Muy buena. Por qué Amarga Navidad es otro triunfo de Almodóvar
Con una historia adentro de otra historia, el cineasta español vuelve a llevarse cuatro estrellas porque logra, en definitiva, sacar en limpio una película sobre la imposibilidad de dejar de hacer películas. Calificación: muy buena.
Si fuéramos duros, esta reseña podría limitarse a transcribir la crítica que Mónica (Aitana Sánchez-Gijón) le hace a Raúl (Leonardo Sbaraglia) casi al final de Amarga Navidad, la nueva película de Pedro Almodóvar.
El personaje de él, un cineasta un tanto agotado que funciona como evidente alter ego del director español, escucha cómo ella le reprocha haberse vuelto complaciente consigo mismo, repetirse hasta el hartazgo y perder la fuerza, el desparpajo y el humor de sus comienzos. También le recrimina vampirizar a su entorno sin pudor, incorporando detalles privados de amigos y conocidos, y haberse refugiado en la comodidad de un estilo que ya no consigue renovarse ni encontrar ideas nuevas.
Es decir, haber perdido aquella frescura y personalidad que hicieron de su cine algo vital, honesto y original.
Sin embargo, es esta vuelta de tuerca autoconsciente, autorreferencial y autocrítica lo que le da a la película un giro inesperado, elevándola por encima de esa repetición ya gastada del estilo de Almodóvar y convirtiéndola en una reflexión sobre la dificultad del proceso creativo.
Como si el director se preguntara qué hacer cuando el desgaste de las ideas empieza a obstaculizar el avance de un guion que antes transmitía naturalmente el desenfado de una época, con personajes graciosísimos y diálogos que deslumbraban por sus ocurrencias novedosas.
Almodóvar hace lo que mejor sabe hacer: ponerse didáctico, casi escolar, para transmitir sus ideas y desarrollar una doble historia que nunca se entorpece.
Por ejemplo, cuando Elsa (Bárbara Lennie), directora de cine y de publicidad, le explica a otro personaje qué es el cine de culto como si le hablara a un niño, pero sin subestimar al espectador, porque lo hace con el tacto suficiente como para que la escena fluya y funcione dentro de la trama y no quede como un subrayado innecesario.
Y así ocurre con todo lo que atraviesa a esos personajes de clase media alta marcados por problemas cotidianos y universales, como el abandono o el engaño de un ser amado o la muerte de un hijo o de la madre, temas que acompañan al manchego desde siempre.
Por supuesto, Almodóvar es un experto en retratar y entender ese mundo de mujeres luchadoras e independientes (personajes femeninos con problemas existenciales y dramas que afectan sus relaciones) y para mostrar cómo, a veces, no pueden darles cobijo ni amor a quienes las acompañan y respaldan en los momentos duros, como esos dos personajes masculinos que son Bonifacio (Patrick Criado) y Santi (Quim Gutiérrez), los novios de Elsa y Raúl, respectivamente.
La otra virtud del filme es la facilidad con la que el director maneja la historia principal y la historia dentro de la historia, porque es Raúl el que está escribiendo un guion ambientado en 2004 cuya protagonista es Elsa, que vive con Bonifacio, un joven bombero y bailarín de striptease al que conoció en un club nocturno junto a su amiga Patricia (Victoria Luengo), que está criando sola a su hijo porque su marido se fue a París.
Elsa también tiene otra amiga, Natalia (Milena Smit), devastada por la pérdida de un hijo, un drama que tiene mucho que ver con lo que le pasa a Raúl, que en el fondo parece estar exorcizando sus propios problemas creativos y sentimentales, escribiendo sobre las personas que lo rodean, como su exmujer Mónica, cuya novia perdió un hijo y termina convertida en el personaje de Natalia, lo que da paso a una reflexión sobre cómo la realidad termina mezclándose inevitablemente con la ficción.
Allí Almodóvar triunfa, cuando encuentra por fin a la protagonista invisible para hacer, en realidad, una película sobre la falta de una película, sobre la impotencia de hacerla, un ensayo sobre su propio cine y sobre su experiencia como director. Y así vuelve a llevarse cuatro estrellas porque logra, en definitiva, sacar en limpio una película sobre la imposibilidad de dejar de hacer películas.
Para ver Amarga Navidad

España, 2026. Drama. Guion y dirección: Pedro Almodóvar. Elenco: Bárbara Lennie, Leonardo Sbaraglia, Aitana Sánchez-Gijón, Patrick Criado, Victoria Luengo, Milena Smit, Quim Gutiérrez, Belén Riquelme, Rossy de Palma, Carmen Machi, Amaia Romero y Gloria Muñoz. Fotografía: Pau Esteve Birba. Música: Alberto Iglesias. Duración: 111 minutos. Restringida para menores de 13 años. En cines.


