Entrevista. Gabriel Orge, un fotógrafo por la memoria: Quiero visibilizar lo invisibilizado por la violencia

El artista visual cordobés vive un presente de centralidad: hizo la curaduría de una muestra sobre los 50 años del golpe y fue convocado por Netflix para dejar su sino expresivo en la serie “La fiscal”. Sus propósitos, en esta charla.

09 de abril de 2026 a las 09:17 p. m.
Gabriel Orge, un fotógrafo por la memoria: Quiero visibilizar lo invisibilizado por la violencia
Gabriel Orge, en un parque de Ciudad de México. La foto remite a su reciente trabajo en "La fiscal", docuserie de Netflix. (Gentileza Pedro G. García)

Gabriel Orge es un fotógrafo con rango de artista visual que se desempeña en nuestro medio desde hace 30 años y que ha conseguido trascendencia internacional desde hace más de 10 por su proyecto Apariciones.

¿Apariciones? Sí, intervenciones basadas en proyecciones sobre superficies urbanas o naturales de personas y comunidades que fueron desaparecidas o desplazadas por la violencia, ya sea ejercida por un estado totalitario, por otro colonial o por la supremacía machista, según la serie que este oriundo de Bell Ville, de 59 años, desarrolla de 2014 a esta parte.

Pero en este año en curso, la inquieta lógica creativa de Orge ha experimentado un espasmo de centralidad. Es que al tiempo que para el 50° aniversario del último golpe de Estado cívico-militar realizó la curaduría de la muestra Tan cerca, expuesta en las rejas de hierro del museo Evita y que fue el mejor complemento conceptual para la última marcha del 24 de marzo, Apariciones ensanchó los propósitos de una docuserie mejicana de Netflix. Más precisamente los de La fiscal, que va sobre una funcionaria que busca justicia ante una imparable ola de femicidios de Ciudad de México.

Al cierre de cada uno de los tres capítulos de esa producción, Orge hace aparecer a las víctimas en espacios en los que fueron felices en vida.

“Con él hicimos esos cenotafios… Gabriel vino para hacer aparecer a la víctima, algo que es una parte muy importante del relato en sí. La historia de cada mujer se cierra con una aparición suya que se convierte en un ritual del que participan su familia y sus amigas”, le contó la villamariense Paula Mónaco Felipe, creadora y directora de La fiscal junto al fotógrafo mexicano Miguel Tovar.

“Gabriel las hace aparecer (a las víctimas) en lugares donde fueron felices, donde les gustaba estar, en lugares de esta ciudad donde vivieron y donde les privaron la vida. Las trae para que sintamos que ‘acá siguen’; la idea por transmitir es que esta ciudad puede tener memoria de ellas. Y nosotros también, cuando visitemos estos lugares elegidos, pensar en ellas y en sus recuerdos”, completó.

“Lo que fue invisibilizado por la violencia vuelve a su paisaje fundido en la naturaleza misma; y en un acto casi mágico, el pasado retorna”, son las palabras que Orge eligió para fundamentar este recurso que, según explicará más adelante, pasó de gesto técnico intrínseco a su condición de fotógrafo analógico a otro de carácter expresivo-artístico que le permitió ganar el 1° premio adquisición del Salón Nacional de Artes Visuales 2015. En esa oportunidad, hizo aparecer a Jorge Julio López en el río Ctalamochita.

“Siento que este proyecto llegó a un punto muy alto de visibilidad y de posibilidades”, dice Orge en contacto con La Voz y con tono de satisfacción y alegría.

“Posibilidades técnicas y posibilidades materiales de producción. Porque trabajé con equipos materiales de una potencia y una calidad tremendas y con un equipo humano de altísimo nivel para registrar lo que generé”, amplía.

“Desde que aposté a vivir de la fotografía a mis 27 años, lo mío siempre fue diverso e incierto… Antes de eso tuve otro trabajo, pero una vez que lo abandoné, me arrojé a este mundo haciendo de todo, imaginate. Empecé a hacer foto a los 20; y a los 27, a vivir de ella”, reconstruye el también fundador del taller Manifiesto Alegría.

“Después vino la docencia –remata–. O sea, pasé de trabajar para revistas, de hacer eventos, de hacer algo de fotoperiodismo, de hacer publicidad y de hacer arte con la fotografía, a este presente más enfocado en la producción artística y en la docencia”.

Orge precisa que esa fue una característica de su trabajo a lo largo de los años: abarcar una diversidad de campos en torno a la fotografía hasta empezar, luego de ganar un concurso, a dar clases en la universidad en la Facultad de Comunicación.

Allí dicta el Taller de Fotografía Periodística perteneciente a la Orientación Gráfica de la Licenciatura en Comunicación Social. “Eso es como una extensión de lo que pasa en Manifiesto Alegría, que ya lleva 26 años”, señala sobre una experiencia académica que comenzó en 2024.

“Decidí vivir de la foto con todo lo que significa. Porque es bastante difícil la cuestión, sobre todo como fotógrafo independiente que no tiene sueldo, ni trabaja para algo fijo. Ha sido muy difícil la verdad, y sigue siéndolo. Es como un desafío mes a mes. Por ahí sale algún laburo grande que te permite algún respiro como el que surgió este último año y que tiene que ver con este encargo de Paula Mónaco Felipe y de Miguel Tovar para la serie de Netflix”.

–Vayamos a los años tempranos de “Apariciones”.

–Es un recurso técnico. A la idea de proyectar, los fotógrafos analógicos la tenemos muy incorporada porque, cuando entramos al laboratorio, ponemos el negativo en la ampliadora y proyectamos la imagen sobre el papel. O sea, ahí hay una relación muy primaria, muy primitiva. Nunca lo había pensado como un recurso expresivo sino como un recurso técnico. Pero en 2009 me invitan a participar en una serie de intervenciones de distintos artistas en distintos museos. Y a mí me toca el Genaro Pérez, donde hago una primera aproximación a este recurso de la proyección. En esa oportunidad, trabajé con las obras que están dentro de la colección de ese museo; es decir, hice un registro de ellas y las animé. Hice que salgan a un muro exterior que da a la avenida General Paz. Las obras salieron del museo a la calle, ese fue mi propósito a partir de un mero recurso técnico.

–Pero luego esa idea se amplió…

–Sí. Unos años después, bastantes diría porque fue en 2014 que comencé con el proyecto Apareciendo, en el que usé este recurso técnico de la proyección sobre el paisaje urbano o sobre el paisaje natural, pero con un concepto distinto, el de hacer aparecer lo que fue desaparecido por la violencia. Por un lado, por la violencia del Estado, del terrorismo de Estado; entonces trabajé sobre el Plan Cóndor y las dictaduras en el Cono Sur. Hice aparecer en distintos países de la región a las personas desaparecidas por los regímenes totalitarios y asesinos. Después, ese tipo de expresión se trasladó a la desaparición de los pueblos originarios de sus territorios. En ese caso, proyecté imágenes del Archivo General de la Nación en la Patagonia y en la Yunga. Y por invitación, en 2015 (es decir, en el medio de las dos apariciones ya explicadas), proyecté por primera vez a la víctima de un femicidio. La idea crece interactuando con distintos tipos de violencia...

De archivo en archivo

Tan cerca, la muestra ya aludida al comienzo, es otra derivación del proyecto Apariciones. “Apariciones me llevó naturalmente a trabajar con la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia, que ahora me convocó para llevar adelante algo enmarcado en los 50 años del Golpe”, explica Gabriel Orge.

Gabriel Orge, en el Museo Evita y en un parque de Ciudad de México. Las fotos remiten a sus recientes últimos trabajos: la muestra "Tan cerca" y la docuserie de Netflix "La fiscal". (María Agrelo y Netflix)
Gabriel Orge, en el Museo Evita y en un parque de Ciudad de México. Las fotos remiten a sus recientes últimos trabajos: la muestra "Tan cerca" y la docuserie de Netflix "La fiscal". (María Agrelo y Netflix) (María Agrelo y Netflix)

“Puntualmente, para hacer una curaduría, una selección de imágenes, y así construir un relato que tome como eje la lucha por los Derechos Humanos. La idea era armar un relato con documentos fotográficos sobre acontecimientos importantes en la lucha por los Derechos Humanos en Córdoba y que tuviera algún vínculo con el exilio. Eso pude reconstruir en el lapso de tiempo que tuve para hacer esta investigación”, precisa.

Para conseguir el material sobre el que trabajó minuciosamente y al que complementó con rigurosos textos explicativos, Orge dice haber rastreado archivos institucionales (Archivo Provincial de la Memoria o el Archivo Histórico de la Provincia) y otros de fotógrafos independientes… “Lo cierto que me resultaba difícil conseguir imágenes de los años ’70, más allá de las publicadas en los medios en Buenos Aires que son de… de Buenos Aires. Y de un modo casual doy con (el periodista) Gustavo Farías, quien me ofrece revisar una parte de su archivo, al que tiene muy bien catalogado y ordenado. De ahí extraje algunas joyas que él posee”, revela.

Y luego detalla: “Algunas ya han sido vistas… Yo muestro una foto de la secuencia de la quema de libros, pero hay una serie de siete más de esa situación. Esa imagen ha circulado, insisto, pero después doy con otras que no, como una sobre un retén militar en una calle de Córdoba, poco antes del Golpe. Doy con una fotografía, que me pareció muy emblemática, que es la del partido Argentina-Holanda en 1979, donde se puede ver en la tribuna esas pancartas que intentaron dar visibilidad a la situación política en Argentina”.

“Fue Argentina-Holanda en el 75° aniversario de la Fifa, que se celebró en el ’79 y en Suiza; un año después, repitieron la final del ‘78”, profundiza sobre una acción en la que, aparentemente, estuvo involucrado el exfutbolista y DT Ángel Capa. “Estuvo ahí como exiliado; él había sido un militante del peronismo de base y se tuvo que ir. No fue su idea sino la de varios de sus amigos llevar adelante esa manifestación”, suma Orge.

Tan cerca tiene otras fotos monumentales que dan testimonio de época. Algunas remiten al horror y otras a la dignidad de la incesante búsqueda de justicia. Expuestas del museo a la calle, invitan a ejercitar la memoria ante tanto scrolleo deshumanizante y sobrecargado de fake news. Orge: “Entonces, la pregunta se vuelve binaria: ¿la imagen como mercancía o la imagen como derecho? A la desmaterialización digital le opongo la materialidad de una fotografía instalada en la ciudad, una imagen que disputa el espacio público y propone una experiencia política: detenerse”.

“Y romper el flujo temporal impuesto por un sistema que simula la inclusión mientras nos excluye de nuestra propia capacidad de pensar”, cierra Orge, tan magistral como cualquiera de sus intervenciones.