Entrevista. Ale Ceberio, sobre su primer libro El Plan: Escribí algo espiritual, no religioso

Lo presentará este miércoles en el Concejo Deliberante. Cuarteto, bendiciones y mucho más.

21 de abril de 2026 a las 09:13 p. m.
Ale Ceberio, sobre su primer libro El Plan: Escribí algo espiritual, no religioso
Ale Ceberio, cantante y escritor. (Gentileza AC)

Este miércoles, a las 19 y en el Concejo Deliberante de Córdoba (Int. Ramón B. Mestre 55), Ale Ceberio presentará su libro El Plan, una suerte de autobiografía pero enfocada especialmente en su vínculo con la música y en la superación de problemas de salud mental mediante su relación con Jesús.

“Es un libro espiritual más que religioso”, aclara el cantante, uno de los tantos artistas de nuestro medio que saltaron del rock al cuarteto en el desarrollo de la década del ’80, aunque uno de los pocos que experimentó ese crossover para luego convertirse en alta referencia. Porque no hay que olvidarse de que, antes de ser solista elástico de nuestra música regional, Ceberio pasó por Chébere cuando jovencito y luego salto a Trulalá, donde en el umbral de la adultez llegó a convertirse en líder.

Pero más que los highlights de su trayectoria, El Plan pretende compartir un mensaje de esperanza a su lector potencial, sin prepotencia ni altanería. “Lo escribí porque lo sentí. Todo está en el libro: lo tomás o lo dejás”, precisa como para dejar claro que no busca imponer verdades reveladas.

–Decís que no es un libro religioso, pero sí repara en cómo la fe te ayudó a superar algunas complicaciones. ¿En qué iglesia conseguiste esa fe?

–Desde hace 10 años voy a la iglesia Cita con la Vida, que es la misma a la que van Jean Carlos, Lisandro Márquez y varios artistas más. Pero no me paro en la postura de hablar de la iglesia; así como la nombro a ella, también menciono a curas amigos de mi adolescencia. Es mi historia personal, mi relación con la fe y con Jesús. Es un libro espiritual, no religioso, que habla de mi crianza en Alto Alberdi, de los amigos que me hice en barrio Don Bosco, donde mi familia se mudó, de mi vida artística y de los problemas que tuve, como los ataques de pánico y el tratamiento psiquiátrico que seguí. Cuento cómo enfrenté esas situaciones desde mi experiencia, no como un teólogo.

–¿Y cuál fue el impulso para escribir el libro?

–Lo escribí en 2024. Estando en la iglesia, sentí una necesidad profunda, una especie de revelación o llegada espiritual, de transmitir algo más allá de la música. Para mí, la música es un don de Dios, algo que reafirmé viviendo en Puerto Rico, donde ven el talento como un regalo divino. Sentí que Dios me decía que tenía algo más que decir, más allá de lo que transmite una canción. Lo mantuve en secreto durante un año y pico, hasta que mi esposa me descubrió terminándolo a fines del año pasado. Decidí esperar hasta abril para lanzarlo.

–¿Te ayudó alguien o te encerraste solo con tu PC?

–Yo solo. Pero vale la pena contar que, en este tiempo en la iglesia, me puse a estudiar mucho. Tuve seis años de estudios teológicos y un curso de cuatro años en un instituto privado. Escribo desde mi corazón, pero con conocimiento, aunque sin el afán de imponer nada.

–La cuestión evangélica está muy presente en la conversación sociopolítica a partir del ascenso al poder de Bolsonaro en Brasil y de la posibilidad de que Dante Guebel sea opción electoral en Argentina. ¿Cómo lo ves?

–Me parece algo natural que personas de distintos credos accedan a la política. Antes la religión católica era la oficial, pero hoy la rama evangélica cubre casi un 20% de los fieles y sigue creciendo a nivel global. Hay un resurgimiento de la fe frente a una Iglesia católica que, quizás, se quedó un poco en el tiempo. Sobre Dante Guebel, no sé por dónde vendrá, pero el país está buscando cambios fuera de lo tradicional, como pasó con Macri (un expresidente de Boca) o con Milei (un panelista con una mirada religiosa diferente).

Evolución cuartetera

–Hablemos del cuarteto, que fue declarado patrimonio inmaterial de la humanidad. ¿Cómo ves este momento en el que el género se ha vuelto exportable?

–Siempre luché por eso, por la necesidad de unirnos y mejorar para trascender como la salsa o el tango. El mercado encontró “puntas de lanza” como La Konga tras la pandemia o Luck Ra, que vende millones sin haber pasado por el circuito tradicional de los bailes. Bandas como DesaKTa2 o Qué Locura están llenando lugares como el Movistar Arena. El reconocimiento es excelente y, bien utilizado, debería traer beneficios como el turismo en Córdoba, creando paquetes para ver cuarteto, como se hace con el tango en Buenos Aires. El género sigue evolucionando y saliendo a otros países.

–¿Y el contenido? Se polemiza mucho con el tema de los "covers"...

–Hay un vacío de autores si se compara con hace 20 años, pero covers se han hecho toda la vida, incluso los artistas globales los hacen.

–Por último, si alguien escribiera una enciclopedia del cuarteto, ¿qué debería escribir sobre tu contribución?

–Primero, que fui autor y compositor de canciones que trascendieron. Y desde lo vocal, podría rescatar mi versatilidad. Una vez, un productor me dijo que era el “nuevo Gary”, por poder cantar desde una balada hasta un reggaetón. Vengo del rock de los ‘80 (Corte y Confección, Pasaporte) y me sumé a Chébere con 18 años. Luego estuve más de 10 años en Trulalá, donde grabé 25 discos y me convertí en líder tras la partida de Manolo Cánovas y las salidas de Cristian Amato y Claudio Toledo. En esa etapa “pos-Manolo”, el grupo se hizo más nacional, ganamos el Gardel y llegamos al Luna Park y al Gran Rex. Ahora, con la fe, entiendo que la música es una herramienta, a la que ahora le sumo un libro para seguir ayudando a mejorar la vida de quien me lea.

–A comienzos de año, pasaste por "Un poco de ruido” y el contenido resultante generó muchas visualizaciones. ¿También impactó en tu carrera esa participación?

–Mira, son unos divinos, unos tipos que desde la cumbia entraron en esta situación de los streaming y encontraron una manera fresca de llegar a la gente. Ni ellos se dan cuenta de a dónde han llegado, están a punto de llenar su primer Vélez y ya piensan en hacer un segundo. Para mí, fue un gran impulso. Hubo mucha gente que me redescubrió y otra tanta que me conoció a través de Un poco de ruido. Y con los millones de vistas que se han conseguido, reverdecieron mis éxitos, mis canciones. Han sido una bendición que me llegó a comienzos de este año.