Entre denuncias y mensajes mafiosos
Carlos Yanicelli no podrá lavar sus culpas derivando responsabilidades. Carlos Paillet.
Carlos Yanicelli no podrá lavar sus culpas derivando responsabilidades en magistrados y políticos por los hechos que son materia de investigación desde la época en que él integraba una gavilla de policías represores. Pero sus irrupciones declaratorias en el juicio que lo tiene como procesado van dejando heridos.
Uno de los destinatarios de esas delaciones es el camarista Luis Rueda, a quien Yanicelli quiere dejar pegado a actividades turbias, como las supuestas tertulias con espías.
Como respuesta, Rueda concedió un reportaje a este diario, publicado el 26 de julio pasado, en el que, entre desmentidas y autodefensas, el magistrado reveló que hace cuatro meses recibió una “amenaza directa” de Raúl Yanicelli, hermano de Carlos y también ex oficial de la Policía.
–¿Denunció esto?, se le repreguntó al juez ante la gravedad de la revelación: “No. En este tema de las amenazas y sugerencias, uno ya tiene el cuero duro. He pasado épocas muy delicadas respecto a esto (...). La denuncia de una amenaza generalmente no termina en ninguna parte”, respondió entonces Rueda.
Ahora se conoce que esta parte de la nota no ha caído bien en la comunidad judicial y que, incluso, tuvo repercusiones negativas en ámbitos tribunalicios porteños.
¿Es oportuno que un juez asevere que una denuncia–en este caso por amenazas– no termina nunca en nada?
Otro costado grave radica en que, tras aquel mensaje mafioso, no hubo siquiera una actuación de oficio de un fiscal. Una reacción de este tipo podría haber desencadenado sendas citaciones, al colaborador de Rueda que receptó la amenaza de boca de Raúl Yanicelli en la ciudad de Córdoba y al propio amenazante.
Ayer, Carlos Yanicelli desparramó nuevas sospechas. ¿Conservan poder o generan temor estos dos ex comisarios, al punto que nadie averigua las amenazas proferidas por uno de ellos en la vía pública?

