Otra oportunidad para el país
El paréntesis abierto por la Cámara de Apelaciones de Nueva York en relación con las exigencias que planteó el juez Griesa abre una nueva instancia para cerrar el capítulo de la deuda en "default".
El Gobierno nacional festejó como un triunfo la resolución de la Cámara de Apelaciones de Nueva York, que abrió un compás de espera hasta el 27 de febrero de 2013 para resolver sobre la demanda planteada por los tenedores de bonos de deuda en default . Sin dudas esta instancia supone sacar la espada de Damocles que pendía sobre la cabeza de la Argentina si no cumplía con la resolución tomada por el juez Thomas Griesa.Ese fallo obligaba a depositar garantías por 1.330 millones de dólares antes del 15 de diciembre próximo. El no cumplimiento implicaba un default técnico para nuestro país.Los fondos que exigía Griesa debían actuar como respaldo en caso de un fallo adverso contra el país en la demanda planteada por varios fondos de inversión, entre ellos NML, de Elliot Management, y tenedores particulares, entre los que se encuentran al menos 13 ciudadanos argentinos.La suspensión de la orden por parte de la Cámara de Apelaciones abre una instancia de negociación formal a partir del 4 de enero próximo.Allí, como sugirió el ministro de Economía de la Nación, Hernán Lorenzino, la Argentina podría plantear la posibilidad de que los tenedores de esos bonos se acojan a los instrumentos ofrecidos en el último canje celebrado en 2010.Casi con seguridad que los demandantes rechazarán esa propuesta, pero nuestro país no debe desechar la alternativa de la negociación y dejar de lado los gritos altaneros, las frases ofensivas, como la del "colonialismo judicial", cuando fue la Argentina quien propuso los tribunales de Nueva York como sede de las controversias.Cerrar el capítulo de casi el ocho por ciento de los tenedores de bonos de deuda aún en cesación de pagos desde hace casi 11 años implicaría salir definitivamente de la moratoria celebrada incluso por los actuales miembros del Gobierno.Luego, quedaría resolver la instancia del Club de París (los acreedores son los gobiernos y los bancos centrales de varios países), lo que colocaría a la Argentina en la senda de la normalidad financiera global.Aunque el kirchnerismo ha escrito y reescrito esta historia en varias oportunidades, lo sensato es que muestre en serio su voluntad de restablecer las relaciones entre acreedores y deudor, dejando de lado los discursos encendidos.Estos tienen como retribución los cánticos fáciles de tribunas adictas, pero suponen un costo innegable para el país, como es la suba de la tasa de riesgo para endeudarse en las pocas ventanillas aún dispuestas a concederles créditos a las empresas y provincias argentinas.Parte de aquellos exabruptos es lo que condenó Griesa en su primer fallo. Lo correcto, entonces, sería aprovechar esta oportunidad que abrió el tribunal estadounidense, en cuyo ámbito no se olvida que las deudas deben ser saldadas, más allá de quiénes sean sus tenedores actuales.

