Sistema sanitario en problemas
Los ciudadanos que acuden al sistema sanitario público de la provincia de Córdoba han vuelto a padecer en estos días las consecuencias de un conflicto que se extiende y cuyos orígenes obedecen a factores de diversa naturaleza.
Los ciudadanos que acuden al sistema sanitario público de la provincia de Córdoba han vuelto a padecer en estos días las consecuencias de un conflicto que se extiende y cuyos orígenes obedecen a factores de diversa naturaleza. Una situación que se reitera en los establecimientos hospitalarios de la ciudad de Córdoba y en varias poblaciones del interior y que conjuga las demandas gremiales por contratos caídos en el área de salud y reclamos salariales, con las recurrentes denuncias por falta de insumos para una adecuada atención de los pacientes.No es antojadizo discernir que esta puja de intereses sectoriales, sumada a la maraña burocrática en la provisión de medicamentos e insumos, va dejando a la intemperie a centenares de vecinos de escasos recursos que no tienen otra alternativa para tratarse.Desde el Ministerio de Salud de la Provincia, insisten en relativizar la gravedad del conflicto, pero esa valoración se contrapone con los testimonios de los propios médicos respecto de que la baja de contratos generó una crisis de recursos humanos en áreas de atención sensibles. Es factible que la decisión administrativa de interrumpir el vínculo laboral de algunos profesionales no haya pasado por un análisis previo de especialidades y necesidades.Al respecto, un relevamiento de este diario, difundido el pasado miércoles, señala que entre los casos de contratos no renovados en el área de salud se cuentan numerosos médicos especialistas y una buena dotación de enfermeros.Se puede disentir en cuestiones gremiales y resolver las diferencias en función de las herramientas legales previstas para la negociación. Pero, a la luz de la fenomenal demanda de asistencia médica en un año signado por diversas patologías, producto de un invierno crudo, resulta contraproducente cualquier actitud apresurada.Distintos informes coinciden en que el crecimiento de la planta de empleados estatales en general fue exponencial durante los últimos años, y que muchas veces se premió con cargos públicos rentados a militantes políticos o a amigos de funcionarios del poder de turno.Es por ello que (a tono con lo que pregonan las autoridades cada vez que el tema del Estado elefantiásico se coloca en la cresta de la agenda) sería aconsejable no desatender estructuras clave de la administración, como son seguridad, salud y educación, más allá de los intereses sindicales, que deberán resolverse por otros canales.La atención primaria de la salud es una de las principales responsabilidades del Estado, que, lejos de enredarse en discusiones estadísticas de bajo vuelo, debe velar por el derecho que les asiste a los ciudadanos, sobre todo a los que demandan desde la pobreza y la vulnerabilidad.

