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Por qué no hay debate

A las puertas de la octava elección presidencial consecutiva desde la reinstalación de la democracia, seguimos sin conseguir al menos un debate entre los candidatos.

26 de septiembre de 2015 a las 12:01 a. m.
Por qué no hay debate

Una vez más nos encontramos con que no tendremos debate entre los principales candidatos a un cargo electivo. Esto ya sucedió en numerosas provincias y municipios importantes. Los cordobeses lo sabemos, ya que en la última elección no se pudieron realizar aquí debates entre los candidatos a gobernador y a intendente de la Capital. Esta vez, el candidato del oficialismo, Daniel Scioli, decidió responder a las convocatorias de una manera ambigua que, en la práctica, significa un rechazo de la invitación.Los argumentos son tan endebles que no resisten el menor análisis. Por un lado, señaló que no existen reglas claras porque no hay una ley que regule los debates. Curiosamente, hay un proyecto de ley que apuntaba en ese sentido y que tiene dictamen de la comisión correspondiente de la Cámara de Diputados, pero no pudo ser tratado porque el bloque kirchnerista lo impidió.Por otro lado, ante una consulta periodística del diario La Nación, de Buenos Aires, sostuvo que si alguien quiere saber qué es lo que él piensa sobre algún tema, basta con observar qué ha hecho al respecto durante su gobernación.Las recientes inundaciones de vastos sectores de la provincia de Buenos Aires son un claro y contundente ejemplo de que su gestión como gobernador deja mucho que desear.Con todo, aun cuando un cargo provincial pueda servir como antecedente para imaginar las fortalezas y las debilidades de un candidato presidencial, ejercer la presidencia de la Nación no es lo mismo que ser gobernador, de modo que la sociedad sigue estando en todo su derecho de pedirle que exprese públicamente sus propuestas.Un debate entre candidatos es la instancia máxima de exposición del programa de gobierno que los diferentes espacios políticos le presentan a la ciudadanía como símbolo de la visión de país que los sostiene. Toda plataforma electoral describe una línea imaginaria desde un presente más o menos inmediato hacia un futuro más o menos cercano, a partir de un diagnóstico de la situación contextual en el que fue elaborada. Naturalmente, puede ser comunicada por múltiples vías y de manera individual.Pero el debate, como sostuvo el coordinador general de Argentina Debate –la organización no gubernamental que estaba motorizando un acuerdo entre los candidatos–, es una construcción colectiva entre los espacios políticos y una serie de agentes sociales –medios de comunicación, universidades, ONG– que lo hacen posible. Entonces, es un diálogo abierto entre postulantes, que corona una serie de consensos previos.Numerosos países de la región lograron instrumentar una serie de debates antes de cada elección presidencial. Argentina llega a la octava elección presidencial consecutiva sin conseguir al menos uno. Aquí no hay debate porque no hay diálogo.