No reivindicar la violencia
Es equívoca la adhesión de grupos vinculados al Gobierno, como el que lidera Alicia Kirchner, al Día del Montonero, porque los argentinos ya hicieron la autocrítica de la violencia setentista.
La celebración del Día del Militante Montonero tuvo este año un significado especial. Ratificó la reivindicación de la lucha armada por parte de algunos sectores del gobierno de Cristina Fernández y abrió serios interrogantes sobre el rumbo que están tomando algunas políticas gubernamentales y sobre la propuesta de reelección de la Presidenta en 2015. Propuesta que, vale reiterarlo, exigiría una previa reforma constitucional y que podría abrir las puertas a un cambio del sistema republicano. Hace unos cinco años que un grupo en general pequeño de militantes de izquierda se reúne en la localidad bonaerense de William Morris todos los 7 de septiembre para conmemorar el día en que perdieron la vida en un enfrentamiento con la Policía los combatientes montoneros Fernando Abal Medina y Gustavo Ramus, en 1970.Abal Medina fue uno de los responsables del secuestro y la posterior ejecución del general Pedro Eugenio Aramburu, hecho cometido sin juicio legal previo y sin derecho a la defensa.El ex presidente de facto había sido secuestrado el 29 de mayo de 1970 por dos jóvenes vestidos con uniforme militar, en su departamento de la calle Montevideo de la ciudad de Buenos Aires. Ese día se cumplía el primer aniversario del Cordobazo y se celebraba el Día del Ejército.El régimen militar de entonces consideró que ese hecho marcó el comienzo de la subversión en la Argentina. De hecho, pocos días después, la flamante organización Montoneros, que venía del integrismo católico y luego se volcó al cristianismo revolucionario, ocupó la localidad de La Calera, en la provincia de Córdoba. Se había iniciado en el país un período de violencia sin precedentes.Pero este último 7 de septiembre no se trató de un pequeño acto de militantes de izquierda, ya que asistió mucho más gente y tuvo la adhesión de la Corriente de Liberación Nacional, denominada Kolina, que lidera Alicia Kirchner, cuñada de la Presidenta. Esto confirma que hay sectores del kirchnerismo que reivindican la actividad montonera, pese a que en las últimas tres décadas hubo en el país una profunda autocrítica tanto sobre la lucha armada iniciada por organizaciones como Montoneros y el ERP, como del terrorismo de Estado instaurado con la Triple A y el golpe de marzo de 1976.Resulta equívoca la participación de algunos grupos ligados al Gobierno en una recordación del Día del Militante Montonero: no significa otra cosa que una implícita reivindicación de la violencia como forma de acción política, algo inaceptable en un país democrático.La recuperación de la democracia constitucional y de los valores republicanos –incluidos el pluralismo, la libertad de prensa, la estricta división de poderes y la rotación de diferentes partidos en el gobierno– debe ser considerada una conquista irrenunciable en la Argentina.

