Temas del día:

Otro ataque a la democracia

Con sus malintencionadas declaraciones, el ministro Randazzo atacó a la prensa y a las instituciones democráticas. Lo grave es que esa posición refleja un equivocado diagnóstico oficial.

01 de septiembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Otro ataque a la democracia

Se equivocan quienes afirman que el ministro del Interior, Florencio Randazzo, atacó a los diarios Clarín y La Nación cuando dijo que ambos medios de comunicación "atentan contra la calidad institucional y la democracia". En verdad, el ataque, la advertencia, la admonición del funcionario se dirigió al conjunto de los medios de prensa no oficialistas, a la oposición política, a los jueces que se atreven a señalar "irregularidades" en ciertas acciones del Gobierno nacional y, en definitiva, a todo ciudadano que se atreva a cuestionar el discurso oficial. Montado en el resultado de la elección primaria, que significó un fuerte respaldo a la presidenta Cristina Fernández, el ministro del Interior lanzó sus diatribas, que ayer profundizó, al afirmar que ambos periódicos han "condicionado a todos los gobiernos de la democracia". Lo grave es que su posición fue acompañada ayer por palabras del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, que reflejan un equivocado diagnóstico oficial sobre la libertad de prensa y la democracia. En el primer caso, el agravio fue de tal magnitud que hubo periodistas que reaccionaron en forma airada durante la conferencia de prensa, entablándose entonces discusiones impropias y subidas de tono que no hacen más que reflejar el grado de agresividad del Gobierno hacia quienes no repiten fielmente el discurso oficial.Poco favor le hacen al oficialismo funcionarios como Randazzo, Tomada y Aníbal Fernández, quienes dieron muestras de tener un concepto equivocado de los derechos institucionales, cuando no de un autoritarismo apenas contenido y que pugna por aflorar, impulsado por un resultado electoral que tienta a la soberbia.La democracia no está amenazada, pues, por periodistas que difunden en sus medios la comisión de posibles irregularidades en las elecciones del 14 de agosto último con base en declaraciones de jueces, de dirigentes de la oposición y de los graves errores cometidos en los telegramas elaborados por los presidentes de mesa.La verdadera amenaza para las instituciones la constituye el retorno a discursos excluyentes, al hallazgo de "conspiraciones" en cada crítica que se formula a la marcha de las cosas, a la atribución de todos los males del país a quienes se oponen a las medidas del Gobierno, a la recurrencia, en suma, a prácticas que ya produjeron demasiado daño.Un resultado electoral que, por otra parte, aún no ha conferido poder alguno a sus ganadores, no admite prepotencias ni soberbias. La Presidenta, que en sus discursos posteriores al 14 de agosto dio muestras de serenidad y equilibrio elogiables, debe velar con energía para que sus colaboradores no caigan en las tentaciones autoritarias. La salud de la democracia y de las instituciones del país, a la que seguramente conducirá en los próximos años, así lo exige.