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Solidaridad y obras urgentes

Es imprescindible que las promesas hechas por la Provincia y la Nación a los damnificados por los temporales en Córdoba se cumplan con el mismo espíritu que la gente puso en colaborar con los afectados.

19 de febrero de 2015 a las 12:01 a. m.
Solidaridad y obras urgentes

La solidaridad colectiva, espontánea y desinteresada fue uno de los factores que quizá más contribuyó a mitigar las devastadoras consecuencias del trágico temporal que se abatió durante los últimos días sobre el centro-norte de la provincia de Córdoba, con daños irreparables en pequeños parajes y ciudades densamente pobladas de las Sierras Chicas. El inusual aguacero en esa zona de arroyos habitualmente mansos, vueltos caudalosos por la inusual cantidad de agua caída, dejó muertos y miles de vecinos damnificados, muchos de ellos a la intemperie.La reacción fue inmediata no bien se conoció la magnitud de la catástrofe. A la rápida intervención del Gobierno provincial y de las autoridades de los municipios y comunas sacudidos por el temporal, sin olvidar el ofrecimiento de ayuda por parte de la Nación, se sumó la colaboración incondicional de miles de cordobeses anónimos que acudieron a los centros de donación para auxiliar a las víctimas.Se trata de un gesto humanitario invalorable que se reitera ante las adversidades y que, salvo penosas excepciones, no conoce de banderías políticas ni de intereses personales.En esa gesta solidaria, hubo hombres y mujeres que no fueron alcanzados de forma directa por el desastre y que lo mismo se movilizaron para colaborar con sus vecinos en la limpieza de centenares de casas tapadas de lodo. Fue una postal repetida en las imágenes de desolación y angustia que dejaba ver el paso del temporal.Ahora bien: es necesario ir un paso más allá de esa fenomenal muestra de fraternidad. Y ese paso debe darlo el Estado.Los daños materiales son cuantiosos, verificados tanto en las viviendas particulares como en muchos tramos de rutas desaparecidas o puentes y vados arrasados por el torrente incontenible.Los anuncios de ayuda comunitaria y de obras de infraestructura, realizados desde la Provincia y la Nación, no pueden quedar a merced del olvido. Sería injusto que dentro de algunas semanas, cuando las lluvias hayan cesado y el tema de los inundados ya no figure en las crónicas, los damnificados tengan que salir a manifestarse en protesta porque las obras siguen en promesas.No es antojadizo plantear un escenario semejante: muchos vecinos de Alta Córdoba, víctimas de la explosión de una planta química en noviembre de 2014, elevan sus quejas por la ausencia de obras que atañen tanto a la órbita provincial como a la municipalidad de la ciudad capital.La solidaridad y fortaleza de la gente fue puesta una vez más a prueba ante los trágicos sucesos derivados de las copiosas lluvias en las zonas serranas. Les toca ahora a las autoridades no caer en la desidia y obrar con el mismo empeño que mostraron en estos días.