Todos somos donantes
El aumento de donantes de órganos y, por lo tanto, de implantes y reimplantes que prolongan o salvan vidas humanas debe ser reconocido como un hecho de alta significación ética.
La donación de órganos y los trasplantes y reimplantes, que logran la sobrevida de personas en alto riesgo, son una tendencia de la medicina moderna de alto valor humanitario, que debe ser valorada y enaltecida por la ciudadanía. En 2013 se cumplirán 10 años de la sanción de la Ley de Trasplantes, que en 2005 fue actualizada con otra normativa que avanza sobre la figura del "donante presunto", por la cual todos somos potenciales donantes, salvo que hayamos dispuesto de manera expresa lo contrario por razones religiosas o de otra naturaleza, como puede ser la voluntad de la familia o de la misma persona.Pero la afirmación "todos somos donantes" tiene un significado que está íntimamente relacionado con otros valores fundamentales, como el derecho a la vida. Constituye, además, un principio de solidaridad que se incorpora a todos los derechos que la modernidad reconoce a las personas, cada vez más amplios y específicos.En un mundo estremecido por la violencia y la muerte en gran escala, prolongar la vida de una persona con dignidad y dominio de sus actos merece el reconocimiento de todos los seres humanos.En lo que va del año, se realizaron en Argentina mil trasplantes, lo que representa un aumento del 14 por ciento respecto de igual período del año pasado, según cifras proporcionadas por el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai). Por tratarse de un organismo estatal que proporciona cifras oficiales, hay que saludar la noticia, ya que el Incucai se caracteriza desde su creación por la seriedad y responsabilidad con la que asume y cumple su tarea. Miles de personas solicitan su ayuda.Hay un caso conmovedor, que ilustra la importancia de los trasplantes. Ocurrió hace un mes en el Hospital Privado de la ciudad de Córdoba. Un paciente, una persona mayor que estaba en la lista de emergencia del Incucai, recibió el hígado de un joven fallecido en un accidente.La persona murió, porque su dolencia era muy grave y de larga data, pero el hígado del joven muerto sobrevivió y fue de inmediato reimplantado en un jornalero de 54 años, quien también se encontraba en lista de espera, porque padecía las secuelas de una hepatitis autoinmune.El paciente no podrá volver a su oficio, pero puede realizar tareas de manera normal. El hecho fue considerado casi como un milagro, aunque se trata de una técnica médica en constante expansión.La provincia de Córdoba ocupa el cuarto lugar en el ranking nacional de donaciones de órganos renales, hepáticos, cardíacos y pulmonares, lo que evidencia un progreso importante en relación con otros años en los que hubo un descenso en esta actividad esencial para el ser humano. La medicina está cumpliendo en esta materia muy bien sus deberes, aunque la ruta sea muy larga.

