Día del Holocausto. El deber de recordar y el compromiso con la justicia

Educar a las nuevas generaciones sobre uno de los capítulos más oscuros de la humanidad no solo transmite conocimiento, sino que forma ciudadanos críticos, capaces de reconocer y rechazar los discursos de odio en todas sus formas

19 de abril de 2026 a las 08:15 a. m.
Julián López
El deber de recordar y el compromiso con la justicia
Acto por el Día del Holocausto en el Teatro del Libertador.

Cada año, al conmemorar el levantamiento del gueto de Varsovia, recordamos a las víctimas del Holocausto y honramos también el coraje de quienes resistieron frente al horror. Entre ellos, los protagonistas del levantamiento como símbolo universal de dignidad humana frente a la barbarie.

Esta fecha no es sólo un ejercicio de memoria histórica. Es, sobre todo, un llamado urgente al presente.

El Holocausto no comenzó con cámaras de gas. Comenzó con palabras: con discursos de odio, con la estigmatización del otro, con la indiferencia frente a la discriminación.

Por eso, recordar implica asumir una responsabilidad activa: educar, prevenir y actuar frente a toda forma de violencia simbólica o material.

En este sentido, la provincia de Córdoba ha dado un paso significativo al establecer, desde 2008, la enseñanza del Holocausto en las escuelas secundarias. Esta decisión no es menor.

Educar a las nuevas generaciones sobre uno de los capítulos más oscuros de la humanidad no solo transmite conocimiento, sino que forma ciudadanos críticos, capaces de reconocer y rechazar los discursos de odio en todas sus formas. Mas destacable resulta la reciente modificación de la ley N° 9.586 aprobada en la Legislatura provincial una semana atrás, en la que se incluyó como estudio obligatorio en las escuelas secundarias, las temáticas de Terrorismo, genocidios y crímenes de lesa humanidad. Algo que, sin dudas, refleja el compromiso de este gobierno provincial con la educación y con el nunca más.

La educación es una herramienta fundamental, pero no suficiente por sí sola. El compromiso debe ser también institucional. Los liderazgos políticos, sociales y comunitarios tienen la responsabilidad de promover una cultura basada en el respeto, la inclusión y la convivencia democrática. En tiempos donde resurgen expresiones de intolerancia, el rol del Estado y de sus representantes es más relevante que nunca.

Este año, además, se cumplen 80 años de los Juicios de Núremberg, un hito fundacional en la historia del derecho internacional. Allí, por primera vez, se juzgó a los responsables de crímenes de lesa humanidad, estableciendo un principio fundamental: incluso en contextos de poder absoluto, existe responsabilidad individual frente a la ley.

Núremberg marcó un antes y un después. Nos enseñó que la justicia no puede ser indiferente frente al horror y que los crímenes más graves no pueden quedar impunes. Ese legado sigue vigente y nos interpela a fortalecer nuestras instituciones, a defender la justicia y garantizar que nunca más la violencia sistemática encuentre amparo en la indiferencia o el silencio.

Recordar el Holocausto es, en definitiva, reconocer de lo que el ser humano es capaz. Capaz de destruir, pero también de resistir, de reconstruir y de hacer justicia. En este punto deseo hacer propias las palabras de Helen Gutkowski, sobreviviente de la Shoá, a quien tuvimos el honor de recibir en Córdoba el pasado lunes 13 de abril en ocasión de conmemorar el 83° Aniversario del Levantamiento del Gueto de Varsovia: “No debemos permanecer indiferentes frente a la tragedia de otros”.

El Día del Holocausto y el Heroísmo, nos invita a elegir de qué lado de la historia queremos estar. La memoria no es solo un acto del pasado; es una herramienta para construir un presente más justo y un futuro donde el odio no tenga lugar.