Un doble llamado de atención
La elevada inflación de febrero impacta en los sectores de menores recursos, mientras que la “estabilidad” de las últimas semanas supone una caída en la demanda.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que el índice de precios al consumidor nacional urbano (IPCNu) registró una inflación de 3,4 por ciento durante febrero último, por lo que la suba llega ya al 7,2 por ciento en el primer bimestre. El aumento en el mes anterior equivale al que se registra, en términos generales, durante un año en los países desarrollados que conforman el Grupo de los 20 (G-20), que también integra la Argentina.Pero no es el único desajuste que exhibe el país, ya que estamos entre las naciones con mayor inflación en el mundo. El control de la suba generalizada de los precios de bienes y servicios es la principal preocupación de las economías de los países integrantes del G-20, con las cuales el Gobierno gusta compararse.Si bien la Argentina comenzó a sincerar las cifras ante la necesidad de acceder al financiamiento de los organismos internacionales, el fenómeno ya cumplió seis años. Desde 2007, la economía nacional registra una inflación de dos dígitos anuales, que el kirchnerismo se encargó de enmascarar y distorsionar.Por lo demás, este golpe al bolsillo y a quienes menos tienen –que dedican casi todos sus ingresos a comprar alimentos y bienes esenciales– no mereció una mención explícita ni un mínimo esbozo de plan de control durante el mensaje que la presidenta Cristina Fernández dirigió al Congreso Nacional el 1 de marzo último.El dato de febrero supone un doble llamado de atención para la gestión oficial. Por un lado, el esquema de Precios Cuidados sólo atiende a un universo muy reducido de alimentos, bebidas y artículos de tocador y limpieza, mientras que el resto de los productos registró subas que promedian entre cuatro y ocho por ciento, según mediciones privadas.Además de los acuerdos sectoriales, será necesario que la administración central cumpla su parte con la adecuación del gasto público al nivel de los ingresos; que por otra parte suman récord tras récord todos los meses. Por caso, es inconcebible que Fútbol para Todos tenga asignado un mayor presupuesto que la lucha contra el narcotráfico.Finalmente, la "estabilidad" –que el jefe de Gabinete y el titular de Economía se encargaron de elogiar en relación con el comportamiento de la última quincena de febrero y la primera de marzo– estaría obedeciendo a una caída en el consumo y no al control de precios. Este es el dato que surge del relevamiento que realizan las consultoras privadas con base en los tickets de compra.El cuadro de situación exige, entonces, una política antiinflacionaria, que debe estar más allá de celebraciones distorsionadas respecto de la verdadera razón de la baja de precios y su impacto socioeconómico.

