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¿Riesgo de pensamiento único?

La universidad argentina no debe volver al oscurantismo, como es la idea de dirigir los estudios de ciencias económicas sólo a ciertos autores, supuestamente inspiradores de la actual política.

19 de octubre de 2011 a las 12:01 a. m.
¿Riesgo de pensamiento único?

El Gobierno nacional es un militante fervoroso del pensamiento único. Este relato, que rechaza debates y opiniones críticas, no es sólo una visión del presente y los históricos acontecimientos que auguran para el futuro, sino que también abarca el pasado. La pasión por recontar hechos históricos ya suma varios ejemplos. Por caso, la gestión de Néstor Kirchner decidió reescribir el prólogo del libro "Nunca más", que sintetizaba la investigación de la ex Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), creada durante la gestión de Raúl Alfonsín y que el 20 de septiembre de 1984 entregó su informe sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura militar de 1976 a 1983. El informe incluyó la mención de grupos terroristas que intentaron crear una "patria socialista" a través de la acción armada contra el Estado. Ese concepto fue corregido por los neointérpretes kirchneristas, por encima de la obra de Ernesto Sabato y otras distinguidas personalidades.El nuevo relato intenta también acallar las voces críticas del presente, como pretendió el titular de la Biblioteca Nacional, Horacio González, quien intentó que el premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, no pronunciara la conferencia de apertura de la Feria del Libro.Las opiniones únicas y acríticas se amplifican también por el amplio multimedio montado por el Gobierno nacional para difundir y propalar acciones y pensamientos. La novedad es que las autoridades económicas, acompañadas por agrupaciones afines como La Gran Makro y La Cámpora, intentan ahora aplicar ese pensamiento único al estudio de las ciencias económicas en el ámbito de las universidades nacionales.Amado Boudou y Roberto Feletti, ministro y viceministro de Economía de la Nación, respectivamente, nuevos militantes de esta corriente, comenzaron por exigir un cambio en el nombre de la carrera de Licenciatura en Economía, que debería llamarse, según su saber, Licenciatura en Economía Política, con el objetivo de darle una matriz política a las decisiones económicas.No se trata sólo de un cambio de cartel sino de que la nueva currícula –según los mosqueteros del pensamiento kirchnerista– debería centrarse sólo en el estudio de los textos de Carlos Marx y John Maynard Keynes, dejando de lado, por ejemplo, a los premios Nobel Milton Friedman, Paul Samuelson y Friedrich Hayek, entre otros.El proyecto se completaría con el dictado de "cátedras populares" en las casas de altos estudios. La Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata resiste, por ahora, las ideas de estos malos alumnos en el pasado y peores obsecuentes en el presente.La universidad argentina no puede volver a una época de oscurantismo, sólo comparable con los objetivos de reorganización nacional de la última dictadura militar.