Los nuevos desafíos
Córdoba ocupó un lugar muy importante en la Nación creada en 1810. Ahora, debe sumar su aporte a los nuevos paradigmas.
Córdoba está unida, desde sus orígenes, a la historia de la Patria, nacida con la Revolución del 25 de Mayo de 1810, pero que hunde sus raíces en el largo período colonial.
Mayo de 1810 fue una gran ruptura, un corte histórico definitivo, que dio inicio a la formación de nuevas naciones independientes en lo que había sido hasta entonces la América española, en la que en su última fase bulleron las ideas en las que se inspiró la Revolución, tanto en la propia España como en sus territorios ultramarinos. La invasión napoleónica provocó la reacción del pueblo español y el aceleramiento de un movimiento republicano y constitucionalista, que se corporizó en las juntas de gobierno y en la Constitución de Cádiz de 1812.
No por nada el primer gobierno patrio se denominó Primera Junta, ya que se formó a imagen y semejanza de las juntas antimonárquicas y constitucionalistas que se crearon en España durante la guerra contra Napoleón. En 1810 hubo, pues, una ruptura con España, pero también continuidad con un naciente movimiento español de ideas que reivindicaba los principios republicanos y apelaba a la soberanía popular como fuente de legitimidad de los gobiernos.
Pero hay un dato clave en la trama histórica que mostraría, años después, el carácter levantisco y poco sumiso de Córdoba a los dictados originados en el puerto de Buenos Aires.
La provincia siempre estuvo más ligada a la tradición del Virreinato del Perú que a la del Río de la Plata. El Camino Real unía a Córdoba con el norte hasta llegar a Lima, ruta que, en lo que es hoy nuestra provincia, comprendía puntos como Jesús María, Totoral, Tulumba o Villa de María del Río Seco. Y esa diferencia histórica, geográfica y territorial con Buenos Aires hizo que Córdoba se convirtiera en uno de los centros vitales del federalismo argentino, y que fuera la capital de hechos memorables como la Reforma Universitaria de 1918 o el Cordobazo de 1969.
La tradición federal, universitaria y democrática, su vocación agraria e industrial a la vez, hacen que Córdoba ocupe un lugar importante en la patria que nació el 25 de Mayo de 1810.
En sus dos siglos de vida, vale recordarlo, los argentinos no hemos logrado definir un proyecto único de país, que suponga un desarrollo armónico de todas las regiones y un proyecto de realización personal acorde a los nuevos tiempos.
Córdoba deberá explorar en sus fortalezas económicas y sociales -que son a su vez sus oportunidades- y evaluar adecuadamente sus debilidades, que constituyen amenazas, para plantear los objetivos del nuevo siglo. Este aporte al mosaico nacional deberá efectuarse bajo las banderas de libertad responsable, desarrollo sustentable e inclusión social, que configuran los nuevos paradigmas de la organización global. El pensamiento y la labor de los cordobeses debe ponerse en marcha frente a los nuevos desafíos.

