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Política y violencia en el fútbol

Las nuevas medidas tomadas por la AFA para paliar la violencia fuera y dentro de los estadios no sólo no atacan el problema de fondo, sino que han contribuido a calentar la campaña electoral.

03 de agosto de 2013 a las 12:01 a. m.
Política y violencia en el fútbol

Lejos de asomar soluciones efectivas tendientes a erradicar la violencia en el fútbol, la polémica sobre el tema terminó enredada con pujas políticas, en un escenario cruzado por la campaña electoral rumbo a las inminentes elecciones legislativas. Mientras tanto, el núcleo de la cuestión sigue a merced de las desprolijidades de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y de la impericia de los funcionarios nacionales encargados de velar por la seguridad de las personas.El nuevo capítulo de esta controversia se anotó luego de que la AFA dispusiera que en las dos primeras fechas de los torneos de Primera División y del Nacional B no se pondrán a la venta entradas al público en general y sólo podrán concurrir a los estadios los socios de los clubes que jueguen de local.La medida, además de sumar un nuevo parche como medicina para frenar esta escalada de violencia, dejará fuera de los estadios a miles de hinchas y simpatizantes. Un fenomenal perjuicio (rayano en la discriminación) para el público común y un beneficio para los revoltosos.No es una novedad que la mayoría de los barrabravas son socios de los clubes y reparten credenciales entre sus adherentes, en una maniobra que cuenta muchas veces con la connivencia de ciertos dirigentes de las instituciones deportivas. Es decir, en estas dos jornadas de restricciones, los violentos ingresarán sin más trámite que mostrar la credencial de socios.Los antecedentes más recientes muestran que los enfrentamientos fueron provocados por disputas de poder entre facciones de un mismo club, por lo que tampoco está garantizado que estos desmanes disminuyan con la restricción impuesta al público visitante, como lo sugirió el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni.Además, el criterio adoptado por la entidad que conduce desde hace décadas Julio Grondona deja lugar a una reflexión: ¿la prohibición de vender entradas sólo en el arranque de los torneos significa que, para la AFA, en la tercera fecha ya no habrá necesidad de aplicar restricciones y que todo se habrá pacificado en el fútbol? Seguro que no y por ello se trata de una medida de apuro y de dudosa efectividad.Con todo, la irrupción de la política en el tema, lejos de pacificar los ánimos, ha contribuido a generar mayor roce y confusión.El gobernador José Manuel de la Sota tachó de inconducente e injusta la medida de la AFA y puso a Córdoba como ejemplo en materia de seguridad en la organización de eventos deportivos. "Que el fútbol sea una fiesta familiar", proclamó con criterio el gobernador, aunque desconoció la potestad que tiene la AFA en la organización y reestructuración de los campeonatos.Erradicar de las canchas a los violentos requiere de políticas responsables, que excedan el efímero paso de una campaña electoral.