Ex preso apuntó contra la Justicia y reconoció a dos torturadores
También dijo que un capellán de la Iglesia hizo que "los molieran a palos". Acusó por no investigar a los ex jueces Puga y Zamboni.
El ex preso Gustavo Tisera dijo que mientras estuvo preso en la cárcel UP1 durante la dictadura, al menos un juez federal no quiso escuchar las denuncias de los detenidos; que él no tuvo abogado, y contó el supuesto rol de un ex capellán. Reconoció a algunos torturadores.
"Si no hubiese habido complicidad de la Justicia, de la Iglesia, esto no hubiese sucedido", dice Gustavo Tisera, ex preso político y militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Habla de la última dictadura y de la torturas y los asesinatos ocurridos en la Penitenciaría Nº1 de barrio San Martín, por los cuales están siendo juzgados en Córdoba una veintena de represores, entre ellos Jorge Videla y Luciano Benjamín Menéndez.
Pero antes de advertir esa "complicidad", Tisera recuerda que la represión comenzó mucho antes del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, ya que había sido detenido tres años antes, llevado a las seccionales 1ª, 4ª y a la 11ª, y de ahí a la cárcel de Encausados y a la UP1, como relata en su casa, donde recibió a La Voz del Interior.
Lo imputaron por "tenencia de arma de guerra, resistencia a la autoridad y robo de un automotor" y lo condenaron a tres años de prisión, que al final fueron nueve. Como era habitual, los presos políticos estaban a cargo de la Justicia Federal o del Ejército y en su causa entendía el juez federal Nº1 Adolfo Zamboni Ledesma (fallecido).
En la UP1, según Tisera, el "buen" trato con el Servicio Penitenciario cambió con el golpe, los pabellones de "presos especiales" se llenaron en "forma alevosa" y los detenidos fueron torturados (ver "Un paralítico fugándose" y Lecturas silenciosas). Entre los torturadores recuerda a Miguel Pérez y Enrique Mones Ruíz, imputados en la "causa UP1".
En cierta ocasión, el jefe del área 311 (organizada para la "guerra contra la subversión") Juan Baustista Sasiaíñ, les ordenó a Tisera y los presos de la celda 11: "Levante la mano el que está por equivocación. Porque no me quiero equivocar". Nadie levantó la mano y dijo: "Les comunico en nombre mío y del \'Chacal\' (por Menéndez) que están condenados a muerte. Pero no se pongan contentos que van a ir muriendo lentamente de manera que se arrepientan de haber nacido\'".
Esas palabras coinciden con las que escucharon otros detenidos "especiales" y que desesperanzó a Tisera como a muchos, también por lo que vivirían después cuando los presos Gustavo de Breuil, Hugo Vaca Narvaja y Higinio Toranzo fueron fusilados cerca de donde está el estadio Córdoba.
"(Los militares) tiraban la moneda y el que salía sorteado era el quedaba vivo. A Eduardo de Breuil (hermano de Gustavo) lo hacen presenciar y le dicen: \'Lo que viste lo vas a contar a tus compañeros porque así van a ir muriendo todos\'. Con eso nos pretendían aleccionar", indica Tisera, que declarará como testigo en el juicio a Videla.
Dice que la "complicidad" con la dictadura alcanzaba también a la Iglesia: "Un día el capellán del Tercer Cuerpo, cuyo nombre nunca supe, empezó a confesarnos. Un guardiacárcel nos dijo: \'Guarda que éste lleva las botas debajo de la sotana\'. Los compañeros le decían lo que estaba sucediendo y el capellán dijo: \'¿Ah, sí? Ya van a ver lo que les pasa, van a saber lo que es bueno\'. Después, los militares nos molieron a palos".
Al referirse a la Justicia Federal, Tisera menciona a los ex jueces Zamboni Ledesma y Miguel Ángel Puga, éste imputado en otra causa por "omitir" investigar dos crímenes. "En una oportunidad fue no sé si Zamboni o Puga a notificar (a presos) como estaban sus causas, pero en ningún momento quisieron escucharlos".
De acuerdo con Tisera, los presos llegaban a la indagatoria con marcas por los golpes: "No había que ser muy lúcido para darse cuenta de la situación en que estábamos". Agrega que no sólo nunca declaró ni habló con ningún fiscal ni juez, sino que tampoco tuvo contacto con un abogado oficial de la Justicia.

