La política internacional, desde el ombligo
Hoy, la mirada estratégica de Córdoba ya no apunta al norte, como hace 200 años, ni al Puerto, como hace 100. Nelson Gustavo Specchia.
Desde la perspectiva de las relaciones políticas con el resto del mundo, Córdoba ha transcurrido estos 200 años de vida independiente inmersa en el forcejeo entre su importancia relativa y su ubicación mediterránea, geográficamente alejada del epicentro de gestión de los asuntos exteriores y de todas las fronteras, de los pasos y de los puertos, zonas de contacto y flujo donde la política internacional se hace visible. Córdoba, hasta tiempos relativamente cercanos, ha tenido que conformarse con oficiar de posta, de ciudad de paso, de relevo en el largo camino entre una frontera y otra. Esa equidistancia geográfica, junto a la alta importancia relativa de su economía, de sus particularismos sociales y de su influencia política, contribuyeron a moldear esa personalidad diferencial frente a los grandes hitos que han ido marcando el derrotero argentino.Desde el último cuarto del siglo 20, con la introducción de los elementos y herramientas que han revolucionado la información, las comunicaciones, los movimientos de mercaderías y la logística del comercio, aquellas características que habían permanecido más o menos constantes desde la colonia dieron un giro estratégico, y lo que antes podía ser considerado como una postura relativamente desventajosa, comienza a adquirir una relevancia creciente. Coincidente con esta modificación en los modos de los intercambios globales, también el contexto internacional se ajusta, volviendo a otorgar a las regiones y a las ciudades roles protagónicos que, en la emergencia, construcción y consolidación de los estados nacionales, habían sido sustantivamente delegados a los gobiernos centrales.Tres puntos cardinales. A tono con los tiempos, Córdoba comenzó a vivir un proceso de recategorización de sus perspectivas exteriores. Podríamos, a trazo grueso, diferenciar tres momentos en esta corta y extensa historia bicentenaria: cuando Buenos Aires acogía a la pueblada de Mayo, Córdoba permanecía con la mirada hacia el norte, tal como venía haciéndolo desde tiempo atrás. Santiago del Estero, el Tucumán y el Alto Perú, y los puertos del Pacífico eran las referencias y los destinos. Esa mirada ya había cambiado de orientación cuando los festejos del primer centenario, el puerto de Buenos Aires resplandecía y el centralismo político había concentrado eficazmente la gestión de la cosa pública. En este tercer Mayo, sin embargo, Córdoba se encuentra con un escenario de política internacional más complejo y plural. La descentralización de la administración nacional comenzada a fines del siglo pasado se ha consolidado, y se complementa con las tendencias globales de la interdependencia y la transnacionalización. Estos tres elementos –descentralización, interdependencia y transnacionalización– empujan la formación de espacios de relaciones e intercambios que ya no necesariamente se corresponden con la idea decimonónica del Estado-nación, único, soberano e indivisible. Por el contrario, estas tendencias abren posibilidades para las acciones externas a niveles subnacionales, especialmente para las provincias, regiones y municipios. Las unidades subnacionales son los "nuevos actores" internacionales, que generan novedosos vínculos externos al promover sus intereses empresariales y comerciales, y acercar colectivos sociales geográficamente lejanos pero culturalmente afines.Así, hoy la mirada estratégica de Córdoba ya no apunta al norte, como hace 200 años, ni al Puerto, como hace 100. En realidad, no apunta en ninguna dirección exclusiva, sino que es más panorámica y de amplio ángulo, asumiendo su rol de "nuevo actor" global con un dinamismo sin precedentes. La emergencia de una filosofía política aperturista y de integración al mundo, un contexto de liderazgo continental medianamente homogéneo, nuevos impulsos a la vieja cuestión latinoamericana, la organización de la integración económica regional en el Mercosur, la relevancia creciente de la zona Asia-Pacífico, el corredor bioceánico y las salidas por puertos chilenos, y la decisión política de fortalecimiento de la Región Centro (con sus foros de universidades, empresarios y trabajadores reunidos en el consejo de la sociedad civil) son los principales puntos de la nueva perspectiva global en este segundo centenario. El inminente rol internacional de las municipalidades y de los gobiernos locales, el desafío más importante del futuro cercano.

