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El método de la intolerancia

La mera presunción de un contagio o la presencia en una comunidad de un agente de la salud no debe ser motivo para las reacciones impensadas y hostiles.  Río Tercero: con carteles anónimos, le piden a un enfermero "que se vaya de su casa"

04 de agosto de 2020 a las 12:10 a. m.
El método de la intolerancia
El enfermero muestra los carteles que le dejaron en Río Tercero. (Fotos gentileza Macarena Torres)

Enfocados en los rigores en que nos ha puesto la pandemia, el sentimiento de solidaridad es un valor indispensable en bien de ayudar a quienes transitan por momentos difíciles o cumplen un rol vital desde la compleja red sanitaria.

A la inversa, la intolerancia resulta repudiable y el peor de los remedios.

Estas dos facetas de la condición humana se han manifestado desde que la peste nos fatiga con una cuarentena obligatoria que arrastra más de cuatro meses.

Con todo, se han incrementado hasta límites preocupantes los episodios de discriminación en perjuicio de profesionales vinculados con los servicios de salud (personal médico y de enfermería, por caso) o los ataques o escraches incalificables a personas por la sola sospecha de que contrajeron el virus.

En el marco de la amplia repercusión pública que van teniendo estas agresiones, vale mencionar el mensaje anónimo que recibió un enfermero de la ciudad de Río Tercero: “No te queremos en la cuadra, quedate en el hospital”, dice el cartel que le dejaron en la puerta de su vivienda.

El otro hecho detestable registrado en las últimas jornadas ocurrió en Santa Cruz del Lago, en el Valle de Punilla.

Al amanecer del domingo pasado, un vecino se despertó con la ingrata sorpresa de que le habían prendido fuego a la camioneta de su propiedad que, además, es su principal herramienta de trabajo.

El rumor de que este joven fletero de 33 años (que también colabora como bombero voluntario) se había contagiado de Covid-19 se propagó por la comunidad. Incluso, recibió llamadas telefónicas por las que le preguntaban sobre la veracidad de los rumores.

El hombre explicaba que había dado negativo el test del Covid-19 que se realizó una persona con la que había tenido contacto estrecho, y que de igual modo tomó la decisión de aislarse en su casa. Pero lo siguieron hostigando.

Más allá del sentido estigmatizante de estos actos irracionales, estamos frente a situaciones delictivas que deben ser investigadas para dar con los autores y someterlos al veredicto de la Justicia.

Es atendible el temor de la población y el grado de estrés que va ganando a muchos por una pandemia que por ahora no muestra augurios de un pronto final en el planeta.

Pero la mera presunción de un contagio o la presencia en una comunidad de un agente de la salud no debe ser motivo para las reacciones impensadas y hostiles.

Nadie se puede arrogar derechos que no le competen.

Más allá del cuidado personal, son las autoridades políticas y epidemiológicas las que determinarán las acciones en bien de mitigar la propagación del virus. ´