Necesitamos una Policía eficiente
Es inadmisible que el robo de autos y los asaltos en la calle se vuelvan parte de la rutina. La sociedad necesita de una institución policial que demuestre creatividad y valor para luchar contra los delincuentes.
En la tarde del primer domingo de enero, diferentes ladrones se robaron dos camionetas, dos autos y una moto en barrio Nueva Córdoba, de la capital provincial. Un sexto vehículo sufrió la sustracción de dos cubiertas. Son claros ejemplos que justifican lo que distintas fuentes policiales admiten de manera extraoficial: el robo de vehículos en esa zona céntrica ha recrudecido en los últimos tiempos. Todo parece indicar que se ha vuelto normal lo que no debería ser para nada normal. Los ladrones se mimetizan con los transeúntes y vecinos y, como suele decirse, a plena luz del día, cuando detectan el objetivo, exhiben su temeridad y su modus operandi sin que nadie ose detenerlos. Y en menos de cinco minutos se apropian del bien elegido. De ese modo, Nueva Córdoba es desde hace años el barrio donde más se roban vehículos estacionados en la calle; bastante más que en General Paz, Alta Córdoba, San Vicente, Alto Alberdi, Argüello o el Cerro de las Rosas, que son otros puntos de la ciudad con alto impacto en las estadísticas que se llevan sobre este tipo de delitos.¿No puede hacer nada la Policía para revertir esta tendencia? Si la respuesta fuese negativa, la sociedad cordobesa no tendría futuro. ¿Cómo hace para proyectarse en el mediano plazo una comunidad que se sabe impotente frente a los delincuentes?Por lo tanto, es imperioso que las autoridades policiales –y su responsable político, el Gobierno provincial– den la cara y enfrenten el problema con un plan que apunte, en simultáneo, a los dos polos que presenta la cuestión.Por un lado, el robo. La sustracción de cualquier tipo de bien en la vía pública implica el merodeo, la búsqueda obsesiva del distraído, que se torna vulnerable. Pues bien, la simple ronda del vigilante, solo o en parejas –en auto, a pie, en moto o en bicicleta–, produce el inmediato alejamiento de aquel que se mueve por la zona dispuesto a robar.Entonces, ¿por qué las comisarías no actúan preventivamente, como corresponde, y sólo salen a patrullar las calles cuando las estadísticas de los robos crecen hasta un determinado punto, fijado de manera arbitraria, y sólo contando las denuncias, que se sabe son una mínima fracción de los hurtos que se cometen?Por otro lado, en el caso específico de los vehículos, se sabe que se los roba para la reventa, para desarmarlos o para usarlos en otros delitos. El mínimo trabajo de inteligencia con capacidad para afectar estos mercados clandestinos produce una merma de los robos.La sociedad necesita de una Policía eficiente, que demuestre creatividad y valor para luchar contra los delincuentes. Quien no lo entienda así, no se librará de ser sospechado de cómplice de los maleantes.

