por algo pícaro, infeccioso y bailable siempre estaba ahí.

Lo de La Barra apenas entrado este nuevo siglo y milenio fue más craneado y, desde hoy, para aplaudir de pie: Carlos De Piano, referente de esa orquesta, intuyó por entonces que la música popular no debía estar afectada por construcciones maniqueas ni por predeterminaciones industriales, y junto a sus compañeros subió estándares en cuanto a producción para que los de siempre se mezclaran con los nuevos, sin que importen barrio de procedencia ni nivel de ingresos.

El productor local Héctor “Perro” Emaides, fallecido en diciembre de 2021, también aportó un caso paradigmático en este sentido. En su afán de hacer prevalecer una visión esponjosa y no dogmática de la cultura rock, propuso el festival Pueblo Mestizo, donde intentó sumar a Carlos “La Mona” Jiménez a una grilla que ya destacaba a Jaime Roos y Jorge Drexler.

Emaides no sólo no consiguió el impacto esperado, sino que algunos adquirientes de entradas se las devolvieron apenas se enteraron de que el Mandamás sería de la partida.

Para que se viva lo que se vive hoy en relación a nuestra música regional, no hubo una “deconstrucción” de posiciones intransigentes en lo que respecta a gustos musicales. Hubo, en todo caso, una revolución digital que trajo consigo nuevos consumos culturales, del mismo modo que no tan lejanos movimientos demográficos trajeron consigo nuevos consumidores que, al tiempo que hicieron caso omiso a un viejo orden, se mostraron menos propensos a los esquematismos.

Claro, estos nuevos actores ya estaban formateados por ese orden mediatizado por pantallas que para ellos resultaba natural.

Lo que quiso decir Olmedo, en definitiva, es que hay un disfrute genuino del cuarteto por parte de todos, lo que se puede contrastar viendo a sus propios DesaKTa2, Q’ Lokura y La Konga.

Pero no hay que comerse la curva: esta parábola inclusiva no resetea lo que dijo Olmedo sin querer decirlo. Podremos bailar todos juntos, pero la discriminación sistémica está más fuerte que nunca. Los negros seguimos adentro en un universo que hoy está ampliado para los blancos.