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Mapa de ruta ilusorio

El proyecto de Presupuesto 2015, presentado esta semana en el Congreso de la Nación, revela demasiadas arbitrariedades e incoherencias como para ser una verdadera brújula del gasto público.

20 de septiembre de 2014 a las 12:01 a. m.
Mapa de ruta ilusorio

No por repetido, el dato deja de ser preocupante: esta semana, el Poder Ejecutivo Nacional remitió al Congreso el proyecto de Presupuesto 2015 que, como los anteriores, representa una formalidad de vagos alcances e improbable cumplimiento. Y que, para variar, será aprobado sin más por una disciplinada mayoría que nada discute ni se hace preguntas sobre las consecuencias –institucionales y prácticas– de convertir en costumbre lo excepcional. Debe convenirse que no ha sido este gobierno el que inauguró la sistemática depreciación del Legislativo, convertido en un poder nominal. Presidentes y dirigentes políticos se han coludido en el afán de impedir que otros poderes impongan límites en el marco propio del sistema, a la vez que la obediencia debida ha atravesado a todos, en la convicción de que las bancas pertenecen al partido y sus ocupantes deben someterse a los designios de este último.La consecuencia es el grave descrédito ins­titucional que hoy caracteriza al país. Y no es menos justo señalar que nunca antes habíamos llegado tan lejos en el afán de parecernos a una monarquía que nada tiene, siquiera, de ­parlamentaria.Huelga detallar lo que un presupuesto construido al solo efecto de cumplimentar el trámite parlamentario de su aprobación implica en los hechos: cifras que no se ajustan a la realidad, recursos que nadie sabe de dónde se recaudarán, pautas inflacionarias y cambiarias de imposible cumplimiento, proyectos antes presupuestados e incumplidos, partidas antes asignadas y luego redireccionadas y mucho más que no vale la pena enunciar. Pero hay más.Porque las provincias –como Córdoba– pagan el costo de no poder discutir proyectos que les resultan vitales y objetar aquellos superfluos o simplemente temerarios.En nuestro caso, la simbólica asignación de un millón de pesos por segmento para la Circunvalación noroeste a la Capital provincial o la ruta 9 Norte y la autovía Córdoba-San Francisco, con montos que ya son irrisorios antes de haber sido aprobados y que figuraban, por si acaso no se lo recuerda, en presupuestos anteriores.Sin olvidar los fondos asignados a la Fábrica Argentina de Aviones (Fadea) para la "modernización del Pucará"; la misma fábrica, claro, que aún no pudo iniciar la producción del Pampa (también presupuestado). Esta vez, sin embargo, ya no figura el Sistema Integral Cloacal para la ciudad de Córdoba, casi una gentileza.Como desde hace años se gobierna con leyes de excepción –que tampoco inventó este gobierno–, será la afilada lapicera del jefe de Gabinete la que decida cómo, cuándo y dónde se invierte y se gasta. Esto equivale a decir que seguiremos en el día a día, sin proyecto alguno, justo lo que debe traducir un presupuesto. Y no tener proyecto es no tener futuro.